Hoy será otro día bastante completito y fresco según el menú que Marta nos preparó ayer: por la mañana visitaremos Friburgo y después de comer nos llevan al lago Titisee. Luego a una iglesia polaca y nos recogemos tras la cena, que será en un restaurante de tapas (alemanas). Adelanta la salida a las 8:45 am seguramente porque todo el día vendrá adelantado visto lo visto, pues anoche, en vez de cena tuvimos merienda tardía a las 19.30h.
Bajo temprano a desayunar aunque ya hay algún compañero. El buffet es enorme, hay de todo. El café está tan bueno que repito. Los croissants, napolitanas, magdalenas... se meten por lo ojos, tengo que pasar de largo, si me rindo, al rato pagaré tributo. Esto es lo malo de estos viajes, te pasas el día comiendo.
Martin nos deja en el mismo parking de ayer, esperamos un rato que aparezca los guías locales. Hace frío, el bosque cercano se ve nevado, vamos bien abrigados, con los paraguas en la mano, hoy no nos libramos de la lluvia.
Nos fijamos en una escultura que sale de la esquina en una fachada, ayer ya nos llamó la atención. Cerca hay un panel explicativo. Se trata del "dominico surfeador", tiene una bonita historia detrás. Se trata de un monje dominico español nacido a finales del s.XII, san Raimundo de Peñaford patrón de los estudiosos del derecho canónigo. El rey Jacobo I de Aragón le prohibió salir de Mallorca en barco y él con su capa de dominico, consiguió surfear hasta Barcelona. En el enlace está la info. La escultura está en este edificio porque aquí se encuentra la sede del arzobispado que se encarga de los asuntos jurídicos y san Raimundo es su patrón.
Nos acercamos a la plaza de la catedral, hay mercado todos los días excepto los domingos. Multitud de puestos de frutas, verduras, flores, quesos, pan, etc se apiñan alrededor del edificio que está forrado de andamios. Es el corazón vivo de la ciudad vieja. Esta iglesia es bastante antigua y aunque la guerra devastó la ciudad, la catedral, milagrosamente siguió en pie, aunque si sufrió daños estructurales por lo que al tener sus años, necesita intervenciones periódicas.
Delante de la entrada del templo vemos una pequeña fuente. La figura de arriba es un san Jorge con un dragón a sus pies. Su nombre por tanto, la fuente de san Jorge. Antes vimos otra fuente, en la zona por la que entramos a la plaza, dijo la guía que la utilizaban para poner a la venta los pescados, se llama Fischbrunnen (la fuente de los peces).
Continuamos paseo, vamos hacia la calle principal de Friburgo llena de comercios con buenas marcas, cuentan que es de las avenidas más caras de Alemania, la Kaiser Joseph Straße. Nos paramos ante el edificio Basler Hof uno de los históricos de la city. Era una vivienda particular en el s.XV que perteneció al canciller del emperador Maximiliano, papá de Felipe el Hermoso, y que ahora lo ocupa la Presidencia Regional de Friburgo. Quedó destruido totalmente en el año 44 durante los bombardeos, en ese momento la temida Gestapo era su inquilina.
Acabada la guerra, consiguieron volver a ponerlo en pie conservando su valor histórico: el portal renacentista, el grupo escultórico con la Virgen María el rey Enrique y san Pantaleón y las bonitas ventanas mirador adornadas con escudos y volutas pintados.
Muy cerquita otro edificio histórico, la casa de la Ballena, en la calle de los Franciscanos. Roja y dorada, con un portal y un balcón volado exquisitos, y con una placa en la puerta informando que Erasmus de Rotterdam la habitó "de gratis" durante algunos años. La universidad de Friburgo es de las que tienen solera.
En la esquina, nos encontramos con la plaza del Ayuntamiento o Rathaus que la ocupan el viejo Ayuntamiento (Altes Rathaus), la iglesia de san Martín y el nuevo Ayuntamiento (Neus Rathaus), todos reconstruidos tras la guerra.
A su lado, anexado por un pasadizo cubierto, el Ayuntamiento Nuevo que en realidad es un edificio más antiguo que el rojo porque pertenecía a la Universidad y se empezó a utilizar como sede administrativa mas tarde. Este, aunque con pocos cumpleaños más, es también renacentista, lo mas destacable son los arcos y la balconada de donde vemos que pende una bandera ucraniana.
Frente a ambos edificios del ayuntamiento se encuentra la iglesia de san Martín y el convento dominico en la plazoleta, una estatua que no es del santo, es un fraile dominico alquimista, fray Berthold Schwarz al que le atribuyen el invento de la pólvora negra.
La Martinstor es una de las dos puertas medievales que conserva Friburgo de las cinco que se abrían en la muralla. Esta es la mas antigua, del s.XIII Se libró de ser derribada a finales del XIX por el entonces alcalde que tomó la decisión de elevarla y abrirle hueco para que pasara el tranvía. Antiguamente fue cárcel de deudores y de brujas, cuando las perseguían y cazaban para matarlas. Una placa a pie de calle en la parte interior lo atestigua. La vimos a final de la mañana cuando la cruzamos.
Volvemos caminando hacia la catedral para visitarla por dentro. Justo en la puerta, las medidas necesarias que tenían que tener una hogaza de pan, un pretzel y varios productos más del mercado.
Nos sentamos en la bancada del "hall" mientras la guía nos habla del pórtico interior. Es todo un espectáculo. Está protegido por una fina tela de alambre, seguramente para protegerlo de los excrementos de las palomas que son muy corrosivos.
Arriba, el tímpano distribuido en cuatro pisos con la historia de Cristo, comenzando por su nacimiento en la parte inferior derecha y acabando con el Juicio Final en el vértice.
El diablillo que todo el mundo busca y yo lo he encontrado ampliando la foto está justo en el centro debajo del Crucificado. Ahí aparece la balanza de almas, él está al lado, como rezando.
Caminamos hacia el altar mayor, al ser Cuaresma está tapado con un tapiz que debe ser muy antiguo. Vemos un crucificado en el centro y escenas de la pasión rodeándole.
"El tapiz es el Fastentuch, es decir, el paño o velo de Cuaresma del Münster de Friburgo. Durante la Cuaresma se coloca delante del altar mayor de Hans Baldung Grien y oculta visualmente casi todo el coro. El altar que cubre fue pintado entre 1512 y 1516, y el gran paño cuaresmal se instala cada año desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo.
Lo más impresionante es su tamaño: mide aproximadamente 10 por 12 metros, pesa más de una tonelada y suele describirse como el mayor paño de Cuaresma conservado de Europa. Además, tiene más de 400 años.
Fue pintado en 1611–1612 por el artista francés François Arparel. La escena central es una Crucifixión monumental, y alrededor aparece un friso con 25 escenas de la Pasión de Cristo, lo que invita a contemplarlo casi como si fuera una gran “catequesis visual” de Semana Santa".
Dejo enlace por si queréis saber más del altar mayor que no vimos: altar mayor
Capillas privadas de nobles ricamente ornamentadas y vidrieras exquisitas, financiadas, en el caso de las dos imperiales por el emperador Maximiliano. Me pareció muy hermosa una fuente que hay justo en el centro, coronada por una virgen. Lo que se ve detrás es el reverso del cuadro del altar mayor.
Nos dirigimos a conocer el museo de los Agustinos, otra sorpresa aprovechando el dinero que nos sobró de Triberg. Según mi ordenador de abordo, en el que voy marcando los lugares por los que transcurre el paseo, vamos dando un rodeo para conocer una de las calles con más encanto de Friburgo, Konviktstraße. Es una antigua rúa de trabajadores y artesanos medievales datada en el s.XI que hubo que demoler en los 60 y se reconstruyó en los años 70, conservando su aroma medieval: calles empedradas, fachadas históricas restauradas, la curvatura original del trazado, talleres, pequeños comercios y esas ramas retorcidas ahora secas que la cruzan de lado a lado y que en verano deben ser un vergel. En este entorno no me parece estar en una gran ciudad universitaria en la que me hubiera gustado vivir de Erasmus, la sensación es turistear por un pueblo pequeñito y tranquilo.
Seguimos hacia nuestro destino por la calle Gerberau, continúo mirando en Maps, me indica que son las calles mas antiguas y con mas encanto, y desde luego que son bonitas. Caminar a paso tranquilo es la forma de conocer bien una ciudad. Fachadas pintorescas, puentecillos para salvar el canal, todo tiene un encanto innegable.
Una cabeza de cocodrilo asoma del agua en el cauce que nos va acompañando desde que entramos en la calle. Sacamos las cámaras, a este muchacho hay que hacerle una foto.
Llegamos a la zona de los agustinos, la plaza, la calle, la antigua iglesia y convento convertido en museo, todo lleva su nombre, "Agustiner". Allí nos esperaba la guía que no pudo llegar esta mañana al parking y que ahora nos explicaría en detalle todos los tesoros del Agustinermuseum. Se trataba de Ana María una chica friburguesa con un español muy fluido que le encanta nuestro país. Por cierto, sabía dónde está Ceuta.
Las señoritas de la entrada nos informaron que podíamos dejar chaquetones, bolsos, "paragueses" etc abajo en las taquillas junto a los baños. Allá que fuimos por unas escaleras un tanto peligrosas. Un señor bastante antipático, con cara de muy malas pulgas, no nos quitaba ojo de encima mientras nos quitábamos capas y capas de ropa. Allí dentro hacía hasta calorcito.
Me maravilló la reforma que le han hecho a la antigua iglesia, cada tabique, cada escalera, cada viga de madera embellece y tiene un propósito, no es un museo moderno cualquiera, es un espacio histórico transformado para contemplar obras que van desde la Edad Media al Barroco, incluso puede que en la colección de pinturas hubiera algún lienzo mas actual, aunque no los vi, estaban en el nivel 3, creo.
El núcleo duro lo forman las esculturas de piedra y vidrieras originales de la catedral de Friburgo, además de tallas medievales en madera, tablas pintadas y obras de artistas importantes.
Empezamos por lo que era la antigua iglesia del monasterio agustino, ahora es una sala con esculturas que conserva la altura y la atmósfera de la iglesia conventual. Al entrar te quedas mirando ese espacio que impacta, es como un templo vacío.
| diagrama de la catedral |
Las piezas que vemos son originales de la catedral, dispuestas de tal modo que se ven mucho mejor que si estuvieran en su ubicación original, mucho mas arriba, mas lejos. Aquí aprecias los rasgos de la cara, los pliegues de los vestidos, las manos, su altura... En la foto de arriba se ve el lugar que ocupaban algunas piezas que ahora están en el museo.
En el centro del coro está la Coronación de la Virgen que procede del portal principal de la catedral y si miras hacia arriba, ves las gárgolas, vigilantes que dejan de ser meros desagües para convertirse en fabulosas esculturas. Subiendo por las escaleras al siguiente nivel casi se pueden tocar con las manos.
| Cinco Santas Vírgenes |
| Jesús en la borriquita, el de la derecha tiene un rostro precioso |
En los laterales de la nave hay pinturas y algunas esculturas en madera tallada medievales. El Jesús en la borriquita del piso inferior me encantó y el cuadro de las cincos santas, que mas bien era un retablo de altar, me pareció maravilloso. Cada santa con sus atributos para identificarlas de un vistazo, lo malo es que ya no tenemos esa cultura, o nos queda poquita.
El museo conserva y expone vitrales medievales de la catedral, entre ellos las llamadas imperiales que vimos hace un rato en la catedral, aquí guardan las originales, pero la mejor fue una que explicó muy bien la guía. Se trata de una vidriera donada por un particular que fue de peregrinación a Santiago con su mujer. En el vitral aparece el matrimonio recibiendo una corona de manos del santo por haber acabado la peregrinación, detrás de ellos unos vendedores. Es de un detalle exquisito, en la catedral sería muy difícil de ver sin poder acercarse tanto.
| vidrieras imperiales y gárgola |
De este impresionante mundo medieval pasamos al barroco contemplando un altar y un órgano de una iglesia cercana a Friburgo, mas esculturas, pinturas que Ana María nos muestra.
Me da la impresión que disfruta lo que hace, habla con mucho respeto de las obras, de sus creadores, de sus historias. Disfruté muchísimo esta visita que acabó en el antiguo claustro del monasterio, reformado en cafetería. Allí estaban Emilio y Faustino bien situados.
Vamos a una cervecería Martin´s Brau. Las mesas son de madera para 6-8 personas con bancos corridos. Las camareras muy atentas y simpaticonas, chapurrean el español, están acostumbradas a los turistas.
Después de las cervezas traen la comida ¡menudo festival! codillo, chuletas, salchichas, chucrut, patatas fritas, asadas, ensalada, salsas... esto es un no parar. Y para rematar la faena, de postre tarta selva negra.
Vimos muy de cerca la puerta Martinstor, la que fuera cárcel de brujas, de camino hacia la catedral.