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miércoles, 22 de abril de 2026

SELVA NEGRA 8.- FRIBURGO DE BRISGOVIA 26.03.2026

 Hoy será otro día bastante completito y fresco según el menú que Marta nos preparó ayer: por la mañana visitaremos Friburgo y después de comer nos llevan al lago Titisee. Luego a una iglesia polaca y nos recogemos tras la cena, que será en un restaurante de tapas (alemanas). Adelanta la salida a las 8:45 am seguramente porque todo el día vendrá adelantado visto lo visto, pues anoche, en vez de cena tuvimos merienda tardía a las 19.30h.


Me levanto bastante temprano, no llega a sonar el despertador. Desde la ventana de la habitación diviso un pequeño puente y las agujas de una iglesia, es El Sagrado Corazón de Jesús y el puente azul según Mr.Google. Está todo helado, cubierto de una fina cama de hielo, ha tenido que ser una noche muy fría. Hay movimiento cerca de la estación, veo algunos ciclistas cruzando el puente hacia el centro, Altstadt le llaman.


Bajo temprano a desayunar aunque ya hay algún compañero. El buffet es enorme, hay de todo. El café está tan bueno que repito. Los croissants, napolitanas, magdalenas... se meten por lo ojos, tengo que pasar de largo, si me rindo, al rato pagaré tributo. Esto es lo malo de estos viajes, te pasas el día comiendo.
Aunque estamos a unos pasos del centro histórico vamos en bus. Salimos puntuales, parece que en este viaje hemos aprendido, por fin. 
Después de nuestra oración mañanera, Marta empieza con la letanía: ¿Cómo se dice buenos días en alemán? ¿y buenas tardes? ¿Cómo se dice gracias en alemán?¿y muchas gracias?... hoy fue un poquito mas corta,  aunque a la tarde... 

Martin nos deja en el mismo parking de ayer, esperamos un rato que aparezca los guías locales. Hace frío, el bosque cercano se ve nevado, vamos bien abrigados, con los paraguas en la mano, hoy no nos libramos de la lluvia. 
Poco después sólo llega una guía, parece que la otra chica que iba a venir está metida en un atasco. Nos vamos todos juntos ¡bien!
Hay que conectarse a radiomacuto, ya están transmitiendo, empieza la sesión. Judith creo que dice que se llama, es de México lindo, pequeñita, morena, con una voz muy agradable. Envuelta en su abrigo negro, su gorro calentito y paraguas largo colgado en bandolera, parece una ninja. Lleva una carpeta con fotos, práctica habitual de los buenos cicerones.
Nos conduce, todo seguido a la catedral por la misma calle de la iglesia de ayer. Va explicando el tema de los canalillos medievales, bachle. Servían para tener agua a mano para las viviendas y por si las moscas algo salía ardiendo. Están por todo el centro histórico de Friburgo, antiguamente ocupaban el medio de la calzada, en reformas posteriores los reubicaron en los lados. Ahora es una seña de identidad del municipio, a parte que en verano refrescan. No se yo el calor que hará en agosto por estas latitudes.


Nos fijamos en una escultura que sale de la esquina en una fachada, ayer ya nos llamó la atención. Cerca hay un panel explicativo. Se trata del "dominico surfeador", tiene una bonita historia detrás. Se trata de un monje dominico español nacido a finales del s.XII, san Raimundo de Peñaford patrón de los estudiosos del derecho canónigo. El rey Jacobo I de Aragón le prohibió salir de Mallorca en barco y él con su capa de dominico, consiguió surfear hasta Barcelona. En el enlace está la info. La escultura está en este edificio porque aquí se encuentra la sede del arzobispado que se encarga de los asuntos jurídicos y san Raimundo es su patrón.

Nos acercamos a la plaza de la catedral, hay mercado todos los días excepto los domingos. Multitud de puestos de frutas, verduras, flores, quesos, pan, etc se apiñan alrededor del edificio que está forrado de andamios. Es el corazón vivo de la ciudad vieja. Esta iglesia es bastante antigua y aunque la  guerra devastó la ciudad, la catedral, milagrosamente siguió en pie, aunque si sufrió daños estructurales por lo que al tener sus años, necesita intervenciones periódicas. 
Dos veces sufrieron los friburgueses las bombas: la primera en el año 40 fuego amigo, un error de la Luftwaffe. La segunda en el 44 los aliados, mucho mas destructivos. En el 45 fueron los franceses los que ocuparon la ciudad.
Carmen H. compró unas postales a un pakistaní muy antipático, para mandárselas por correo ordinario a su hija Elena. Tienen esa bonita costumbre. La última que yo recibí fue de mi abuela Rosa desde Madrid, felicitándome por mi 16 cumpleaños. Aún la tengo guardada. Hay  buenos hábitos que se están perdiendo, y tienen muchísimo encanto. 
En la web del mercado hay mucha info, incluso recetas. 


Delante de la entrada del templo vemos una pequeña fuente. La figura de arriba es un san Jorge con un dragón a sus pies. Su nombre por tanto, la fuente de san Jorge. Antes vimos otra fuente, en la zona por la que entramos a la plaza, dijo la guía que la utilizaban para poner a la venta los pescados,  se llama Fischbrunnen (la fuente de los peces).

Esta magnífica catedral, llamada Nuestra Señora de Friburgo, es un emblema del gótico alemán, su aguja la hace única. Fabricada en una increíble filigrana es un encaje finísimo de piedra, presume de ser la mas bella de la cristiandad. Como en casi todas las grandes iglesias vistas hasta ahora, la piedra utilizada es arenisca roja, lo que le da un color muy especial al edificio. Al rodearla, se ven muy bien los arbotantes y contrafuertes que soportan los muros, el ingenio gótico que permitió desplazar la fuerza para mantener las bóvedas de crucería y abrir grandes ventanales en las paredes más delgadas. Los pináculos colocados sobre contrafuertes aumentan la sensación de verticalidad junto a las delgadas torrecillas con imágenes de algún santo.



 Y las gárgolas, que rodean todo el edificio evacuando el agua de los tejados y el mal, según  la tradición. 91 en total, de ellas, como en todas las catedrales, algunas son un tanto divertidas o dan miedo y otras, algo obscenas. En el lado sur, en uno de los pináculos, se lleva la palma una que enseña el trasero. Dicen que un cantero ofuscado porque no le habían pagado bien su trabajo, la esculpió y la colocó mirando hacia el Rathaus.


Continuamos paseo, vamos hacia la calle principal de Friburgo llena de comercios con buenas marcas, cuentan que es de las avenidas más caras de Alemania, la Kaiser Joseph Straße. Nos paramos ante el edificio Basler Hof uno de los históricos de la city. Era una vivienda particular en el s.XV que perteneció al canciller del emperador Maximiliano, papá de Felipe el Hermoso, y que ahora lo ocupa la Presidencia Regional de Friburgo. Quedó destruido totalmente en el año 44 durante los bombardeos, en ese momento la temida Gestapo era su inquilina.

 Acabada la guerra, consiguieron volver a ponerlo en pie conservando su valor histórico: el portal renacentista, el grupo escultórico con la Virgen María el rey Enrique y san Pantaleón y las bonitas ventanas mirador adornadas con escudos y volutas pintados.
Aquí empezamos a darnos cuenta que en las aceras, delante de algunos edificios, había mosaicos formando dibujos que podían se alusivos a algún oficio, destacar un escudo o tema histórico o incluso solamente un motivo ornamental. Delante del Basler Hof en concreto había escudos. Es junto con las canaletas, otra seña de identidad de esta ciudad.


Muy cerquita otro edificio histórico, la casa de la Ballena, en la calle de los Franciscanos. Roja y dorada, con un portal y un balcón volado exquisitos, y con una placa en la puerta informando que Erasmus de Rotterdam la habitó "de gratis" durante algunos años.  La universidad de Friburgo es de las que tienen solera.

En la esquina, nos encontramos con la plaza del Ayuntamiento o Rathaus que la ocupan el viejo Ayuntamiento (Altes Rathaus), la iglesia de san Martín y el nuevo Ayuntamiento (Neus Rathaus), todos reconstruidos tras la guerra.
El Viejo Ayuntamiento, hoy oficina de turismo, es otro edificio renacentista, rojo con puertas y ventanas verdes  y doradas,  y con un reloj  en la parte frontal del portal principal sobre el que vemos el águila del imperio y dos campanitas más arriba. 

A su lado, anexado por un pasadizo cubierto, el Ayuntamiento Nuevo que en realidad es un edificio más antiguo que el rojo porque pertenecía a la Universidad y se empezó a utilizar como sede administrativa mas tarde. Este, aunque con pocos cumpleaños más, es también renacentista,  lo mas destacable son los arcos y la balconada de donde vemos que pende una bandera ucraniana.

Delante de ambas fachadas las aceras se convierten en mosaicos de colores dibujando escudos de ciudades hermanadas con Friburgo 
De la web del ayuntamiento: "estos escudos se realizan sobre todo con guijarros del Rin; las piedras se parten y se colocan con la cara partida hacia arriba, y según el motivo se completan con algunas piezas de mosaico. Además, estos mosaicos especiales se fabrican en bandejas de acero de unos 10 cm de profundidad, lo que permite levantarlos enteros cuando hay que restaurarlos o hacer obras bajo el suelo."
"Las doce ciudades hermanadas que aparecen en esos mosaicos son: Besançon, Innsbruck, Padua, Guildford, Matsuyama, Madison, Lviv, Granada, Isfahán, Wiwilí, Tel Aviv-Yafo y Suwon."


Frente a ambos edificios del ayuntamiento se encuentra la iglesia de san Martín y el convento dominico en la plazoleta, una estatua que no es del santo, es un fraile dominico alquimista, fray Berthold Schwarz al que le atribuyen el invento de la pólvora negra.
Cruzamos de nuevo la avenida del Kaiser Joseph y vemos mas cerca la puerta de la ciudad llamada Martinstor. Anuncia un McDonal´s, están en todas partes.


La Martinstor es una de las dos puertas medievales que conserva Friburgo de las cinco que se abrían en la muralla. Esta es la mas antigua, del s.XIII Se libró de ser derribada a finales del XIX por el entonces alcalde que tomó la decisión de elevarla y abrirle hueco para que pasara el tranvía. Antiguamente fue cárcel de deudores y de brujas, cuando las perseguían y cazaban para matarlas. Una placa  a pie de calle en la parte interior lo atestigua. La vimos a final de la mañana cuando la cruzamos.


Volvemos caminando hacia la catedral para visitarla por dentro. Justo en la puerta, las medidas necesarias que tenían que tener una hogaza de pan, un pretzel y varios productos más del mercado.
Accedemos por el portal ojival situado bajo la torre de la aguja y ¡vaya sorpresa! ¡menudo vestíbulo se gasta esta catedral! Es un festival de colores, un bellezón. Me vino un "dejá vu" de una iglesia, española (a pesar de lo que opinen algunos) en Laguardia, Álava, santa María de los Reyes. 


Nos sentamos en la bancada del "hall" mientras la guía nos habla del pórtico interior. Es todo un espectáculo. Está protegido por una fina tela de alambre, seguramente para protegerlo de los excrementos de las palomas que son muy corrosivos.
 

En el frontal, un pilar central que parte la puerta en dos, con la Virgen María sosteniendo a Jesús. Luce coronada y ricamente vestida. A la derecha de la Virgen el ángel Gabriel y a continuación la Visitación. para acabar esta fila, aparece la Synagoga con los ojos tapados, ya nos la presentaron en Estrasburgo. A la izquierda los Reyes Magos guiados por la estrella que sostiene un ángel y la Ecclesia, coronada y triunfante, vestida de celeste. 

Arriba, el tímpano distribuido en cuatro pisos con la historia de Cristo, comenzando por su nacimiento en la parte inferior derecha y acabando con el Juicio Final en el vértice.


El diablillo que todo el mundo busca y yo lo he encontrado ampliando la foto está justo en el centro debajo del Crucificado. Ahí aparece la balanza de almas, él está al lado, como rezando.
Y luego las maravillosas arquivoltas, ahí estaban los personajes del Antiguo Testamento y un montón de ángeles protegiendo todo lo anterior. 

Las paredes de los lados, sobre las bancadas también están decoradas, ahí vemos a las vírgenes prudentes y a las necias con sus velas de aceite esperando que llegara el novio. La guía dijo que estas eran las mejores figuras de las 400 que se encuentran en el vestíbulo. 
Creo que todos teníamos la sensación de estar contemplando una Biblia en piedra y de eso se trataba, la gente de hace 700 años suerte tenían si sabían contar, lo de leer era de otro planeta, de este modo antes de entrar al templo aprendían y recordaban la Historia Sagrada.


Entramos, SILENTIUM piden, una palabra que todos entienden. 
La vista se va hacia arriba, al centro de esa alta nave de nervios góticos, pilares delgados, bóvedas y arcos apuntados.

Caminamos hacia el altar mayor, al ser Cuaresma está tapado con un tapiz que debe ser muy antiguo. Vemos un crucificado en el centro y escenas de la pasión rodeándole. 
El crucifijo que cuelga delante del tapiz es la obra de arte más antigua de la catedral según su web. Data del año 1200.
He buscado info del tapiz, pues el guía que tuvimos al día siguiente en Frankfurt nos dijo que era un obra de arte muy importante y sólo se puede contemplar en Cuaresma. Esto es lo que he encontrado:

"El tapiz es el Fastentuch, es decir, el paño o velo de Cuaresma del Münster de Friburgo. Durante la Cuaresma se coloca delante del altar mayor de Hans Baldung Grien y oculta visualmente casi todo el coro. El altar que cubre fue pintado entre 1512 y 1516, y el gran paño cuaresmal se instala cada año desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo.

Lo más impresionante es su tamaño: mide aproximadamente 10 por 12 metros, pesa más de una tonelada y suele describirse como el mayor paño de Cuaresma conservado de Europa. Además, tiene más de 400 años.

Fue pintado en 1611–1612 por el artista francés François Arparel. La escena central es una Crucifixión monumental, y alrededor aparece un friso con 25 escenas de la Pasión de Cristo, lo que invita a contemplarlo casi como si fuera una gran “catequesis visual” de Semana Santa".

Dejo enlace por si queréis saber más del altar mayor que no vimos: altar mayor 


Las vidrieras se conservan algunas originales, muy antiguas, como las del árbol de Jessé o las de los gremios. Estas son puro marketing medieval, en la de los panaderos aparece un pretzel, una bota en la de los zapateros, unas  tijeras en la de los sastres. No se si había más hermandades que pagaran cristales.
Los órganos son cuatro, todos del s.XX, alguno está casi escondido. Pueden sonar individualmente o todos a la vez coordinados por una consola eléctrica. Los conciertos en esta catedral son muy famosos e importantes, el sonido debe ser impresionante. 
La girola es de pago,  dice Marta que tenemos dinero sobrante de las cascadas de Triberg que no disfrutamos en su justa medida, por lo que entramos. Son trece capillas en la girola, lo mejor para disfrutarlas es pulsar en este enlace donde está la audioguía a la vez que se van viendo las fotos.  AUDIOGUIA CORO


Capillas privadas de nobles ricamente ornamentadas y vidrieras exquisitas, financiadas, en el caso de las dos imperiales por el emperador Maximiliano. Me pareció muy hermosa una fuente que hay justo en el centro, coronada por una virgen. Lo que se ve detrás es el reverso del cuadro del altar mayor.

Se acaba la catedral, salimos, vamos rodeándola para admirarla por fuera y comienza a llover.
Buscamos refugio bajo las arcadas de un edificio rojo muy ornamentado, es el Historiches Kaufhaus, almacenes construidos en tiempos de los Habsburgo, con sus pináculos, miradores y estatuas de cuatro emperadores de la dinastía, muy familiares para los españoles: Maximiliano I, Felipe el Hermoso, Carlos V y Fernando I. Cuando el comercio aumentó tanto que no daban abasto con los controles en las puertas de la city, fue necesario crear un edificio aduanero, aquí llevaban el tema administrativo e  incluso servía de almacén. Ahora se dedican a organizar eventos varios.
No son todavía las 10.30h y ya hemos visto medio Friburgo, seguimos en ruta, esta chica nos lleva con la lengua fuera.  

Nos dirigimos a conocer el museo de los Agustinos, otra sorpresa aprovechando el dinero que nos sobró de Triberg. Según mi ordenador de abordo, en el que voy marcando los lugares por los que transcurre el paseo, vamos dando un rodeo para conocer una de las calles con más encanto de Friburgo, Konviktstraße. Es una antigua rúa de trabajadores y artesanos medievales datada en el s.XI que hubo que demoler en los 60 y se reconstruyó en los años 70, conservando su aroma medieval: calles empedradas, fachadas históricas restauradas, la curvatura original del trazado, talleres, pequeños comercios y esas ramas retorcidas ahora secas que la cruzan de lado a lado y que en verano deben ser un vergel. En este entorno no me parece estar en una gran ciudad universitaria en la que me hubiera gustado vivir de Erasmus, la sensación es turistear por un pueblo pequeñito y tranquilo.

fuente mural en la Konviktstraße

Al doblar una de estas vías aparece la otra puerta que queda en pie de la muralla, al principio pensé que estábamos en la que vimos de lejos pero no, esta es más baja y el tejado es distinto. Es la puerta de los Suebos, la Schwabentor. El mural pintado en la fachada representa al suebo que quiso comprar Friburgo con una carreta cargada de barriles llenos monedas de oro y que su mujer había cambiado por piedras y arena.

Seguimos hacia nuestro destino por la calle Gerberau, continúo mirando en Maps,  me indica que son las calles mas antiguas y con mas encanto, y desde luego que son bonitas. Caminar a paso tranquilo es la forma de conocer bien una ciudad. Fachadas pintorescas, puentecillos para salvar el canal, todo tiene un encanto innegable. 


Una cabeza de cocodrilo asoma del agua en el cauce que nos va acompañando desde que entramos en la calle. Sacamos las cámaras, a este muchacho hay que hacerle una foto. 

Llegamos a la zona de los agustinos, la plaza, la calle, la antigua iglesia y convento convertido en museo, todo lleva su nombre, "Agustiner". Allí nos esperaba la guía que no pudo llegar esta mañana al parking y que ahora nos explicaría en detalle todos los tesoros del Agustinermuseum. Se trataba de Ana María una chica friburguesa con un español muy fluido que le encanta nuestro país. Por cierto, sabía dónde está Ceuta.


Las señoritas de la entrada nos informaron que podíamos dejar chaquetones, bolsos, "paragueses" etc abajo en las taquillas junto a los baños. Allá que fuimos por unas escaleras un tanto peligrosas. Un señor bastante antipático, con cara de muy malas pulgas, no nos quitaba ojo de encima mientras nos quitábamos capas y capas de ropa. Allí dentro hacía hasta calorcito.

Me maravilló la reforma que le han hecho a la antigua iglesia, cada tabique, cada escalera, cada viga de madera  embellece y tiene un propósito, no es un museo moderno cualquiera, es un espacio histórico transformado para contemplar obras que van desde la Edad Media al Barroco, incluso puede que en la colección de pinturas hubiera algún lienzo mas actual, aunque no los vi, estaban en el nivel 3, creo.

El núcleo duro lo forman las esculturas de piedra y vidrieras originales de la catedral de Friburgo, además de tallas medievales en madera, tablas pintadas y obras de artistas importantes.

Empezamos por lo que era la antigua iglesia del monasterio agustino, ahora es una sala con esculturas que conserva la altura y la atmósfera de la iglesia conventual. Al entrar te quedas mirando ese espacio que impacta, es como un templo vacío. 

diagrama de la catedral

Las piezas que vemos son originales de la catedral, dispuestas de tal modo que se ven mucho mejor que si estuvieran en su ubicación original, mucho mas arriba, mas lejos. Aquí aprecias los rasgos de la cara, los pliegues de los vestidos, las manos, su altura... En la foto de arriba se ve el lugar que ocupaban algunas piezas que ahora están en el museo.

En el centro del coro está la Coronación de la Virgen que procede del portal principal de la catedral y si miras hacia arriba, ves las gárgolas, vigilantes que dejan de ser meros desagües para convertirse en fabulosas esculturas. Subiendo por las escaleras al siguiente nivel casi se pueden tocar con las manos. 

Cinco Santas Vírgenes


Jesús en la borriquita, el de la derecha tiene un rostro precioso

En los laterales de la nave hay pinturas y algunas esculturas en madera tallada medievales. El Jesús en la borriquita del piso inferior me encantó y el cuadro de las cincos santas, que mas bien era un retablo de altar, me pareció maravilloso. Cada santa con sus atributos para identificarlas de un vistazo, lo malo es que ya no tenemos esa cultura, o nos queda poquita.


El museo conserva y expone vitrales medievales de la catedral, entre ellos las llamadas imperiales que vimos hace un rato en la catedral, aquí guardan las originales, pero la mejor fue una que explicó muy bien la guía. Se trata de una vidriera donada por un particular que fue de peregrinación a Santiago con su mujer. En el vitral aparece el matrimonio recibiendo una corona de manos del santo por haber acabado la peregrinación, detrás de ellos unos vendedores. Es de un detalle exquisito, en la catedral sería muy difícil de ver sin poder acercarse tanto.


vidrieras imperiales y gárgola

De este impresionante mundo medieval pasamos al barroco contemplando un altar y un órgano de una iglesia cercana a Friburgo, mas esculturas, pinturas que Ana María nos muestra.


Me da la impresión que disfruta lo que hace, habla con mucho respeto de las obras, de sus creadores, de sus historias. Disfruté muchísimo esta visita que acabó en el antiguo claustro del monasterio, reformado en cafetería. Allí estaban Emilio y Faustino bien situados.
 Dan las 12 de mediodía, hora de ir a comer.

Vamos a una cervecería Martin´s Brau.  Las mesas son de madera para 6-8 personas con bancos corridos. Las camareras muy atentas y simpaticonas, chapurrean el español, están acostumbradas a los turistas. 
Nos damos cuenta que faltan Mari Jose y Edu. De repente, mi teléfono suena, no se como, pues el restaurante está en un sótano y no hay cobertura. Es MJ, no saben dónde está el restaurante. Casi no conseguimos entendernos pero deduzco que se han despistado. David y Marta salen a buscarles y cinco en minutos estamos completos. Habían entrado en una tienda, Marta esperaba fuera, pero al salir  no aparecía por ningún lado. 

Después de las cervezas traen la comida ¡menudo festival! codillo, chuletas, salchichas, chucrut, patatas fritas, asadas, ensalada, salsas... esto es un no parar. Y para rematar la faena, de postre tarta selva negra.
Salimos de allí redondos, con ganas de siesta, pero no, de momento íbamos a dar un paseíto  en busca del bus.


Vimos muy de cerca la puerta Martinstor, la que fuera cárcel de brujas, de camino hacia la catedral. 
En la avenida del Kaiser, Alberto se metió en una chocolatería y claro, salió con unas tabletas de chocolate enormes.
Por fin en el parking, bus y siesta, mientras llegábamos al lago Titi.

Esta ciudad a pesar del frío y de la lluvia es una maravilla, tiene muchísimo encanto y nosotros no tuvimos el suficiente tiempo para explorarlo. Es el ambiente, la historia, esas casas con gabletes, los bachles, las calles empedradas con mosaicos, es la catedral, las calles medievales reconstruidas....Es una ciudad coqueta, alegre y serena a la vez, con muchísimo atractivo. Otra mas que apuntar en el apartado de pendientes para volver a disfrutarla.






domingo, 19 de abril de 2026

SELVA NEGRA 7.- TRIBERG 25.03.2026

 Se acabó el buen tiempo. La hojilla que Marta nos pasaba todas las noches pronosticaba lluvia, frio y hasta nieve. 


Como soy tan friolera me vestí de cebolla, casi no me podía mover: camiseta, jersey, rebeca, guantes, gorro, pañoleta, abrigo impermeable forrado calcetines calentitos y zapatos gordos... todo era poco para esos 3º anunciados, por lo menos sirvió de algo.
Salimos del Mercure hotel cutre de Offenburg rozando las 9:00am con las maletas puestas. Nos dirigíamos a Triberg la capital de los relojes de cuco y de las cascadas de agua mas altas de Alemania, nuestro destino final sería Friburgo de Brisgovia, una de las ciudades mas famosas de la Selva Negra. 

Marta se pegó un buen rato hablando por el micro de "María del Pino" o de "María en el Abeto" yo no me enteraba de aquello, dijo que iríamos a verla aunque no estuviera incluida en la ruta porque era un santuario de peregrinación muy importante en la Selva Negra.  En una hora lo entendí.


Llegamos a Triberg un rato después por una ruta ascendente, llena de bosques y casas de montaña, muy bonita. El pueblo no es demasiado grande, por lo menos lo que veo desde el bus, está metido en la ladera de un monte. Letreros de restaurantes, hoteles y tiendas plagan las fachadas de los edificios.
 Martín continúa hacia arriba, saliendo del pueblo para llevarnos a una iglesia, es"María in der Tanne", situada en un costado de la carretera que atraviesa la villa, lugar de gran devoción y peregrinación en Alemania. 

Su origen, fechado en el s.XVII, está ligado a un historial de sanaciones empezando por una chiquilla que recuperó la vista al lavarse con agua de un manantial cercano y a un sastre que también se curó de lepra y en agradecimiento, donó la pequeña imagen de la virgen de madera, que metió en un hueco de un árbol, de ahí lo de "María en el abeto". Allí se quedó la virgencita convirtiéndose el lugar en un pequeño rincón de culto. Luego se levantó una pequeña capilla, más tarde el santuario que se ornamentó tal como lo vemos ahora. La diócesis de Friburgo lo considera una de sus joyas del barroco.


Nada que ver el exterior, mas bien sobrio con lo que descubres dentro, un hermoso recinto barroco en el que impacta el blanco níveo de paredes con el mobiliario dorado tan ornamentado. Esta iglesia es el fruto nacido de un lugar sencillo en medio de la Naturaleza, levantado por el agradecimiento, la oración y la esperanza de tantas personas que pasaron por aquí buscando ayuda, fortaleza, consuelo... en fin, lo que buscamos todos cuando Dios aprieta pero no ahoga.

La vista se dirige sin querer al fondo, al dorado del gran altar central donde, en una urna muy pequeñita, se encuentra la imagen de María en el Abeto, rodeada de ángeles, santos, girasoles, columnas, marcos y volutas. La luz que inunda la nave hace resplandecer ese maravilloso retablo.

Luego, notas que hay otros altares laterales, también dorados y muy ornamentados, una pila bautismal, un púlpito impresionante, un gran órgano a la altura de la ornamentación barroca y varios confesionarios tallados con el nombre o el cargo del cura usuario. Precioso también el crucifijo colgado en el altar.


Nos agrupamos formando un círculo alrededor de David para rezar el Ángelus que aunque no era la hora acostumbrada por la tradición, ni falta que hace, es una preciosa oración de recuerdo, y recogimiento en honor a María, a la Anunciación y Encarnación.

Cuando salimos ya estaba lloviendo, mas que agua era aguanieve y ¡hacia un fríooooo! Yo me había dejado los guantes y el gorro en el bus, menos mal que Rosa me prestó uno, por lo menos me calentó las orejas. Volvíamos al bus para bajar al pueblo, llegaba el momento de las cascadas. 


El paisaje más famoso y emblemático de Triberg y casi de la Selva Negra, son las cascadas que aunque las vendan como las mas altas de Alemania esto no es cierto, si son las mas altas de la Selva Negra. El rio Gutach pega siete saltos para salvar un desnivel de 163m y seguir su curso entre árboles, rocas, helechos y senderos.  Un lugar para detenerse, respirar hondo y dejarse invadir por la Madre Naturaleza.


Cuando llegamos a la caseta de entrada nos encontramos un letrero que prohibía el paso. Uno de los leñadores se acercó a Marta y le explicó que andaban talando árboles y el camino asfaltado de la izquierda, que normalmente se toma para ver los primeros saltos, estaba cerrado. Nos permitieron entrar sin pagar por el sendero de la derecha, mucho mas dificultoso,  el piso estaba mojado y resbalaba.


Antes incluso de verlas, empiezas a oírlas: un rumor constante, fresco, potente, es el monte que respira agua. El camino va subiendo entre abetos altísimos, rocas húmedas y barandillas de madera y metal. El aire huele a tierra mojada, a musgo y a bosque limpio. 

Llegamos hasta otro acceso,  una pasarela que se acercaba al salto, aunque la puerta metálica tenía el cerrojo echado, entre los árboles, aparece el primer desnivel: el blanco del agua rompiendo sobre la piedra oscura. Y así hasta siete, aunque yo me quedé en este.


Se podía seguir subiendo, mas arriba divisaba un puente que cruzaba la cascada pero la verdad, entre la lluvia, que no llevaba las botas de campo y que los "perjudicados" se habían quedado abajo, decidí tirar cuatro fotos y darme la vuelta. Iba a ser muy difícil ver entre tanta agua y frondosidad ni si quiera una ardilla. 

Para mi, lo mas bonito de este lugar fue sentirme inmersa en la Naturaleza: el ruido del agua, el olor que deja la lluvia en el bosque, las piedras cubiertas de musgo verde, los helechos mojados...Era un paisaje realmente evocador, de cuento. Esa mezcla de naturaleza salvaje, belleza y calma creaba un escenario lleno de fuerza.

  

Unos cuantos nos fuimos al pueblo a tomar café y a ver la tienda de los 1000 relojes de cuco que andaba por allí cerca, además de otras muchas. Otros se quedaron en la puerta hasta que les dejaron pasar a una de las plataformas inferiores.

Este lugar es uno de los imperdibles en la Selva Negra, sobre todo con buen tiempo, pues hacer uno de los tres recorridos que ofrecen por el parque debe ser una auténtica gozada. Según la info de la web están señalizados en tres colores, amarillo, rojo y azul y son estos:

"El Kaskadenweg es la ruta más directa para ver los saltos de agua de cerca. Sigue el curso de las cascadas, pasa por las plataformas y puentes principales y suele ser la opción más clásica para quien quiere centrarse en el agua y los miradores. Es un recorrido pavimentado, en subida, de unos 45 minutos a 1 hora.

El Kulturweg combina la visita a las cascadas con un paseo más amplio por el entorno cultural de Triberg. Después de pasar por la zona de los saltos, se desvía por el bosque y enlaza con lugares como la iglesia Maria in der Tanne, el Bergsee y el regreso hacia el pueblo. Se tarda en torno a 1 hora.

El Naturweg se orienta más al paisaje forestal. Comparte el inicio con las otras rutas y luego se convierte en un bucle por el bosque a ambos lados de las cascadas, por lo que da una experiencia más natural y menos centrada solo en los miradores principales. Tiene una duración aproximada de 1 hora y media."


Después del café en Pfaff, como no paraba de llover, nos fuimos a ver la tienda de los 1000 relojes de Triberg que estaba en la cuesta, a la vuelta de la esquina. Tiene un potente reclamo en la fachada: una familia de osos que se mueven. La mamá osa saluda, el papá oso anda trabajando con un destornillador y el otro muchachito oso sube y baja por una cuerda. Llueva, truene o nieve.

 
Además, a las en punto y a las media, el cuco cantaba. Se aseguran así que todos los giris nos fijemos en este "typical  german shop".

Este local es enorme, pero no solo había relojes de cuco valorados desde los  14 o 15€ a 10.000€, se pueden admirar auténticas obras de arte de artesanía muy elaborada con motivos típicos de la Selva Negra a diseños distintos, sencillos, actuales. Los trabajos de marquetería eran espectaculares, especialmente los adornos de Navidad, con detalles exquisitos. 


También me gustaron muchísimo las telas, toda la confección. Por supuesto los imanes, licores, cerámica y cacharreo para los turistas. En una zona mas reservada, unos señores con batas blancas se afanaban con herramientas varias ajustando relojes. Imagino que no deben estar todos a la vez en hora, pues se puede liar la mundial si se ponen a cantar mas de mil cucos a la vez.

No nos quedamos solo en esta tienda, a pesar del mal tiempo, algunas nos fuimos a ver otros comercios, había de todo, hasta una de quesos y embutidos de la región. El pueblo es pequeño, me dio la impresión que la calle principal era esta, la de las tiendas a los lados de la carretera.

Sobre las 13h nos recogía el bus para llevarnos a comer. No había mas de 10-15km entre las cascadas y el hotel restaurante Gasthaus Staude en las afueras del pueblo, pero la serpenteante y ascendente carretera además de la lluvia obligaban a una lenta marcha, por lo que tardamos algo mas de media hora.


David nos pasó el menú, creo que a todos nos encantó el postre además del escalope... la verdad es que todos los días hemos comido como reyes. La comida además de estar rica era muy abundante, estilo tradicional alemán, claro.


El local estaba en un bonito hotel en mitad de una meseta en lo alto de la montaña, lo que no se es si tendría vistas, porque el cielo estaba panza de burra, y no se veía nada. De hecho, nada más servir el segundo plato, empezó a nevar, y sin gorros, ni abrigos, ni siquiera los jerséis de encima, salimos corriendo a ver caer la nieve y a hacernos fotos. Duramos escasos tres minutos. Tuvimos que volver dentro tiritando.


Los camareros y dueños iban uniformados con trajes de la región aunque los primeros tenían los ojitos un tanto "achinados". 
En las paredes colgaban unos cuadros muy originales, fotografías de guapísimas chicas luciendo tocados y vestidos de la Selva Negra, algunas mostrando sus brazos tatuados. 


Como somos de tierra con mucho sol, lo de la nieve nos tuvo entretenidos un rato, hasta que nos llamaron a filas... autobús y volando para Friburgo. La misa estaba concertada a las 15:30h en la iglesia del seminario Schoferstraße, no llegábamos ni de broma, nos pasamos por lo menos media hora o más.

No importó. Es de agradecer la hospitalidad que siempre demuestran los sacerdotes o responsables que nos han recibido en todos los lugares donde hemos tenido la suerte de celebrar misa. Solo recuerdo algunos, como el Santo Sepulcro en Jerusalén, aquí si que perdías la vez si llegabas tarde, por motivos obvios. O la rigidez de otros templos como la catedral de san Marcos en Venecia, o la de Sevilla, también por motivos obvios El protocolo de los grandes templos. Con todo y con eso, todas han sido entrañables y están en el recuerdo y en el corazón de todos estos peregrinos.


El bus nos dejó en un parking muy cercano, no mas de 200m, y lo primero que vimos fueron las canaletas de Friburgo, adornadas con flores, patitos, pájaros... se llaman Bachle y son parte del diseño de la city desde época medieval. Dicen que si se te va el pie y te metes en una por accidente, volverás seguro a visitar Friburgo o te casas con un friburgués.

Marta no debía saber muy bien por donde se entraba a la iglesia, pues nos metimos dentro del una pequeña urbanización que presuntamente pertenecía al seminario y acabamos delante de una cancela. La suerte fue que se podía abrir desde dentro y no tuvimos que dar la vuelta a la manzana.

La iglesia está muy cerca de la catedral de Friburgo, aunque no tienen nada que ver. Está situada en una calle tranquila y no es un edificio monumental ni nada parecido. La sensación al entrar es la misma que cuando accedes a un claustro de un monasterio habitado: tranquilidad, espiritualidad. Aquí hay gente que medita, que reza, que habla con Dios de continuo.


Es grande, y no está nada recargada: unas vidrieras altas con escenas actuales por las que se derrama la luz; un altar sobre una plataforma de dos o tres escalones con un sagrario que parece estar suspendido del aire; tras el, un mural con lo que me parece que es un Cristo resucitado un tanto "naif" y en un lateral una imagen mariana que tiene toda la pinta de ser bastante antigua, al otro lado, un santo que debe ser san Carlos Borromeo, el titular del complejo. En la web del seminario está la info: iglesia del seminario

Todo lo que vemos ahora es posterior a la guerra, pues Friburgo sufrió un gran bombardeo en el 44 y esta iglesia quedó bastante perjudicada.


En el lateral de las vidrieras, una escultura un tanto extraña que algunos llegan a confundir con una virgen  modernista y que a mi me resultó un tanto tétrica, tanto que la he buscado por foros y enciclopedias hasta dar con ella:

La “Trauernde Theologie” —en español, “Teología doliente” o “Teología en duelo”— es una de las piezas más significativas del interior de la Seminarkirche / Konviktskirche del Collegium Borromaeum de Friburgo. La propia iglesia del seminario la presenta como una figura alegórica femenina y la ciudad de Friburgo la destaca como uno de los detalles artísticos más singulares del templo.

Representa simbólicamente a la teología que llora a los teólogos muertos, en especial a los caídos tras la experiencia de la Primera Guerra Mundial. Fue realizada en 1922 por Emil Stadelhofer (1872–1961) y funciona como memorial para los seminaristas fallecidos.

En la descripción oficial del seminario se subrayan varios rasgos iconográficos: es una figura femenina, lleva una estrella en la frente y tiene las manos apoyadas a los lados, elementos con los que se construye esa imagen de dolor contenido y recuerdo. La misma fuente añade que permanece como una figura de advertencia contra la violencia y la opresión.

También tiene fuerza por el contexto en el que se encuentra: la Seminarkirche, edificada en 1826, es un templo de líneas sobrias que fue casi totalmente destruido en la guerra y reconstruido hacia 1950; dentro de ese espacio austero, la escultura dialoga con el gran mural del Cristo que vuelve de Richard Seewald, de modo que el visitante percibe a la vez memoria del sufrimiento y esperanza cristiana.

No tenía mucha pinta de imagen mariana, no.



Celebró nuestro vicario choquero que recordó con muchísimo cariño a su madre. Rezó y pidió por ella  y por las de todos, porque es así de generoso y de cariñoso. Otra Eucaristía de las entrañables, una muesca mas en estos corazones viajeros.

Sobre las seis de la tarde llegamos al Novotel de Friburgo, un bonito y bien situado alojamiento esta vez con zona de juegos y bar de los que nos gustan. Lo estrenamos después de cenar en el buffet del hotel dirigido por un maître cubano con pajarita roja y gran vozarrón de barítono. Se le escuchaba desde cualquier lugar del comedor donde te sentaras. Cuando me preguntó que qué quería beber, casi que me encogí.


Unos optaron por aprovechar la cercanía al centro histórico para caminar un poco  a pesar del frío y otros aprovechamos para achicar birras mientras nos relajábamos en los sillones del pub. 



Otro buen día, lleno de naturaleza, artesanía y abundante nieve helada, pero nuestros corazones estaban calentitos como el postre del menú en Gasthaus Staude.😆


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