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miércoles, 8 de abril de 2026

SELVA NEGRA 4.- GUTACH Y LOS RELOJES DE CUCO

 Y nos metimos de lleno en la Selva Negra. Después de un buen desayuno buffet en el Mercure subimos al bus para desplazarnos por una ruta de montaña boscosa preciosa, plagada de árboles y verde prados de cuento, hasta llegar al valle de Gutach. Íbamos a conocer el museo al aire libre Vogtsbauernhof


Las primeras granjas de esta región son del s.XVI. Es una zona tan fría, tan umbría,  tan desconocida y de terreno tan difícil de cultivar que los campesinos alemanes solo se establecieron cuando comprobaron que monasterios y conventos se asentaban. Normalmente, eran fincas autosuficientes, distantes unas de otras, pertenecientes a agricultores y ganaderos. Los artesanos que se dedicaban a otros oficios como molineros, carpinteros, herreros, panaderos, tejedores, zapateros, lateros, sopladores de vidrio, etc que les faltaban en la granja, solían establecerse en ella temporalmente mientras atendían los trabajos necesarios. 

Acercándonos a la zona, pudimos descubrir desde el bus troncos apilados, serían aserraderos, en definitiva industria maderera. Luego nos contaron que en la zona se dedican a la silvicultura. Tuve que consultar que era exactamente aquello pues me sonaba a algo así como a "cuidar del bosque", en este caso, selva, pero el concepto es un tanto mas complejo. 

Estos parques naturales me encantan, debo tener parte de alma de perroflauta, aunque no creo que durara mas de 24h seguidas entre hierbas y bichos. Me entusiasmó el de Rumanía y me ha encantado este. Se trata de un lugar maravilloso para retroceder en el tiempo, entre caserones antiguos típicos de la Selva Negra, de distintas regiones y de distintas épocas, trasladados pieza a pieza desde sus lugares de origen. Algunos con más de 400 años encima.

Vimos varias casas solariegas totalmente amuebladas, con utensilios de cocina, vajillas, retratos, cachivaches, ropa, juguetes, herramientas, cestos a medio hacer, carruajes...parece como si sus inquilinos puedan aparecer por alguna esquina para llamarte la atención por invadir su casa. 


Dejamos a la izquierda un complejo con tiendas, baños y restaurante en el que hicimos un alto mientras Marta iba por las entradas y los guías, tras cruzar las vías del tren por un pasadizo subterráneo ya estábamos en la entrada del parque, con mas tiendas, restaurantes, servicios etc.
La parada del tren está justo enfrente de la entrada al recinto.


Tuvimos guía local, dos, otra vez nos dividieron. Nos tocó una chica argentina amante de la vida rural que nos llevó a una pérgola para mostrarnos el plano del lugar y ponernos en antecedentes de lo que íbamos a ver. El museo llevaba abierto solo un par de días. Lo abren la última semana de marzo hasta la primera de noviembre. Tuvimos suerte aunque no estaba a punto, nos dimos cuenta un poco mas tarde.


El recorrido trata de llevarte por unos 24 o 25 puntos para explorar las fincas con sus anexos: graneros, almacenes, molinos, establos, fresqueras... En cada una de estas paradas encuentras un panel informativo giratorio en varios idiomas, entre ellos el español. El conjunto de edificios están distribuidos de tal manera que parece un pueblo. Se puede conocer cómo vivían los granjeros alemanes de la Selva Negra hace un montón de años. También hay animales: cabras, ovejas, vacas, caballos, gallinas, patos, burritos... de los que vimos, tres de cada. 

Primero fuimos al molino hidráulico de grano que, según cartel de la entrada, data de 1609. Laura nos explicó como funcionaba, cuáles eran las partes nuevas y las antiguas. Una vez comprobado que había grano en la tolva, intentó ponerlo en marcha pero el caudal de agua que lo activa era tan canijo que aquello no funcionó. 

La segunda visita fue para la finca que da nombre al lugar, la granja Vogtsbauernhof, grande, preciosa, imponente, la única que aún se conserva en su lugar original, con sus muros de piedra y su tejado con faldón de madera y paja que protege los muros de vientos helados y nieve. Un edificio histórico en perfecta simbiosis con su entorno que data de 1612. Estuvo habitada hasta los años 60 del siglo XX, trece generaciones de la misma familia pasaron por aquí. Fue museizada  a partir de1964 (primer edificio que se abrió al público). Delante posee un jardín de hierbas aromáticas y medicinales además de un huerto,  cercanos  se sitúan un granero-almacén, una fresquera, un WC, el molino y la panadería-destilería.

La entrada lateral es pequeña, y los techos tampoco son muy altos, yo estaba cómoda pues levanto poco mas del metro y medio pero algunos chicos se llevaron mas de un coscorrón... los selvanegrenses de hace 3 o 4 siglos debían ser pequeñitos y enjutos. Leí en algún sitio que el raquitismo era endémico en la zona y digo yo que también en muchas mas, sobre todo en esos tiempos.

La casa consta de tres plantas, en la primera, cocina con tres hogares (uno por familia), comedor, salón y en la parte de atrás la cuadra. Es donde se generaba el calor. En la segunda, dormitorios unifamiliares y en la tercera, para que el calor no se escapara, se ubicaba el pajar. 

Estos edificios suelen tener varias entradas, una o mas por la planta baja, otra por escaleras exteriores que van al primer piso y además un gran portón en el segundo piso, en la arte de atrás, aprovechado el desnivel del terreno con una rampa.


Como curiosidad, la cocina de esta vivienda, y también de las que vimos luego, no tiene chimenea, para aprovechar el calor y el humo. Paredes negras negras, el humo que generaban los fuegos se utilizaba para ahumar alimentos y el calor para calentar la casa. Salía por unos agujeros en el techo. Claro, las señoras pagaban las consecuencias, cuentan que un granjero solía quedarse viudo al menos tres veces a lo largo de su vida. Estas viviendas eran compartidas  por mas de una familia, según entendí. Por lo visto había habitaciones unifamiliares, muchas veces para profesionales que trabajaban en la parcela: el panadero, el zapatero, carpintero...


Junto a la cocina, el salón comedor con varias ventanas que dan al frontal de la casa y una estufa de azulejo verde refractario que se calentaba desde la cocina. Lo de los ventanales era un símbolo de status social: a mas cristales, mas dinero. En una esquinita camuflado entre el revestimiento de madera, un pequeño panel deslizante donde esconder una herradura, símbolo de superstición que debía esconderse por si aparecía la autoridad eclesiástica. Aquí eran todos muy apretaditos con la religión pero las leyendas del bosque negro podían mas. 


Los dormitorios en el piso de arriba mostraban unas camas mas bien cortas debido a la costumbre de dormir semierguidos, por si había que salir corriendo, temían mucho al fuego. Y mas arriba, el pajar, ahí se guardaban los carros, maquinaria pesada, etc. la perspectiva para ver como está construido el enorme techo de la vivienda desde aquí es perfecta. Dejan un espacio prácticamente diáfano en el pajar.  


Se pueden ver los vestidos que utilizaban los lugareños, fue la primera vez que vimos a tamaño original el sombrero de pompones rojos, el bollenhut que portan las solteras. Si tu corazón no está disponible, entonces debes llevarlo en negro.

Y subimos al enorme espacio del pajar, grande amplio, diáfano y bastante mas luminoso que el resto de la casa. 


En la parte baja, atrás, una amplio establo para caballos y ganado con aperos, monturas, un poco de todo. Fuera, en edificios separados, la destilería y la panadería además de una pequeña fresquera cercana a un abrevadero de agua continua, para guardar leche y alimentos perecederos.


Luego nos dejaron disfrutar por media hora del parque, aunque me hubiera quedado todo el día. 

Casi no dio tiempo a conocer el Hippenseppenhof, otra finca de 1599, el tipo de casa mas antigua conocida de la Selva Negra. Es muy reconocible por el Cristo crucificado del frontal al que acompaña Longinus. Fue la primera casa transferida al museo desde otro lugar.

Vimos un par de ellas más a toda prisa. Nos quedaban 4 o 5 minutos así que corrimos hacia una construcción con una cruz en lo alto del tejado de paja, en su puerta un chiquillo de cartón daba la bienvenida a los visitantes.


 Una trupe de niños salió corriendo del recinto entre gritos y risas, entramos y vimos que la antigua capilla se había convertido en un taller para jovencitos que inundaban el lugar. En lo alto, un intrépido guerrero de paja nos miraba desde su otero. 


¡Que visita tan bonita! Que manera de preservar el pasado tan especial, tan respetuosa con las tradiciones y el medio ambiente. Me encantó, se me hizo tremendamente corto. Me hubiera gustado ver a los artesanos que suelen exponer sus trabajos y hacen "making of" los fines de semana, me hubiera gustado tener mas tiempo para explorar bien algunas de las dependencias  de las casas convertidas en museos, como la del bosque con laberinto, la de los trajes regionales, la de los relojes o la que tenia la historia de la tarta "selva negra". Me hubiera gustado ver los animales, solo dio tiempo a  las cabritas, el resto nada, me hubiera encantado disfrutar por lo menos un par de horitas mas de aquel lugar tan singular.


Al salir hicimos un kit kat en la tienda del parking, era enorme y había un montón de relojes de cuco además de  muchísimos adornos de navidad. Me quedé embobada observando el detalle de los relojes, personajes en escenas cotidianas, pequeños animales, abetos, ciervos,,, todo con un mimo maravilloso, daban ganas de gastarse el dineral que costaban.

Recuerdo cuando era pequeña que en mi casa había uno de estos, aun vivíamos en Teniente Arrabal, la cuesta de los Remedios, yo debía tener menos de 8 años. Mi padre lo trajo una noche cuando volvió de trabajar y lo colgó en la salita. No era muy grande pero si muy alegre. Tenía un péndulo y dos piñas de contrapeso. El motivo principal eran hojas de hiedra rodeando la casita del cuco. Se vino con la familia a los grupos Alfau pero cuando nos volvimos a cambiar de casa ya le perdí la pista.


Llegaba la hora de comer, esta vez en un restaurante cercano que sonaba a griego Alexandros. De primero la conocida ensalada de lechugas variadas con zanahoria, remolacha y apio rallado y de segundo Bifteki, un pastel de carne picada relleno de queso feta, cocinado a la brasa y acompañado con patatas y tzatziki. ¡riquísimo! Creo que casi nadie pudo con el rulo entero a pesar de lo bueno que estaba. Y encima postre, yogurt griego con miel y nueces. Nada mas que acordarme me indigesto. 

Aunque el programa marcaba regreso a Offenburg, con tiempo libre hasta las 18h que era la misa en la parroquia de san José, Marta nos dio una pequeña sorpresa, decidió que nos llevaría a ver el reloj de cuco mas grande del mundo que andaba  muy muy cerquita. En realidad eran dos, el mas grande a lo ancho y el mas grande a lo alto 😀en dos localidades muy cercanas que además, me di cuenta mirando Maps, se localizaban a un suspiro de Triberg.


El primer reloj, de grande como una casa de tres pisos, es una preciosidad. Esta situado en la carretera que une Gutach con Triberg, en Hornberg junto a una tienda de souvenirs con un montón de artesanía. El mecanismo está preparado para dar las horas y las medias y activar a los autómatas si se le echa un euro a la hucha, pero estaba estropeado. 


Nos hicimos un millón de fotos con él. Dicen en la web que ya no es el reloj mas grande del mundo, porque en el vecino pueblo de Schonachbach o algo así, construyeron uno mayor. (Rivalidades adolescentes de quien lo tiene mas grande). Fuimos a visitarlo. 



Ahora si que estábamos delante de uno enorme que funcionaba con monedas aunque tenía menos gracia, como si hubiera perdido el arte de lo "hecho a mano". En la misma manzana del reloj que ocupaba la parte trasera del edificio, otra enorme tienda de artesanía  y otro cuco mas alto y mas bonito, este fue para mi el mas elegante.

Aunaba el arte del reloj de cuco de péndulo y pesas de piña, y la belleza de las casitas antiguas alemanas de madera vistas con sus símbolos en la fachada. Precioso. Se podía visitar por dentro, costaba 3€ aunque ninguno se decidió. 



Nos metimos a ver los relojes de la tienda que eran preciosos, había uno gigante que costaba una millonada, un artefacto como este debe tener montones de horas de trabajo. 
Los relojes de cuco son originarios de la Selva Negra, no de Suiza como muchos creen. Datan del s.XVII-XVIII siendo fabricados por artesanos de la madera. Para saber mas sobre su historia,  este artículo de Wikipedia está muy completo: relojes de cuco


Serían las 4 de la tarde cuando ya estábamos camino a Offenburg. La misa se adelantó a las 5, llegamos en hora a la parroquia de san José, muy cercana al hotel. Ofició el padre Mauricio y nos encantó. El padre Matías concelebró con su perfecto español de marcado acento alemán.


En el hotel estábamos a las 6. Deberíamos haber pedido a Marta que nos acercara al centro, a los que hubiesen querido, aun era de día, podríamos haber explorado un poco el pueblo del que solo recorrimos una calle el día anterior  y volver a las 20h para cenar. Creo que a nadie se le ocurrió. Fue entonces cuando la mayoría, al entrar en sus habitaciones, se percataron que no había pasado por allí la camarera de piso ni para estirar sabanas, ni para cambiar toallas.
Marta intermedió con los responsables del hotel para que proporcionaran toallas, mas almohadas o lo que necesitase cada uno, aunque ya era imposible arreglar cuartos pues no disponían de personal.
Estuvimos abajo en recepción tomando cervezas desde las 7 de la tarde, haciendo cuerpo para la cena.

A las 20h el buffet en el comedor tirolés estaba preparado. Esta vez no éramos los únicos, había bastante gente, sobre todo hombres, seguramente trabajadores de alguna empresa. 
El chico que nos atendió ayer no estaba, en su lugar había dos camareros, uno rubito joven muy amable y otro más mayor con un humor de perros, tan de perros que Agustín la tuvo con el por decir en un tono una tanto despectivo "LOS ESPAÑOLES COMO SIEMPRE, MOLESTANDO". ¡Con la Iglesia hemos topado! Agus, que no perdona una. Además, este señor ya venía de llamarle la atención al padre Alberto por abrir una botella de licor que había comprado fuera y de responder a Tere con muy malos modos, al indicarle ella para quien eran las cervezas que había pedido. Agustín se fue derechito a recepción a dar las quejas. Los españoles molestaremos lo que tengamos que molestar porque solemos hablar alto y somos algo escandalosos, aunque creo que somos mucho mas educados que muchos europeos y muchísimo mas tolerantes. ¡dónde vamos a parar!

El plan del día siguiente llegó puntual. Mañana nos desplazábamos a Francia, Estrasburgo y Colmar

Fue un día muy bonito, el museo de la Selva Negra me encantó y también los enormes relojes de cuco,  aunque lo hubiera aprovechado mejor estando un par de horas mas en el parque, retrasando un poco la comida y después de los cucos gigantes, paseando por Offenburg, la gran desconocida. En la próxima será.

INDICE PEREGRINACIONES

 2.010.- TIERRA SANTA  VIDEO Tierra Santa

2.011.- ITALIA : FlorenciaPisaPaduaVeneciaAsísRoma VIDEO fotos 

2.012.- TURQUIA  FOTOS , VIDEO fotos

2.013.- RUSIA  FOTOS  y VIDEO fotos

2.014.- CROACIA: ZagrebLiublianaOpatija, Pula y RovinjPlitviceZadar y SplitMedjugorje y MostarDubrovnik VIDEO fotos

2.015.- POLONIA: VarsoviaCzestochowaAuschwitzCracoviaMontes TatrasWieliczka VIDEO fotos

2.016.- RUMANIA: BucarestSibiuTransilvaniaMonasterios pintadosBrasovBran y Sinaia VIDEO fotos

2.017.- CHIPRE Y GRECIA: LárnacaPaphosTroodosSalamina y FamagustaMorphou, Kyrenia y BellapaisCorintoAtenas VIDEO fotos

2.018.- REPUBLICAS BALTICAS: TallínParnu y TuraidaRigaRundale y la colina de las crucesKaunas y TrakaiVilnius  VIDEO fotos

2.019.- CENTROEUROPA: VienaSeegrotte y MelkBrnoPraga-1Praga-2  video fotos

2.019.- TIERRA SANTA: albúm VIDEO fotos

2.020.- ALBUM TEN DIEZ AÑOS: diez años

2.022.- PORTUGAL: OuremSintraCoimbra y BatalhaEl RocíoSevilla-1Sevilla-2VIDEO fotos

2.023.- EGIPTO: Guiza y SaqqaraKarnak y LuxorValle de los reyesEdfú y Kom-OmboAssuán y poblado nubioAbu SimbelEl CairoAlbúm fotos

2.024.- SICILIA: Palermo-1Palermo 2 y MonrealeErice y SegestaAgrigento y Casale Siracusa y NotoEtna y Taormina,Messina y Cefalu Sicilia albúm video

2.025.- Quince años de peregrinos agustinos Ceuta ALBUM VIDEO quince años video

2.025.- VIETNAM Y CAMBOYA: Hanoi cityHa LongHuévideo fotos Ha LongHuéHoi AnAngkorTemplos y Aldeas 

2.026.- SELVA NEGRA : llegada a Heidelberg, Heidelberg, Baden Baden, Gutach, 


lunes, 6 de abril de 2026

SELVA NEGRA 3.- DE BADEN BADEN A OFFENBURG 22.03.2026

Vamos en el bus camino de Baden Baden 100km al Sur de Heidelberg, en el borde occidental de la Selva Negra. En realidad, nos dirigimos a Offenburg, nuestro cuartel general para las siguientes tres noches. De camino, conoceremos la famosa ciudad patrimonio de la UNESCO desde 2021 por formar parte de los balnearios europeos. Hemos salido en hora, circulamos por una amplia autopista de tres carriles y el sol amenaza salir de entre las nubes, hoy será un día luminoso aunque fresco.


Esta mañana en el desayuno, Angelines y Laura andaban con mala cara, no habían pegado ojo en toda la noche. Han tomado la decisión de volverse a Ceuta, están intranquilas, no quieren seguir, sus razones tienen. Es domingo, hoy será complicado organizar la vuelta pero lo mismo en un rato se van hacia algún aeropuerto cercano, en cuanto Pilar las avise. De momento, continuamos camino.

Hago examen de conciencia a ver si recuerdo algo sobre el distinguido Baden alemán antes del XIX y nada, solo se me viene a la cabeza que seguramente serían los romanos cuando cruzaron el Rin, conquistando la Alta Germania los que construirían las primeras termas en esta localización aprovechando los manantiales.

 Tiro de Mr. Google que todo lo sabe “et voilá”, me cuenta que fue la legión VIII Augusta, acuartelada en Argentoratum (Estrasburgo) en los años 60 a.C. los que aseguraron el asentamiento de Aurelia Aquensis y descubrieron las propiedades medicinales de sus aguas, aunque es entre los años 213- 217 d.C. cuando tuvo su apogeo alcanzando el honor de "Civitas" con el emperador Caracalla, usuario acérrimo de termas. A partir de estas fechas, como los germanos y galos no paraban de dar la tabarra reclamando lo suyo, los romanos se largaron con sus legiones a otros lares.

Las termas romanas quedaron olvidadas y enterradas hasta que, en el s.XIX, una vez  redescubiertas a alguien se le ocurrió explotar las fuentes termales de las que brotaba agua bien calentita (mas de 60º). Aquello de “tomar las aguas” se convirtió en una actividad muy glamurosa entre la aristocracia europea, rusa y gente pudiente. Baden Baden floreció, buenos hoteles, monumentales balnearios, grandes mansiones, bellos jardines y para que no se aburriera el personal, un teatro de opera al estilo parisino y el Kurhaus con el mas bello casino del mundo, aunque a mi me gusta mas el de Madrid. Para mediados de siglo, la ciudad era sinónimo de lujo y descanso además de prometer curar cualquier achaque: problemas de riñón, tiroides, artrosis,,, y hasta quitar arrugas.

Faltando poco para llegar, hubo parada técnica en una gasolinera. Aprendimos a ir a un baño publico en Alemania. Tienes que tener un euro, alimentas la máquina con él y te da un ticket, el torno te deja pasar y luego cuando sales, con el papelito, te vas a la cafetería o al super de la gasolinera, y te descuentan 1€ de lo que consumas. Si no consumes nada, la tirada te ha costado 1€.

El bus nos dejó lejos, no permiten que entren en el casco urbano y menos si llevan matrícula polaca, pienso. Nos dimos un buen paseo por la famosa Lichtentaler Allee que va paralela al rio Oos con sus patitos de plástico y sus románticos puentes, mientras contemplábamos elegantes hoteles, museos, jardines muy cuidados con plantas ya tímidamente en flor, el teatro y hasta un centro comercial.


Al ser domingo, todo estaba cerrado excepto algunos comercios típicamente turísticos. Los escaparates de las tiendas eran realmente encantadores, diseñados con muchísimo gusto. Me encantaron las vajillas de cerámica ¡Que bonitas! a cuál mejor. Todo estaba decorado con conejitos, flores, gallinas, huevos… es el tiempo de la Pascua, hasta los restaurantes estaban decorados.

Nos dirigíamos hacia la zona alta donde se encuentran los dos principales balnearios y algunas fuentes termales públicas.


Cruzamos el rio para empezar a subir cuestas, Emilio iba ya bastante fastidiado así que nos quedamos un tanto rezagados para darle aliento mientras el resto atacaba la cuesta con ganas. Pasamos ante la fuente de Leopold mientras seguíamos viendo bares restaurantes con terrazas de lujo, incluso asientos protegidos con fundas de piel sintética.


Una enorme estatua tipo medieval representando al general Otto von Bismark daba paso a las escaleras de los jesuitas desde la plaza del mismo nombre, plagada de casitas encantadoras.



Llegamos a un enorme edificio que Marta nos señaló como uno de los balnearios mas antiguos e importantes, el Friedrichsbad. Echamos un ojo dentro, incluso nos dieron algún folleto y la verdad que no es demasiado caro, 38€ con toallas, zapatillas, champuses, cremas, aromas…recomiendan unas 3 horas para recorrer las 17 estaciones. Eso sí, nada de traje de baño, aunque últimamente lo permiten miércoles y sábados. 

El menú se puede complicar con masajes, tratamientos especiales de emperadores o princesas, reflexología plantar, piscina privada, lunch… un poco de todo, como en botica. Esta instalación está situada justo encima de las termas romanas, visitables, en su vestíbulo hay algún testigo de ello.

Justo detrás del edificio, dimos con la primera fuente de la belleza que Marta nos vino anunciando desde que nos montamos en el bus: Fettquelle, envuelta en una pequeña cueva artificial, entre el balneario y un colegio, el del monasterio del Santo Sepulcro. Aseguraba que te quitaba 10 años de encima, seguro que si,  y después te mueres de un atracón de arsénico. Algunos se empaparon bien arrugas y calvas a ver si mejoraba algo aquello.


Unos 50 metros mas allá en una pequeña rotonda peatonal vimos las modernas termas de Caracalla, en estas si te dejan utilizar traje de baño y si no lo llevas hay una tienda dentro que los vende. Las instalaciones son enormes y los precios bastante asequibles 20€ por dos horas. Pudimos echar un vistazo a los que estaban en la piscina exterior tomando las aguas. Es toda una cultura esto de tomar los baños.


En la misma placita una pequeña iglesia católica Spitalkirche, en la que un grupo familiar andaba celebrando algo.

Mi "primer esposo" con Eduardo, Agustín y MJ se fueron en busca de la cerveza perdida mientras el resto nos dirigíamos al restaurante M10, más arriba aún.  


Cruzamos delante del Ayuntamiento y ya en la plaza del mercado, admiramos la colegiata de san Pedro, la iglesia más antigua de la ciudad que aún conserva algún resto románico. La torre campanario es un bellezón. En la misma plaza además del restaurante, una bonita casa estilo toscana que eran los antiguos baños de vapor,  ahora es museo de exposiciones de arte juvenil.

 Entre la casa toscana  y la parte de atrás del Friedrichsbad, .sostenidas por unos altísimos soportes, tres enormes ánforas romanas. Seguramente marcan el lugar donde se encontraron en el s.XIX las termas romanas al excavar la plaza para construir los cimientos del balneario, junto a la colegiata. Se puede visitar entrando por el balneario y pasando por caja.

Como era aun temprano, nos dimos un paseo trepando como cabras por un mal sendero monte arriba hasta que dimos con una pequeña balconada entre cañas y ramajes. Creo que nos equivocamos de camino porque no llegamos hasta arriba del todo y las vistas del pueblo aunque eran bonitas no tenían mucha perspectiva. Si veíamos muy bien la colegiata que estaba bastante cerca. Bajamos por otro camino y nos sentamos en la terraza al sol junto al resto del grupo esperando la hora de la comida.


Los de la cerveza aparecieron cuando todos estábamos sentados a la mesa y andaban sirviendo el primer plato.

El M10 Badisches es un restaurante ubicado en la Markplatz, en una casa bastante antigua con un amplio salón de celebraciones en el piso de arriba al que se accede por escaleras o en ascensor. Marta se empeñó en que subiéramos por el ascensor, seguramente para evitar las escaleras curvas que podrían provocar algún tropiezo.

Comimos más que bien, de primero sopa, riquísima y de segundo, pasta fresca al huevo típica alemana spaetlze con jamón y crema de parmesano. Me la comí enterita, imposible continuar con la tarta de queso que tuve que dejar y Alberto luego se encargó de repartir.

Hubo lugar para el café y 10 minutos de sobremesa, antes de las 3 de la tarde, Marta ya nos estaba jaleando para ir a conocer la parte noble de Baden, el Kurhaus.

Al salir del M10 le tiré varias fotos a una fuente bastante bonita con una virgen arriba, esta vez blanca. La columna me pareció bastante antigua, y lo era, del s.XVI pero no es este su lugar original, la cambiaron de sitio y le hicieron una pileta nueva. Ahora luce mas.

Caminamos unos 10-15 minutos cuesta abajo disfrutando del sol y de la elegancia del casco antiguo de Baden, llegamos al Trinkhalle uno de los dos emblemáticos monumentos de la city. (En el enlace la descripción de los frescos)

Su nombre se puede traducir como “sala de beber” y eso era. Una elegante edificio neoclásico con 16 columnas corintias que enmarcan su magnífica galería adornada por unos frescos que aluden a las leyendas de la Selva Negra. 

Dentro, un gran salón donde la gente pudiente se reunía a beber las aguas medicinales mientras a su alrededor se ubicaban las consultas médicas. Ahora solo hay una pequeña pileta de donde sale el agua bien calentita, otra “fuente de eterna juventud” y el centro de información turística.


A dos pasos el Kurhaus, casa de reuniones de Vips, poco después casino, sala de conciertos, teatro, restaurantes etc. Es bonito pero no para tirar cohetes.

La visita finalizó aquí, luego fuimos caminando para coger el bus por un sendero que se metía en el parque Kurgarten en el que pude identificar tres enormes secuoyas. Un paseo espectacular,  muy bonito, aunque algunos estaban ya hasta el gorro de tanto caminar por jardines aristocráticos y tanto verde.


La verdad que si no utilizas alguno de los balnearios o no entras a jugarte los cuartos al casino, como Dostoievski que perdió hasta lo que no tenía, Baden Baden no se si merece la pena. Es elegante, es muy tranquilo pero soso, muy soso, como Sotogrande. Le falta el bullicio, la alegría, el alma de la ciudad. Se nota que está ideado para los millonetis.

Continuamos ruta hacia Offenburg, primero tendríamos misa en la iglesia de la Santa Cruz y luego íbamos al hotel. Como era temprano, Marta llamó por teléfono para adelantar el horario y a las 5pm estábamos frente a la bonita "kirche".

Angelines a estas horas estaba más tranquila, habían tenido videoconferencia con Fito que les prohibió tajantemente volver a casa. Lo suyo era cuestión de tiempo y había que dárselo.


Como no, el bus nos dejó en una vía principal y fuimos caminando por la “calle real “Hauptstraße” hasta llegar al templo, el más antiguo de la ciudad, construido sobre uno anterior del s.XIII del que aún conserva algunos restos de muros en el coro. En el interior se puede ver un crucifijo del s.XVI.


Durante el paseo nos cruzamos con esculturas bastante extrañas, entre ellas una especie de pingüino sentado y una serpiente medio enterrada. No había mucha gente por allí, algunos magrebíes y poco alemán, ya era hora de cenar para estos.


El padre Mathías responsable de las iglesias católicas de la ciudad nos recibió. Un hombre joven, alemán que hablaba un perfecto español. Hubo un poco de lío con las vestiduras pues nuestros queridos curas se habían dejado el petate en casa y se tenían que ir apañando con lo que encontraran y les prestaran en cada sitio. Ofició D. Emilio que nos habló con gran emoción en su homilía recordándonos el tiempo que se avecinaba finalizando con un recuerdo a nuestra madre, María.


Volvimos en el bus al hotel, repartimos habitaciones y nos instalamos. El Mercure de Offenburg no es precisamente un establecimiento que se merezca las 4* que anuncia. Las zonas comunes están muy anticuadas, el restaurante estilo tirolés, bastante cutre, oscuro, aunque el buffet no se puede decir que fuera malo, diría que correcto sin estirarse mucho. Lo mejor el personal, un chico super eficiente atento a todo y muy amable que nos mandó a los sillones de recepción a tomarnos las copas. Lo peor en general, que estábamos muy alejados del centro, sin ningún local cercano para las tertulias tras las cenas y sin bareto en el hotel y ningún taxi en la puerta.  


Las habitaciones amplias y antiguas. Los canapés de las camas tenían la tapicería rota aunque los colchones eran muy cómodos. La limpieza del baño, sabanas y toallas era correcta. Las ventanas no tanto, estaban sucias, con telarañas, las habían dejado abiertas, algunos no se dieron cuenta de esto. Pudimos ver conejos que habían escarbado boquetes  en el jardín.


Encima del escritorio un aviso: no arreglaban la habitación ni cambiaban toallas hasta el segundo día de estancia, si querías que lo hicieran tenias que avisar, igual que si necesitabas mas almohadas. Algunos peregrinos no lo leyeron y claro, al día siguiente al ver que no habían arreglado los cuartos se lio. Igual que con las ventanas, alguno la tuvo toda la noche abierta. La calefacción que iba con radiadores antiguos había que abrirlos, tanto en el dormitorio como en el baño.

Llegó por wasap la hojilla del día siguiente, iríamos a Gutach en el corazón de la Selva Negra y después a ver relojes de cuco, el buen tiempo seguiría acompañándonos un día mas.

Estas cosas suelen ocurrir, un hotel que no cumple expectativas, una visita que decepciona, un restaurante cuya comida no te gusta… la vida del turista es dura y la del peregrino aún lo es más.

PHOTOS DE BADEN BADEN