Hoy pasaremos el día en la Alsacia francesa, la región mas pequeñita del vecino país y una de las mas encantadoras. El Rin hace de frontera natural con Alemania y los montes Vosgos la separan un tanto, de Francia.
Su capital, Estrasburgo, es una de las ciudades mas bonitas de Europa sin duda, además de cruce de caminos entre galos y germanos. Aquí se inventó la imprenta de Guttemberg, la bandera azul con estrellas doradas de la Unión Europea, dieron fama al paté de foie-grass y nació la Marsellesa, el himno de los franceses. Luis Pasteur fue Decano e impartió clases en su reconocida universidad y Erasmus de Rotterdam se quedó prendado de ella. Una ciudad a ratos alemana y a ratos francesa cuyo idioma indígena dicen que no se parece a ninguno de los dos, el alsaciano. Su casco histórico junto a la catedral situados en la "gran isla" delimitada por el río Ill son Patrimonio de la UNESCO desde 1.988
Salimos temprano aunque nuestro primer destino, Estrasburgo, no dista mas de 30km. El bus nos acerca lo mas que puede a la Grand Île, allí se concentra el centro histórico de la capital europea sede del Parlamento Europeo, del Consejo de Europa, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y... de la Farmacopea Europea. Si, el tema de controlar la calidad para garantizar seguridad y eficacia de medicamentos nació allí, en un convenio firmado en 1964. Los españoles teníamos y tenemos nuestra propia farmacopea pero una vez nos quitamos las "telarañas" del medio, nos unimos al convenio europeo en el año 87. Esta farmacopea es la que suele estar presente en los despachos de boticarios, simplemente porque se revisa y renueva mucho mas que la española.
Después de unos 15 minutos andando por la "rue de la Brigade Alsace Lorraine", (esto de las zonas de bajas emisiones en los centros de las ciudades toca a veces un poco las narices) llegamos a la plaza de la catedral por la "calle de las mercerías", una de las que ofrece mejores vistas del emblemático edificio. Y allí, a los pies del precioso templo, nos separaron de nuevo en dos grupos.
Esta vez nuestra guía era española, Nerea, de Alicante, con mas acento francés que español, curioso. La verdad es que además de simpática fue bastante interesante escuchar todo lo que contó. Primero nos hizo fijarnos en la plaza y en el edificio mas antiguo de ella, la casa Kammerzell de 1427. Hotel y restaurante actualmente, es de esas construcciones que te deja con la boca abierta. Su belleza medieval atemporal hace que sea uno de los lugares que se deben conocer. Como curiosidad comentar que los cristales de las ventanas en forma de culo de botella dejan penetrar la luz pero no permiten que desde fuera se vea el interior. Desde sus salones ofrece las mejores vistas de la catedral. Dicen que es la "braserie" mas bella del mundo, seguramente acierten, aunque su plato estrella es el chucrut con tres pescados acompañado de salsa de mantequilla, yo no lo pediría. No la conocimos por dentro por lo que ya tengo un poderoso primer motivo para volver a Estrasburgo. En un rato se multiplicarían por diez.
Fijamos nuestra atención ahora en la esplendida fachada que tenemos frente a nosotros, te sientes muy muy pequeñito cuando miras hacia arriba y ves esa enorme verticalidad que presenta el frontal de la catedral. Me quedo muda, son 142 m lo que llega a medir la aguja de la catedral, hasta el s. XIX la mas alta de la cristiandad. Solo tiene una torre, a diferencia de las catedrales góticas que suelen tener dos. Es la catedral de Nuestra Señora. Notre Dame de Estrasburgo, comenzada en el año 1015, durante cuatro siglos fue creciendo en belleza y monumentalidad.
Todo el pórtico central y los dos laterales están plagados de figuras que cuentan historias, es una Biblia abierta, en el medievo la mayoría del pueblo no sabía leer y aprendían y recordaban el Antiguo y Nuevo Testamento a través de dibujos, pinturas y esculturas en las iglesias. En aquel tiempo las figuras estaban totalmente coloreadas, hasta que llegó la moda y decidieron que la piedra arenisca rosada desnuda era mucho mas elegante. Sea así o no, la belleza de la fachada es incuestionable.
Al entrar te quedas sobrecogido por esa altura, la luz tamizada de la doble hilera de vidrieras y los esbeltos pilares que se alzan hasta las bóvedas de crucería. Si a nosotros nos conmueve, que no sentirían las gentes de siglos pasados al contemplarla. Las catedrales se crearon para unir la Tierra con el Cielo, era el camino que unía al hombre con Dios y lo consiguieron.
Nuestra atención no debe dispersarse dentro del templo aunque esto es fácil ante tanto que ver, lo primero las vidrieras repartidas por todos los muros, a doble altura, grandes, altas, espigadas y sobre todo el rosetón de la fachada principal, quizás el mas enorme que haya visto nunca en una catedral gótica. Simboliza el orden del universo y puede que sea lo más emblemático del edificio junto al reloj astronómico.
Presume esta catedral de vidrieras y con toda la razón, las del coro son las más antiguas, del s.XII y del XIII, maravillosas. Fueron precavidos. Durante la Segunda Guerra Mundial tuvieron la precaución de desmontar y esconder en unas minas de sal todas las que pudieron, ya estaban hartitos de recoger cristales. El templo sufrió muchísimo destrozo y expolio durante la Revolución Francesa y en todos los conflictos armados venidos en tiempos pretéritos.
Tras pasar por el belén napolitano preservado en urnas, llegamos a la una virgen muy peculiar con características románicas aunque datada en 1926, según reza en la base junto al nombre del autor P. Klein.Presenta los brazos abiertos en acogida mostrando su hierática majestad, lleva al Niño en su regazo que sujeta una flor. Es la virgen de Alsacia o de Estrasburgo. La rodean un buen montón de velas, debe ser muy venerada por el pueblo.
El maravilloso púlpito adornado por incontables figuras y en ella una anécdota entrañable acerca de un predicador llamado Jean Geiler y su perro, que lo acompañaba hasta el púlpito, quedándose tranquilo en las escaleras hasta que su dueño acababa. Este señor fue muy querido por los fieles pues solía predicar en alsaciano. Los obreros tallaron a su mascota "in memoriam".
En el ábside de la catedral destaca otra vidriera con la virgen de Estrasburgo que vimos antes, esta vez aparece la corona de doce estrellas sobre ella. Es un vitral regalado en 1956 por el Consejo de Europa que simboliza la Paz y la reconciliación. En la bóveda, aunque parezcan mosaicos bizantinos, pinturas del XIX. Vemos a la Virgen siendo coronada, rodeada de los padres de la iglesia y fundadores de órdenes religiosas. Dejo un enlace donde explican muy bien la catedral, tanto el interior como el exterior, su historia y vicisitudes a lo largo de los siglos. Notre Dame de Estrasburgo
La columna de los ángeles, justo antes de llegar al reloj situada en el lado derecho del transepto, que simboliza el juicio final, ángeles con trompetas que lo anuncian, escenas del juicio y Cristo como juez supremo.
Y llegamos al reloj que debía estar a punto de dar la hora pero nada, en este viaje se nos han resistido bastante los relojes, estaban poniéndolo a punto. Aunque de la hora, el día, el mes, el año, las fases de la luna, el signo zodiacal y el movimiento de los planetas, nada, no vimos nada de eso. Arriba del todo, un gallo que al espabilarse los autómatas, canta tres veces y mas arriba el sabio Salomón.
| vidriera del s.XII el juicio de Salomón |
Esta claro, para empaparse bien de los tesoros escondidos hay que entrar a este templo con ojos del s. XIII y entonces será como estar totalmente inmerso en un texto medieval bíblico, a donde mires, un grupo de figuras, una vidriera, un detalle arquitectónico, la luz a través del cristal, la infinita altura de las naves... todo nos enseñará algo de la Escritura Sagrada.
Saliendo hacia el exterior paramos un momento a contemplar las vidrieras que se encargaron para conmemorar en 2015 el 1000 cumpleaños de la catedral. Totalmente distintas a lo acostumbrado y con técnicas innovadoras que, si no las destrozan, podrán mantenerse otros 1000 años en perfecto estado. El rostro de Jesús está compuesto por 150 retratos de gente corriente que visitaban el templo y que la diseñadora se encargó de fotografiar.
Nos vamos fuera, algunos se quedan rezagados en la tienda comprando algún recuerdo, yo me quedé con las ganas de traerme algún libro de esos que te explican al detalle cada milímetro cuadrado de la catedral. Mientras les esperábamos, Nerea nos conduce a la plaza del Castillo en el lateral derecho de la edificio. Desde aquí ofrece vistas distintas y se ve mejor esa transición del románico-gótico (en la cabecera y transepto) al espectacular gótico tardío del resto del templo.
Es en este portal del Sur, el más antiguo de todos, donde encontramos otra vez al rey Salomón entre dos figuras femeninas que simbolizan la Iglesia y la Sinagoga. La primera aparece coronada, porta un cáliz y una cruz, la segunda con los ojos vendados y sujeta la Torá. Hay que ampliar la imagen para percatarse del mensaje tan importante que ofrece.
He leído que fue una mujer, Sabina Steinbach, hija de un maestro de obras del siglo XIII la que esculpió muchas de las figuras, con una destreza y simbología totalmente inaudito para la época.
En este vídeo se puede ver un documental sobre la arquitectura de la catedral:
Estamos en la plaza del Château, ya hemos visto la catedral, a su lado el Palais Rohan, edificio del XVIII, residencia de los príncipes-obispos construido una vez retomada la ciudad por los franceses, que ahora alberga tres museos: el arqueológico, el de bellas artes y el de artes decorativas. A su lado, otra bonita construcción con otro museo "Musée de l’Œuvre Notre-Dame". Aqui se pueden ver todos los tesoros de la catedral que por desgaste, ha sido aconsejable sustituir por copias en sus localizaciones originales.
Y abandonamos el recinto para dar una vuelta por el centro. Emilio y Mauricio pegaron la hebra con un par de señores retrasándose un poco. Luego nos contaron que eran cubanos, les habían oído hablar y por el acento y tal... acabaron amigos para siempre.
Estamos en la plaza de Guttenberg, del inventor que nos cambió de era. El creador de la imprenta pasó unos años de su vida exiliado de su natal Mainz en Estrasburgo donde ideó, ensayó y perfeccionó su invento. En la plaza hay unos cuantos "cacharritos de feria" que no dejan ver bien lo bonita que es. Al frente, la sede de la Cámara de Comercio, antiguo Ayuntamiento.
Vamos ahora por la calle de los Cerrajeros "rue des Serruries" una de las más bonitas de la city, famosa por sus casas alsacianas. Nerea nos hace contemplar las fachadas, en concreto un inmueble con unos balcones con ménsulas llamados oriel, ventanales que sobresalen de la fachada. Más adelante otra casa bastante más antigua, con entramado de madera.
En los bajos de las casas vemos comercios de souvenirs pero también una quesería, pastelerías... los empleados se acercan a los turistas para que probemos sus productos y compremos.
Si que vimos en la misma plaza, una estatua dedicada Albert Schweitzer premio Nobel de la Paz en 1952. Se encuentra sentado en esta plaza pues además de estudiar en la universidad teología y filosofía, fue pastor, docente, también estudió medicina y fue músico organista de la iglesia de santo Tomás. Tras pasar unos 20 años en Estrasburgo, se fue a África donde ya no paró.
Sus casas de entramado de madera, con desvanes abiertos y tejados aireados, los colores, los canales del río Ill que las envuelven, el adoquinado de las calles sinuosas, los puentes... y la gente que lo llena todo de vida, todo forma una postal en movimiento encantadora.