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viernes, 24 de abril de 2026

SELVA NEGRA 9.- EN EL LAGO TITI 26/03/2026

El lago se llama Titi, por lo menos para los españoles. Se lo dijo un señor alemán a MªJesús en el vuelo de vuelta a Málaga. Para los alemanes si es Titisee,  porque  "see" quiere decir lago, en alemán. Cuentan que lo de Titi no es por los monos, es por el emperador Tito, (Vespasiano para los más despistados) que en el s.I cuando aun era jovencito, andaba por aquí haciendo méritos para ascender y se quedó encandilado ante el paisaje de este lago de origen glaciar.

Acabo de despertar después de unos 10 o 15 minutos de ruta y el paisaje ha cambiado. Abetos, pinos, nieve, alguna casa perdida de vez en cuando con el tejado cargado de más nieve, lluvia. Tardamos aún un rato en llegar al Titisee. Dista unos 45 km de Friburgo pero las condiciones climáticas hacen lenta la travesía.


El camino es para disfrutarlo. Nos rodean montes boscosos, bastante densos. Veo muchos abetos cubiertos de nieve, hace un sol esplendido por lo que debe haber nevado hace poquito, el suelo también se ve bien tapizado de blanco, la nieve parece merengue, debe estar gordita y blanda. 

Estamos llegando a Titisee-Neustadt, es un pequeño pueblo de montaña para turistas, supongo que nacionales y extranjeros. Se ven villas residenciales y mucho hotel, restaurante y comercio en la calle principal. 

En los alrededores, se puede practicar esquí alpino y de fondo, además de saltos de esquí en el trampolín de Hochfirst, el trampolín natural para saltos de esquí mas grande de Alemania y que acogió el campeonato mundial del 2005. Lo vimos a la vuelta, desde el bus. 


Por supuesto para algunos fue llegar, bajarse del bus y liarse a bolazos de nieve...

Nos acercamos a la orilla del lago, el paisaje es una postal de navidad. El sol se asoma entre nubes, el agua es una lámina plateada, el bosque una muralla nevada que protege, rodeando el lago. Dos muelles se meten hacia adentro esperando que la primavera traiga los barcos, teníamos programado un paseo pero... con estas heladas no abren hasta abril.  Debe ser un gustazo pasear alrededor del lago... no es demasiado grande, en su info pone que 1,3 m², unos 7 km de perímetro, como el Hacho, con menos cuestas.


En un instante, como si aquello fuera un telón de teatro, el cielo se oscurece, se levanta un enorme banco de  niebla que va cubriendo la orilla opuesta hasta que dejamos de verla. 

Cinco minutos mas y no se ven ni los muelles, comienza a nevar primero despacio, luego con una intensidad bastante considerable. 

Nos refugiamos en unos soportales y Marta saca de su mochila dos botellas de licor típicos de la Selva Negra y un montón de vasitos. ¡Estamos de botellón en Alemania, en medio de un lago perdido en plena  Selva Negra y nos está cayendo la nevada del siglo!


No le saco el gusto a los aguardientes. Uno es mas fuerte, parecido al Orujo, creo que se llamaba Diablo de la Selva Negra. El otro no se si dijo que era de pera o alguna otra fruta. A mi los dos me parecen igual de fuertes, alcohol puro. Esas bebidas destiladas, sean de fruta o de hierbas mas que digestivos me saben a rayos y centellas. Faustino ni los prueba, se ha inflado de codillo y está indigesto.


Con la gran nevada, una familia de patos🦆🦆🦆🦆🦆 que nadaban tranquilos en el agua se apresuran a salir buscando refugio. No se asustan al vernos allí, incluso alternan con nosotros, se quedan un rato al botellón.😊

Al rato, la nevada va remitiendo y el telón de nubes y nieve se vuelve a abrir, otra vez el sol sale a calentarnos, Si antes el paisaje era bonito ahora es un espectáculo.


El agua es un espejo que refleja el bosque, hasta el cielo se mira en el lago. La nieve que ha caído embellece aún más la postal que tenemos delante.


Vamos dando un paseo hasta un centro comercial cercano, allí hay baños gratis, luego echamos un vistazo a las tiendas de la calle principal, venden relojes de cuco, como no, entre otras muchas cosas, claro. 


En la puerta de este restaurante alguien había hecho un muñeco de nieve que parecía mas un fantasma...

Andamos dando vueltas por allí hasta mas o menos las cinco de la tarde, hay que llegar a Friburgo a la iglesia de St. Michel. Pertenece a la misión católica polaca afincada en Friburgo, por lo visto su comunidad es bastante numerosa.


Una chica llega casi a la vez que nosotros, es la encargada de abrir la iglesia y asistir a nuestros sacerdotes. Lo malo es que se le olvidaron las llaves. Menos mal que los curas viven al lado. Estamos en una iglesia que forma parte de una misión. 

Una vez dentro, todas y algunos queríamos ir al baño y solo había uno. Recuerdo al padre Emilio dejando que cada una de las señoras pasáramos la cola, mientras la santa paciencia asomaba en su cara, era un poema. Cuando aquello parecía que acababa, otra mas llegaba y a esperar otro ratito. 


La chica polaca de las llaves no sabía donde estaba nada. No se si trajo la cabeza. Al final todos consiguieron vestirse y celebramos la Eucaristía. Presidió el padre Mauricio. Ya nos hemos acostumbrado a él. Es un encanto. Una persona discreta, amable que a pesar de que no conocía a la mitad del grupo o mas, ha sabido mimetizarse y ganarse la confianza de todos, ya es uno mas. Esperemos que podamos disfrutar de su compañía cada primavera.


La iglesia es una edificación de principios del s.XX con un diseño pesado, basto. En el altar observamos un paño de cuaresma un tanto extraño, es un día de playa, o eso parece. Buscando en internet lo entendí, se trata de una organización benéfica, Misereor. Esto es lo que cuentan:

"El Misereor-Hungertuch 2025/2026, titulado “Gemeinsam träumen – Liebe sei Tat”, se puede traducir como “Soñar juntos – que el amor sea acción” es obra de la artista alemana Konstanze Trommer.

Es un paño contemporáneo de denuncia, esperanza y reflexión social. Misereor, la organización católica alemana de cooperación al desarrollo, utiliza estos paños cuaresmales como imágenes de meditación sobre la pobreza, la justicia, la solidaridad, la creación y las crisis del mundo actual. El paño de 2025/2026 está concebido como una obra de fuerte contenido simbólico: habla de niños, migraciones, crisis climática, guerras, fragilidad y fraternidad.

Lo primero que llama la atención es la escena aparentemente alegre: colores vivos, niños, mar azul, una tienda luminosa. Pero, al mirar mejor, la imagen se vuelve inquietante. Los niños están en una especie de banco de arena, rodeados de agua, sin vegetación, sin adultos que los protejan. A la derecha se insinúa un cielo oscuro, como si se acercara una tormenta o un tornado. Misereor interpreta esta división del cielo como una alusión a las amenazas actuales: crisis climática, guerras, inseguridad y futuro incierto.

La tienda blanca del centro es uno de los símbolos más importantes. Puede recordar a una tienda de refugiados, a un refugio provisional, a una casa frágil levantada en medio de la intemperie. Pero también tiene una lectura bíblica: evoca el “Zelt der Begegnung”, el “tabernáculo” o tienda del encuentro, donde Dios acompañaba al pueblo de Israel en el desierto. El oro que bordea la tienda no es casual: en el lenguaje del arte cristiano, el dorado suele hablar de la presencia de Dios.

Los niños son el centro de la obra. No aparecen como víctimas pasivas, sino como una pequeña comunidad que intenta organizarse: unos juegan, otros ayudan, otros cuidan, otros miran al horizonte. La pregunta que plantea el paño no es solo “¿de dónde vienen?”, sino “¿hacia dónde vamos juntos?”. Esa es la clave del título: soñar juntos, no cada uno por su lado.

También los animales tienen significado. Se ve un storch, una cigüeña, en lo alto de la tienda: tradicionalmente asociada al nacimiento, al regreso de la vida y al buen augurio. Aparecen también animales marinos y un lémur, que recuerdan la creación amenazada, la biodiversidad y la fragilidad del planeta. Misereor señala que estos animales acompañan a los niños y abren una lectura ecológica de la obra.

El barco hinchable es otro símbolo muy potente. Puede parecer un juego infantil, pero inevitablemente recuerda a las imágenes de la migración, de las pateras, de los desplazamientos forzosos, de quienes cruzan mares buscando seguridad. Por eso el paño mezcla lo infantil con lo trágico: niños que parecen jugar, pero que están en medio de un mundo inestable.

El mensaje final está en el subtítulo: “Liebe sei Tat”, “que el amor sea acción”. La obra no invita solo a sentir compasión, sino a actuar. La propia lectura de Misereor insiste en que no basta hablar de amor: el amor verdadero se demuestra en la solidaridad, en la justicia, en el cuidado de los más vulnerables y en la transformación de la sociedad.

En la iglesia, colocado durante la Cuaresma, este paño funciona casi como un sermón visual: delante del altar recuerda que la Pascua no se prepara solo con ayuno o devociones, sino mirando de frente las heridas del mundo. Es un paño incómodo y esperanzador a la vez: muestra una humanidad pequeña, frágil y amenazada, pero todavía capaz de cuidarse, compartir, resistir y soñar junta".

La noche anterior en las copas, mientras el padre Alberto repartía papeles para la siguiente misa, andábamos recordando alguna anécdota, nos vinieron a la mente algunos peregrinos que ya han pasado a mejor vida. Decidimos que ya era hora tenerlos presentes en la celebración. Algunos de ellos nos eran muy queridos y muy cercanos, como nuestra queridísima Amalita, que siempre que había fiesta nos regalaba el pan de su panadería, el Molino, o Marifrí, la tía del padre Emilio, o mi padre, Vicente. El recuerdo fue para ellos y para otros que alguna vez compartieron estos peregrinajes, aunque siempre nos acompañen en nuestros corazones. 

Salimos cerca de las 19.30h otra vez hora de comer, esta vez en un restaurante de tapas alemanas en las afueras de Friburgo. 


Das Blümchen es un lugar donde poder probar la cocina tradicional de la Selva Negra reinterpretada de forma actual, innovando, en un entorno elegante.


El local por fuera parece una posada familiar antigua. Por dentro mantiene detalles de esa casa de pueblo tradicional aunque reformada, cuidando mucho la estética sobre todo en los detalles campestres. El comedor que nos asignan tiene el techo espejado, hay velas y luces tenues, es muy bonito. 


Las camareras empiezan a servir los platos. De primero ensalada, pero luego... luego hubo otros tres platillos mas para cada comensal y el postre. Los probé, (solo probé) todos, aunque la albóndiga de jabalí si que le comí enterita. ¡que rica! todas las salsas y cremas estaban deliciosas. Los raviolis los que menos me gustaron. Los platos, para ser tapas, eran abundantes, además ya veníamos empachados del almuerzo. Creo que a todos nos gustó aquel lugar.

No era muy tarde cuando llegamos al hotel, a pesar de eso, algunos echamos el rato. Si te acuestas después de una cena tan pesada seguro que no pegas ojo. 
El día había tenido un poco de todo, frío, con lluvia, nieve y sol, estuvo lleno de gastronomía alemana, arte, arquitectura, naturaleza y recuerdos. Mañana viernes volvíamos a Frankfurt y pasado a casa. La semana había pasado en un suspiro. 

FOTOS TITISEE

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miércoles, 22 de abril de 2026

SELVA NEGRA 8.- FRIBURGO DE BRISGOVIA 26.03.2026

 Hoy será otro día bastante completito y fresco según el menú que Marta nos preparó ayer: por la mañana visitaremos Friburgo y después de comer nos llevan al lago Titisee. Luego a una iglesia polaca y nos recogemos tras la cena, que será en un restaurante de tapas (alemanas). Adelanta la salida a las 8:45 am seguramente porque todo el día vendrá adelantado visto lo visto, pues anoche, en vez de cena tuvimos merienda tardía a las 19.30h.


Me levanto bastante temprano, no llega a sonar el despertador. Desde la ventana de la habitación diviso un pequeño puente y las agujas de una iglesia, es El Sagrado Corazón de Jesús y el puente azul según Mr.Google. Está todo helado, cubierto de una fina cama de hielo, ha tenido que ser una noche muy fría. Hay movimiento cerca de la estación, veo algunos ciclistas cruzando el puente hacia el centro, Altstadt le llaman.


Bajo temprano a desayunar aunque ya hay algún compañero. El buffet es enorme, hay de todo. El café está tan bueno que repito. Los croissants, napolitanas, magdalenas... se meten por lo ojos, tengo que pasar de largo, si me rindo, al rato pagaré tributo. Esto es lo malo de estos viajes, te pasas el día comiendo.
Aunque estamos a unos pasos del centro histórico vamos en bus. Salimos puntuales, parece que en este viaje hemos aprendido, por fin. 
Después de nuestra oración mañanera, Marta empieza con la letanía: ¿Cómo se dice buenos días en alemán? ¿y buenas tardes? ¿Cómo se dice gracias en alemán?¿y muchas gracias?... hoy fue un poquito mas corta,  aunque a la tarde... 

Martin nos deja en el mismo parking de ayer, esperamos un rato que aparezca los guías locales. Hace frío, el bosque cercano se ve nevado, vamos bien abrigados, con los paraguas en la mano, hoy no nos libramos de la lluvia. 
Poco después sólo llega una guía, parece que la otra chica que iba a venir está metida en un atasco. Nos vamos todos juntos ¡bien!
Hay que conectarse a radiomacuto, ya están transmitiendo, empieza la sesión. Judith creo que dice que se llama, es de México lindo, pequeñita, morena, con una voz muy agradable. Envuelta en su abrigo negro, su gorro calentito y paraguas largo colgado en bandolera, parece una ninja. Lleva una carpeta con fotos, práctica habitual de los buenos cicerones.
Nos conduce, todo seguido a la catedral por la misma calle de la iglesia de ayer. Va explicando el tema de los canalillos medievales, bachle. Servían para tener agua a mano para las viviendas y por si las moscas algo salía ardiendo. Están por todo el centro histórico de Friburgo, antiguamente ocupaban el medio de la calzada, en reformas posteriores los reubicaron en los lados. Ahora es una seña de identidad del municipio, a parte que en verano refrescan. No se yo el calor que hará en agosto por estas latitudes.


Nos fijamos en una escultura que sale de la esquina en una fachada, ayer ya nos llamó la atención. Cerca hay un panel explicativo. Se trata del "dominico surfeador", tiene una bonita historia detrás. Se trata de un monje dominico español nacido a finales del s.XII, san Raimundo de Peñaford patrón de los estudiosos del derecho canónigo. El rey Jacobo I de Aragón le prohibió salir de Mallorca en barco y él con su capa de dominico, consiguió surfear hasta Barcelona. En el enlace está la info. La escultura está en este edificio porque aquí se encuentra la sede del arzobispado que se encarga de los asuntos jurídicos y san Raimundo es su patrón.

Nos acercamos a la plaza de la catedral, hay mercado todos los días excepto los domingos. Multitud de puestos de frutas, verduras, flores, quesos, pan, etc se apiñan alrededor del edificio que está forrado de andamios. Es el corazón vivo de la ciudad vieja. Esta iglesia es bastante antigua y aunque la  guerra devastó la ciudad, la catedral, milagrosamente siguió en pie, aunque si sufrió daños estructurales por lo que al tener sus años, necesita intervenciones periódicas. 
Dos veces sufrieron los friburgueses las bombas: la primera en el año 40 fuego amigo, un error de la Luftwaffe. La segunda en el 44 los aliados, mucho mas destructivos. En el 45 fueron los franceses los que ocuparon la ciudad.
Carmen H. compró unas postales a un pakistaní muy antipático, para mandárselas por correo ordinario a su hija Elena. Tienen esa bonita costumbre. La última que yo recibí fue de mi abuela Rosa desde Madrid, felicitándome por mi 16 cumpleaños. Aún la tengo guardada. Hay  buenos hábitos que se están perdiendo, y tienen muchísimo encanto. 
En la web del mercado hay mucha info, incluso recetas. 


Delante de la entrada del templo vemos una pequeña fuente. La figura de arriba es un san Jorge con un dragón a sus pies. Su nombre por tanto, la fuente de san Jorge. Antes vimos otra fuente, en la zona por la que entramos a la plaza, dijo la guía que la utilizaban para poner a la venta los pescados,  se llama Fischbrunnen (la fuente de los peces).

Esta magnífica catedral, llamada Nuestra Señora de Friburgo, es un emblema del gótico alemán, su aguja la hace única. Fabricada en una increíble filigrana es un encaje finísimo de piedra, presume de ser la mas bella de la cristiandad. Como en casi todas las grandes iglesias vistas hasta ahora, la piedra utilizada es arenisca roja, lo que le da un color muy especial al edificio. Al rodearla, se ven muy bien los arbotantes y contrafuertes que soportan los muros, el ingenio gótico que permitió desplazar la fuerza para mantener las bóvedas de crucería y abrir grandes ventanales en las paredes más delgadas. Los pináculos colocados sobre contrafuertes aumentan la sensación de verticalidad junto a las delgadas torrecillas con imágenes de algún santo.



 Y las gárgolas, que rodean todo el edificio evacuando el agua de los tejados y el mal, según  la tradición. 91 en total, de ellas, como en todas las catedrales, algunas son un tanto divertidas o dan miedo y otras, algo obscenas. En el lado sur, en uno de los pináculos, se lleva la palma una que enseña el trasero. Dicen que un cantero ofuscado porque no le habían pagado bien su trabajo, la esculpió y la colocó mirando hacia el Rathaus.


Continuamos paseo, vamos hacia la calle principal de Friburgo llena de comercios con buenas marcas, cuentan que es de las avenidas más caras de Alemania, la Kaiser Joseph Straße. Nos paramos ante el edificio Basler Hof uno de los históricos de la city. Era una vivienda particular en el s.XV que perteneció al canciller del emperador Maximiliano, papá de Felipe el Hermoso, y que ahora lo ocupa la Presidencia Regional de Friburgo. Quedó destruido totalmente en el año 44 durante los bombardeos, en ese momento la temida Gestapo era su inquilina.

 Acabada la guerra, consiguieron volver a ponerlo en pie conservando su valor histórico: el portal renacentista, el grupo escultórico con la Virgen María el rey Enrique y san Pantaleón y las bonitas ventanas mirador adornadas con escudos y volutas pintados.
Aquí empezamos a darnos cuenta que en las aceras, delante de algunos edificios, había mosaicos formando dibujos que podían se alusivos a algún oficio, destacar un escudo o tema histórico o incluso solamente un motivo ornamental. Delante del Basler Hof en concreto había escudos. Es junto con las canaletas, otra seña de identidad de esta ciudad.


Muy cerquita otro edificio histórico, la casa de la Ballena, en la calle de los Franciscanos. Roja y dorada, con un portal y un balcón volado exquisitos, y con una placa en la puerta informando que Erasmus de Rotterdam la habitó "de gratis" durante algunos años.  La universidad de Friburgo es de las que tienen solera.

En la esquina, nos encontramos con la plaza del Ayuntamiento o Rathaus que la ocupan el viejo Ayuntamiento (Altes Rathaus), la iglesia de san Martín y el nuevo Ayuntamiento (Neus Rathaus), todos reconstruidos tras la guerra.
El Viejo Ayuntamiento, hoy oficina de turismo, es otro edificio renacentista, rojo con puertas y ventanas verdes  y doradas,  y con un reloj  en la parte frontal del portal principal sobre el que vemos el águila del imperio y dos campanitas más arriba. 

A su lado, anexado por un pasadizo cubierto, el Ayuntamiento Nuevo que en realidad es un edificio más antiguo que el rojo porque pertenecía a la Universidad y se empezó a utilizar como sede administrativa mas tarde. Este, aunque con pocos cumpleaños más, es también renacentista,  lo mas destacable son los arcos y la balconada de donde vemos que pende una bandera ucraniana.

Delante de ambas fachadas las aceras se convierten en mosaicos de colores dibujando escudos de ciudades hermanadas con Friburgo 
De la web del ayuntamiento: "estos escudos se realizan sobre todo con guijarros del Rin; las piedras se parten y se colocan con la cara partida hacia arriba, y según el motivo se completan con algunas piezas de mosaico. Además, estos mosaicos especiales se fabrican en bandejas de acero de unos 10 cm de profundidad, lo que permite levantarlos enteros cuando hay que restaurarlos o hacer obras bajo el suelo."
"Las doce ciudades hermanadas que aparecen en esos mosaicos son: Besançon, Innsbruck, Padua, Guildford, Matsuyama, Madison, Lviv, Granada, Isfahán, Wiwilí, Tel Aviv-Yafo y Suwon."


Frente a ambos edificios del ayuntamiento se encuentra la iglesia de san Martín y el convento dominico en la plazoleta, una estatua que no es del santo, es un fraile dominico alquimista, fray Berthold Schwarz al que le atribuyen el invento de la pólvora negra.
Cruzamos de nuevo la avenida del Kaiser Joseph y vemos mas cerca la puerta de la ciudad llamada Martinstor. Anuncia un McDonal´s, están en todas partes.


La Martinstor es una de las dos puertas medievales que conserva Friburgo de las cinco que se abrían en la muralla. Esta es la mas antigua, del s.XIII Se libró de ser derribada a finales del XIX por el entonces alcalde que tomó la decisión de elevarla y abrirle hueco para que pasara el tranvía. Antiguamente fue cárcel de deudores y de brujas, cuando las perseguían y cazaban para matarlas. Una placa  a pie de calle en la parte interior lo atestigua. La vimos a final de la mañana cuando la cruzamos.


Volvemos caminando hacia la catedral para visitarla por dentro. Justo en la puerta, las medidas necesarias que tenían que tener una hogaza de pan, un pretzel y varios productos más del mercado.
Accedemos por el portal ojival situado bajo la torre de la aguja y ¡vaya sorpresa! ¡menudo vestíbulo se gasta esta catedral! Es un festival de colores, un bellezón. Me vino un "dejá vu" de una iglesia, española (a pesar de lo que opinen algunos) en Laguardia, Álava, santa María de los Reyes. 


Nos sentamos en la bancada del "hall" mientras la guía nos habla del pórtico interior. Es todo un espectáculo. Está protegido por una fina tela de alambre, seguramente para protegerlo de los excrementos de las palomas que son muy corrosivos.
 

En el frontal, un pilar central que parte la puerta en dos, con la Virgen María sosteniendo a Jesús. Luce coronada y ricamente vestida. A la derecha de la Virgen el ángel Gabriel y a continuación la Visitación. para acabar esta fila, aparece la Synagoga con los ojos tapados, ya nos la presentaron en Estrasburgo. A la izquierda los Reyes Magos guiados por la estrella que sostiene un ángel y la Ecclesia, coronada y triunfante, vestida de celeste. 

Arriba, el tímpano distribuido en cuatro pisos con la historia de Cristo, comenzando por su nacimiento en la parte inferior derecha y acabando con el Juicio Final en el vértice.


El diablillo que todo el mundo busca y yo lo he encontrado ampliando la foto está justo en el centro debajo del Crucificado. Ahí aparece la balanza de almas, él está al lado, como rezando.
Y luego las maravillosas arquivoltas, ahí estaban los personajes del Antiguo Testamento y un montón de ángeles protegiendo todo lo anterior. 

Las paredes de los lados, sobre las bancadas también están decoradas, ahí vemos a las vírgenes prudentes y a las necias con sus velas de aceite esperando que llegara el novio. La guía dijo que estas eran las mejores figuras de las 400 que se encuentran en el vestíbulo. 
Creo que todos teníamos la sensación de estar contemplando una Biblia en piedra y de eso se trataba, la gente de hace 700 años suerte tenían si sabían contar, lo de leer era de otro planeta, de este modo antes de entrar al templo aprendían y recordaban la Historia Sagrada.


Entramos, SILENTIUM piden, una palabra que todos entienden. 
La vista se va hacia arriba, al centro de esa alta nave de nervios góticos, pilares delgados, bóvedas y arcos apuntados.

Caminamos hacia el altar mayor, al ser Cuaresma está tapado con un tapiz que debe ser muy antiguo. Vemos un crucificado en el centro y escenas de la pasión rodeándole. 
El crucifijo que cuelga delante del tapiz es la obra de arte más antigua de la catedral según su web. Data del año 1200.
He buscado info del tapiz, pues el guía que tuvimos al día siguiente en Frankfurt nos dijo que era un obra de arte muy importante y sólo se puede contemplar en Cuaresma. Esto es lo que he encontrado:

"El tapiz es el Fastentuch, es decir, el paño o velo de Cuaresma del Münster de Friburgo. Durante la Cuaresma se coloca delante del altar mayor de Hans Baldung Grien y oculta visualmente casi todo el coro. El altar que cubre fue pintado entre 1512 y 1516, y el gran paño cuaresmal se instala cada año desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo.

Lo más impresionante es su tamaño: mide aproximadamente 10 por 12 metros, pesa más de una tonelada y suele describirse como el mayor paño de Cuaresma conservado de Europa. Además, tiene más de 400 años.

Fue pintado en 1611–1612 por el artista francés François Arparel. La escena central es una Crucifixión monumental, y alrededor aparece un friso con 25 escenas de la Pasión de Cristo, lo que invita a contemplarlo casi como si fuera una gran “catequesis visual” de Semana Santa".

Dejo enlace por si queréis saber más del altar mayor que no vimos: altar mayor 


Las vidrieras se conservan algunas originales, muy antiguas, como las del árbol de Jessé o las de los gremios. Estas son puro marketing medieval, en la de los panaderos aparece un pretzel, una bota en la de los zapateros, unas  tijeras en la de los sastres. No se si había más hermandades que pagaran cristales.
Los órganos son cuatro, todos del s.XX, alguno está casi escondido. Pueden sonar individualmente o todos a la vez coordinados por una consola eléctrica. Los conciertos en esta catedral son muy famosos e importantes, el sonido debe ser impresionante. 
La girola es de pago,  dice Marta que tenemos dinero sobrante de las cascadas de Triberg que no disfrutamos en su justa medida, por lo que entramos. Son trece capillas en la girola, lo mejor para disfrutarlas es pulsar en este enlace donde está la audioguía a la vez que se van viendo las fotos.  AUDIOGUIA CORO


Capillas privadas de nobles ricamente ornamentadas y vidrieras exquisitas, financiadas, en el caso de las dos imperiales por el emperador Maximiliano. Me pareció muy hermosa una fuente que hay justo en el centro, coronada por una virgen. Lo que se ve detrás es el reverso del cuadro del altar mayor.

Se acaba la catedral, salimos, vamos rodeándola para admirarla por fuera y comienza a llover.
Buscamos refugio bajo las arcadas de un edificio rojo muy ornamentado, es el Historiches Kaufhaus, almacenes construidos en tiempos de los Habsburgo, con sus pináculos, miradores y estatuas de cuatro emperadores de la dinastía, muy familiares para los españoles: Maximiliano I, Felipe el Hermoso, Carlos V y Fernando I. Cuando el comercio aumentó tanto que no daban abasto con los controles en las puertas de la city, fue necesario crear un edificio aduanero, aquí llevaban el tema administrativo e  incluso servía de almacén. Ahora se dedican a organizar eventos varios.
No son todavía las 10.30h y ya hemos visto medio Friburgo, seguimos en ruta, esta chica nos lleva con la lengua fuera.  

Nos dirigimos a conocer el museo de los Agustinos, otra sorpresa aprovechando el dinero que nos sigue sobrando de Triberg. Según mi ordenador de abordo, en el que voy marcando los lugares por los que transcurre el paseo, vamos dando un rodeo para conocer una de las calles con más encanto de Friburgo, Konviktstraße. Es una antigua rúa de trabajadores y artesanos medievales datada en el s.XI que hubo que demoler en los 60 y se reconstruyó en los años 70, conservando su aroma medieval: calles empedradas, fachadas históricas restauradas, la curvatura original del trazado, talleres, pequeños comercios y esas ramas retorcidas ahora secas que la cruzan de lado a lado y que en verano deben convertir la calle en un vergel. En este entorno no me parece estar en una gran ciudad universitaria en la que me hubiera gustado vivir de Erasmus, la sensación es de "turistear" por un pueblo pequeñito y tranquilo.

fuente mural en la Konviktstraße

Al doblar una de estas vías aparece la otra puerta que queda en pie de la muralla, al principio pensé que estábamos en la que vimos de lejos, pero no, esta es más baja y el tejado es distinto. Es la puerta de los Suebos, la Schwabentor. El mural pintado en la fachada representa al suebo que quiso comprar Friburgo con una carreta cargada de barriles llenos monedas de oro y que su mujer había cambiado por piedras y arena.

Seguimos hacia nuestro destino por la calle Gerberau, continúo mirando en Maps,  me indica que son las calles mas antiguas y con mas encanto, y desde luego que son bonitas. Caminar a paso tranquilo es la forma de conocer bien una ciudad. Fachadas pintorescas, puentecillos para salvar el canal, todo tiene un encanto innegable. 


Una cabeza de cocodrilo asoma del agua en el cauce que nos va acompañando desde que entramos en la calle. Sacamos las cámaras, a este muchacho hay que hacerle una foto. 

Llegamos a la zona de los agustinos, la plaza, la calle, la antigua iglesia y convento convertido en museo, todo lleva su nombre, "Agustiner". Allí nos esperaba la guía que no pudo llegar esta mañana al parking y que ahora nos explicaría en detalle todos los tesoros del Agustinermuseum. Se trataba de Ana María una chica friburguesa con un español muy fluido que le encanta nuestro país. Por cierto, sabía dónde está Ceuta.


Las señoritas de la entrada nos informaron que podíamos dejar chaquetones, bolsos, "paragueses" etc abajo en las taquillas junto a los baños. Allá que fuimos por unas escaleras un tanto peligrosas. Un señor bastante antipático, con cara de muy malas pulgas, no nos quitaba ojo de encima mientras nos quitábamos capas y capas de ropa. Allí dentro hacía hasta calorcito.

Me maravilló la reforma que le han hecho a la antigua iglesia, cada tabique, cada escalera, cada viga de madera  embellece y tiene un propósito, no es un museo moderno cualquiera, es un espacio histórico transformado para contemplar obras que van desde la Edad Media al Barroco, incluso puede que en la colección de pinturas hubiera algún lienzo mas actual, aunque no los vi, estaban en el nivel 3, creo.

El núcleo duro lo forman las esculturas de piedra y vidrieras originales de la catedral de Friburgo, además de tallas medievales en madera, tablas pintadas y obras de artistas importantes.

Empezamos por lo que era la antigua iglesia del monasterio agustino, ahora es una sala con esculturas que conserva la altura y la atmósfera de la iglesia conventual. Al entrar te quedas mirando ese espacio que impacta, es como un templo vacío. 

diagrama de la catedral

Las piezas que vemos son originales de la catedral, dispuestas de tal modo que se ven mucho mejor que si estuvieran en su ubicación original, mucho mas arriba, mas lejos. Aquí aprecias los rasgos de la cara, los pliegues de los vestidos, las manos, su altura... En la foto de arriba se ve el lugar que ocupaban algunas esculturas que ahora están en el museo.

En el centro del coro vemos la Coronación de la Virgen que procede del portal principal de la catedral y si miras hacia arriba, encuentras las gárgolas, vigilantes, que dejan de ser meros desagües para convertirse en fabulosas esculturas. Subiendo por las escaleras al siguiente nivel casi se pueden tocar con las manos. 

Cinco Santas Vírgenes


Jesús en la borriquita, el de la derecha tiene un rostro precioso

En los laterales de la nave hay pinturas y algunas esculturas en madera tallada medievales. El Jesús en la borriquita del piso inferior me encantó y el cuadro de las cincos santas, que mas bien era un retablo de altar, me pareció maravilloso. Cada santa con sus atributos para identificarlas de un vistazo, lo malo es que ya no tenemos esa cultura, o nos queda poquita.


El museo conserva y expone vitrales medievales de la catedral, entre ellos las llamadas imperiales que vimos hace un rato, aquí guardan las originales, pero la mejor fue una que explicó muy bien la guía. Se trata de una vidriera donada por un particular que fue de peregrinación a Santiago con su mujer. En el vitral aparece el matrimonio recibiendo una corona de manos del santo por haber acabado la peregrinación, detrás de ellos unos vendedores. Es de un detalle exquisito, dentro de la catedral sería muy difícil de ver sin poder acercarse tanto.


vidrieras imperiales y gárgola

De este impresionante mundo medieval pasamos al barroco contemplando un altar y un órgano de una iglesia cercana a Friburgo, mas esculturas, pinturas que Ana María nos muestra.


Me da la impresión que disfruta lo que hace, habla con mucho respeto de las obras, de sus creadores, de sus historias. Disfruté muchísimo esta visita que acabó en el antiguo claustro del monasterio, reformado en cafetería. Allí estaban Emilio y Faustino bien situados.
 Dan las 12 de mediodía, hora de ir a comer.

Vamos a una cervecería Martin´s Brau.  Las mesas son de madera para 6-8 personas con bancos corridos. Las camareras muy atentas y simpaticonas, chapurrean el español, están acostumbradas a los turistas. 
Nos damos cuenta que faltan Mari Jose y Edu. De repente, mi teléfono suena, no se como, pues el restaurante está en un sótano y no hay cobertura. Es MJ, no saben dónde está el restaurante. Casi no conseguimos entendernos pero deduzco que se han despistado. David y Marta salen a buscarles y cinco en minutos estamos completos. Habían entrado en una tienda, Marta esperaba fuera, pero al salir  no aparecía por ningún lado. 

Después de las cervezas traen la comida ¡menudo festival! codillo, chuletas, salchichas, chucrut, patatas fritas, asadas, ensalada, salsas... esto es un no parar. Y para rematar la faena, de postre tarta selva negra.
Salimos de allí redondos, con ganas de siesta, pero no, de momento íbamos a dar un paseíto  en busca del bus.


Vimos muy de cerca la puerta Martinstor, la que fuera cárcel de brujas, de camino hacia la catedral. 
En la avenida del Kaiser, Alberto se metió en una chocolatería y claro, salió con unas tabletas de chocolate enormes.
Por fin en el parking, bus y siesta, mientras llegábamos al lago Titi.

Esta ciudad a pesar del frío y de la lluvia es una maravilla, tiene muchísimo encanto y nosotros no tuvimos el suficiente tiempo para explorarlo. Es el ambiente, la historia, esas casas con gabletes, los bachles, las calles empedradas con mosaicos, es la catedral, las calles medievales reconstruidas....Es una ciudad coqueta, alegre y serena a la vez, con muchísimo atractivo. Otra mas que apuntar en el apartado de pendientes para volver a disfrutarla.