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miércoles, 22 de abril de 2026

SELVA NEGRA 8.- FRIBURGO DE BRISGOVIA 26.03.2026

 Hoy será otro día bastante completito y fresco según el menú que Marta nos preparó ayer: por la mañana visitaremos Friburgo y después de comer nos llevan al lago Titisee. Luego a una iglesia polaca y nos recogemos tras la cena, que será en un restaurante de tapas (alemanas). Adelanta la salida a las 8:45 am seguramente porque todo el día vendrá adelantado visto lo visto, pues anoche, en vez de cena tuvimos merienda tardía a las 19.30h.


Me levanto bastante temprano, no llega a sonar el despertador. Desde la ventana de la habitación diviso un pequeño puente y las agujas de una iglesia, es El Sagrado Corazón de Jesús y el puente azul según Mr.Google. Está todo helado, cubierto de una fina cama de hielo, ha tenido que ser una noche muy fría. Hay movimiento cerca de la estación, veo algunos ciclistas cruzando el puente hacia el centro, Altstadt le llaman.


Bajo temprano a desayunar aunque ya hay algún compañero. El buffet es enorme, hay de todo. El café está tan bueno que repito. Los croissants, napolitanas, magdalenas... se meten por lo ojos, tengo que pasar de largo, si me rindo, al rato pagaré tributo. Esto es lo malo de estos viajes, te pasas el día comiendo.
Aunque estamos a unos pasos del centro histórico vamos en bus. Salimos puntuales, parece que en este viaje hemos aprendido, por fin. 
Después de nuestra oración mañanera, Marta empieza con la letanía: ¿Cómo se dice buenos días en alemán? ¿y buenas tardes? ¿Cómo se dice gracias en alemán?¿y muchas gracias?... hoy fue un poquito mas corta,  aunque a la tarde... 

Martin nos deja en el mismo parking de ayer, esperamos un rato que aparezca los guías locales. Hace frío, el bosque cercano se ve nevado, vamos bien abrigados, con los paraguas en la mano, hoy no nos libramos de la lluvia. 
Poco después sólo llega una guía, parece que la otra chica que iba a venir está metida en un atasco. Marta decide que nos vayamos todos juntos ¡bien!
Nos conectamos a radiomacuto. Judith creo que dice que se llama, es de México lindo, pequeñita, morena, con una voz muy agradable. Envuelta en su abrigo negro, su gorro calentito y paraguas largo colgado en bandolera, parece una ninja. Lleva una carpeta con fotos, práctica habitual de los buenos cicerones.
Nos conduce, todo seguido a la catedral por la misma calle de la iglesia de ayer. Va explicando el tema de los canalillos medievales, bachle. Servían para tener agua a mano para las viviendas y por si las moscas algo salía ardiendo. Están por todo el centro histórico de Friburgo, antiguamente ocupaban el medio de la calzada, en reformas posteriores los reubicaron en los lados. Ahora es una seña de identidad del municipio, a parte que en verano refrescan. No se yo el calor que hará en agosto por estas latitudes.


Nos fijamos en una escultura que sale de la esquina en una fachada, ayer ya nos llamó la atención. Cerca hay un panel explicativo. Se trata del "dominico surfeador", tiene una bonita historia detrás. Se trata de un monje dominico español nacido a finales del s.XII, san Raimundo de Peñaford patrón de los estudiosos del derecho canónigo. El rey Jacobo I de Aragón le prohibió salir de Mallorca en barco y él con su capa de dominico, consiguió surfear hasta Barcelona. En el enlace está la info. La escultura está en este edificio porque aquí se encuentra la sede del arzobispado que se encarga de los asuntos jurídicos y san Raimundo es su patrón.

Nos acercamos a la plaza de la catedral, hay mercado todos los días excepto los domingos. Multitud de puestos de frutas, verduras, flores, quesos, pan, etc se apiñan alrededor del edificio que está forrado de andamios. Es el corazón vivo de la ciudad vieja. Esta iglesia es bastante antigua y aunque la  guerra devastó la ciudad, la catedral, milagrosamente siguió en pie, aunque si sufrió daños estructurales por lo que al tener sus años, necesita intervenciones periódicas. 
Dos veces sufrieron los friburgueses las bombas, la primera en el año 40 fuego amigo, un error de la Luftwaffe, la segunda en el 44 los aliados, mucho mas destructivos. En el 45 fueron los franceses los que ocuparon la ciudad.
Carmen H. compró unas postales a un pakistaní muy antipático, para mandárselas por correo ordinario a su hija Elena. Tienen esa bonita costumbre. La última que yo recibí fue de mi abuela Rosa desde Madrid, felicitándome por mi 16 cumpleaños. Aún la tengo guardada. Hay  buenos hábitos que se están perdiendo, y tienen muchísimo encanto. 
En la web del mercado hay mucha info, incluso recetas. 


Delante de la entrada del templo vemos una pequeña fuente. La figura de arriba es un san Jorge con un dragón a sus pies. Su nombre por tanto, la fuente de san Jorge. Antes vimos otra fuente, en la zona por la que entramos a la plaza, dijo la guía que se llama Fischbrunnen (la fuente de los peces) y que la utilizaban para poner a la venta los pescados.

Esta magnífica catedral, llamada Nuestra Señora de Friburgo, es un emblema del gótico alemán, su aguja la hace única. Fabricada en una increíble filigrana es un encaje finísimo de piedra, presume de ser la mas bella de la cristiandad. Como en casi todas las grandes iglesias vistas hasta ahora, la piedra utilizada es arenisca roja, lo que le da un color muy especial al edificio. Al rodearla, se ven muy bien los arbotantes y contrafuertes que soportan los muros, el ingenio gótico que permitió desplazar la fuerza para mantener las bóvedas de crucería y abrir grandes ventanales en las paredes más delgadas. Los pináculos colocados sobre contrafuertes aumentan la sensación de verticalidad junto a las delgadas torrecillas con imágenes de algún santo.



 Y las gárgolas, que rodean todo el edificio evacuando el agua de los tejados y el mal, según  la tradición. 91 en total, de ellas, como en todas las catedrales, algunas son un tanto divertidas o dan miedo y otras, algo obscenas. En el lado sur, en uno de los pináculos, se lleva la palma una que enseña el trasero. Dicen que un cantero ofuscado porque no le habían pagado bien su trabajo, la esculpió y la colocó mirando hacia el Rathaus.


Continuamos paseo, vamos hacia la calle principal de Friburgo llena de comercios con buenas marcas, cuentan que es de las avenidas más caras de Alemania, la Kaiser Joseph Straße. Nos paramos ante el edificio Basler Hof uno de los históricos de la city. Era una vivienda particular en el s.XV que perteneció al canciller del emperador Maximiliano, papá de Felipe el Hermoso, y que ahora lo ocupa la Presidencia Regional de Friburgo. Quedó destruido totalmente en el año 44 durante los bombardeos, en ese momento la temida Gestapo era su inquilino.

 Acabada la guerra, consiguieron volver a ponerlo en pie conservando su valor histórico: el portal renacentista, el grupo escultórico con la Virgen María el rey Enrique y san Pantaleón y las bonitas ventanas mirador adornadas con escudos y volutas pintados.
Aquí empezamos a darnos cuenta que en las aceras, delante de algunos edificios, había mosaicos formando dibujos que podían se alusivos a algún oficio, destacar un escudo o tema histórico o incluso solamente un motivo ornamental. Delante del Basler Hof en concreto había escudos. Es junto con las canaletas, otra seña de identidad de esta ciudad.


Muy cerquita otro edificio histórico, la casa de la Ballena, en la calle de los Franciscanos. Roja y dorada, con un portal y un balcón volado exquisitos, y con una placa en la puerta informando que Erasmus de Rotterdam la habitó "de gratis" durante algunos años.  La universidad de Friburgo es de las que tienen solera.

En la esquina, nos encontramos con la plaza del Ayuntamiento o Rathaus que la ocupan el viejo Ayuntamiento (Altes Rathaus), la iglesia de san Martín y el nuevo Ayuntamiento (Neus Rathaus), todos reconstruidos tras la guerra.
El Viejo Ayuntamiento, hoy oficina de turismo, es otro edificio renacentista, rojo con puertas y ventanas verdes  y doradas,  y con un reloj  en la parte frontal del portal principal sobre el que vemos el águila del imperio y dos campanitas más arriba. 

A su lado, anexado por un pasadizo cubierto, el Ayuntamiento Nuevo que en realidad es un edificio más antiguo que el rojo porque pertenecía a la Universidad y se empezó a utilizar como sede administrativa mas tarde. Este, aunque con pocos cumpleaños más, es también renacentista,  lo mas destacable son los arcos y la balconada de donde vemos que pende una bandera ucraniana.

Delante de ambas fachadas las aceras se convierten en mosaicos de colores dibujando escudos de ciudades hermanadas con Friburgo 
De la web del ayuntamiento: "estos escudos se realizan sobre todo con guijarros del Rin; las piedras se parten y se colocan con la cara partida hacia arriba, y según el motivo se completan con algunas piezas de mosaico. Además, estos mosaicos especiales se fabrican en bandejas de acero de unos 10 cm de profundidad, lo que permite levantarlos enteros cuando hay que restaurarlos o hacer obras bajo el suelo."
"Las doce ciudades hermanadas que aparecen en esos mosaicos son: Besançon, Innsbruck, Padua, Guildford, Matsuyama, Madison, Lviv, Granada, Isfahán, Wiwilí, Tel Aviv-Yafo y Suwon."


Frente a ambos edificios del ayuntamiento se encuentra la iglesia de san Martín y el convento dominico en la plazoleta, una estatua que no es del santo, es un fraile dominico alquimista, fray Berthold Schwarz al que le atribuyen el invento de la pólvora negra.
Cruzamos de nuevo la avenida del Kaiser Joseph y vemos mas cerca la puerta de la ciudad llamada Martinstor. Anuncia un McDonal´s, están en todas partes.


La Martinstor es una de las dos puertas medievales que conserva Friburgo de las cinco que se abrían en la muralla. Esta es la mas antigua, del s.XIII Se libró de ser derribada a finales del XIX por el entonces alcalde que tomó la decisión de elevarla y abrirle hueco para que pasara el tranvía. Antiguamente fue cárcel de deudores y de brujas, cuando las perseguían y cazaban para matarlas. Una placa  a pie de calle en la parte interior lo atestigua. La vimos a final de la mañana cuando la cruzamos.


Volvemos caminando hacia la catedral para visitarla por dentro. Justo en la puerta, las medidas necesarias que tenían que tener una hogaza de pan, un pretzel y varios productos más del mercado.
Accedemos por el portal ojival situado bajo la torre de la aguja y ¡vaya sorpresa! ¡menudo vestíbulo se gasta esta catedral! Es un festival de colores, un bellezón. Me vino un "dejá vu" de una iglesia, española (a pesar de lo que opinen algunos) en Laguardia, Álava, santa María de los Reyes. 


Nos sentamos en la bancada del "hall" mientras la guía nos habla del pórtico interior. Es todo un espectáculo. Está protegido por una fina tela de alambre, seguramente para protegerlo de los excrementos de las palomas que son muy corrosivos.
 

En el frontal, un pilar central que parte la puerta en dos, con la Virgen María sosteniendo a Jesús. Luce coronada y ricamente vestida. A la derecha de la Virgen el ángel Gabriel y a continuación la Visitación. para acabar esta fila, aparece la Synagoga con los ojos tapados, ya nos la presentaron en Estrasburgo. A la izquierda los Reyes Magos guiados por la estrella que sostiene un ángel y la Ecclesia, coronada y triunfante, vestida de celeste. 

Arriba, el tímpano distribuido en cuatro pisos con la historia de Cristo, comenzando por su nacimiento en la parte inferior derecha y acabando con el Juicio Final en el vértice.


El diablillo que todo el mundo busca y yo lo he encontrado ampliando la foto está justo en el centro debajo del Crucificado. Ahí aparece la balanza de almas, él está al lado, como rezando.
Y luego las maravillosas arquivoltas, ahí estaban los personajes del Antiguo Testamento y un montón de ángeles protegiendo todo lo anterior. 

Las paredes de los lados, sobre las bancadas también están decoradas, ahí vemos a las vírgenes prudentes y a las necias con sus velas de aceite esperando que llegara el novio. La guía dijo que estas eran las mejores figuras de las 400 que se encuentran en el vestíbulo. 
Creo que todos teníamos la sensación de estar contemplando una Biblia en piedra y de eso se trataba, la gente de hace 700 años suerte tenían si sabían contar, lo de leer era de otro planeta, de este modo antes de entrar al templo aprendían y recordaban la Historia Sagrada.


Entramos, SILENTIUM piden, una palabra que todos entienden. 
La vista se va hacia arriba, al centro de esa alta nave de nervios góticos, pilares delgados, bóvedas y arcos apuntados.

Caminamos hacia el altar mayor, al ser Cuaresma está tapado con un tapiz que debe ser muy antiguo. Vemos un crucificado en el centro y escenas de la pasión rodeándole. 
El crucifijo que cuelga delante del tapiz es la obra de arte más antigua de la catedral según su web. Data del año 1200.
He buscado info del tapiz, pues el guía que tuvimos al día siguiente en Frankfurt nos dijo que era un obra de arte muy importante y sólo se puede contemplar en Cuaresma. Esto es lo que he encontrado:

"El tapiz es el Fastentuch, es decir, el paño o velo de Cuaresma del Münster de Friburgo. Durante la Cuaresma se coloca delante del altar mayor de Hans Baldung Grien y oculta visualmente casi todo el coro. El altar que cubre fue pintado entre 1512 y 1516, y el gran paño cuaresmal se instala cada año desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo.

Lo más impresionante es su tamaño: mide aproximadamente 10 por 12 metros, pesa más de una tonelada y suele describirse como el mayor paño de Cuaresma conservado de Europa. Además, tiene más de 400 años.

Fue pintado en 1611–1612 por el artista francés François Arparel. La escena central es una Crucifixión monumental, y alrededor aparece un friso con 25 escenas de la Pasión de Cristo, lo que invita a contemplarlo casi como si fuera una gran “catequesis visual” de Semana Santa".

Dejo enlace por si queréis saber más del altar mayor que no vimos: altar mayor 


Las vidrieras se conservan algunas originales, muy antiguas, como las del árbol de Jessé o las de los gremios. Estas son puro marketing medieval, en la de los panaderos aparece un pretzel, una bota en la de los zapateros, unas  tijeras en la de los sastres. No se si había más hermandades que pagaran cristales.
Los órganos son cuatro, todos del s.XX, alguno está casi escondido. Pueden sonar individualmente o todos a la vez coordinados por una consola eléctrica. Los conciertos en esta catedral son muy famosos e importantes, el sonido debe ser impresionante. 
La girola es de pago,  dice Marta que tenemos dinero sobrante de las cascadas de Triberg que no disfrutamos en su justa medida, por lo que entramos. Son trece capillas en la girola, lo mejor para disfrutarlas es pulsar en este enlace donde está la audioguía a la vez que se van viendo las fotos.  AUDIOGUIA CORO


Capillas privadas de nobles ricamente ornamentadas y vidrieras exquisitas, financiadas, en el caso de las dos imperiales por el emperador Maximiliano. Me pareció muy hermosa una fuente que hay justo en el centro, coronada por una virgen. Lo que se ve detrás es el reverso del cuadro del altar mayor.

Se acaba la catedral, salimos, vamos rodeándola para admirarla por fuera y comienza a llover.
Buscamos refugio bajo las arcadas de un edificio rojo muy ornamentado, es el Historiches Kaufhaus, almacenes construidos en tiempos de los Habsburgo, con sus pináculos, miradores y estatuas de cuatro emperadores de la dinastía, muy familiares para los españoles: Maximiliano I, Felipe el Hermoso, Carlos V y Fernando I. Cuando el comercio aumentó tanto que no daban abasto con los controles en las puertas de la city, fue necesario crear un edificio aduanero, aquí llevaban el tema administrativo e  incluso servía de almacén. Ahora se dedican a organizar eventos varios.
No son todavía las 10.30h y ya hemos visto medio Friburgo, seguimos en ruta, esta chica nos lleva con la lengua fuera.  

Nos dirigimos a conocer el museo de los Agustinos, otra sorpresa aprovechando el dinero que nos sobró de Triberg. Según mi ordenador de abordo, en el que voy marcando los lugares por los que transcurre el paseo, vamos dando un rodeo para conocer una de las calles con más encanto de Friburgo, Konviktstraße. Es una antigua rúa de trabajadores y artesanos medievales datada en el s.XI que hubo que demoler en los 60 y se reconstruyó en los años 70, conservando su aroma medieval: calles empedradas, fachadas históricas restauradas, la curvatura original del trazado, talleres, pequeños comercios y esas ramas retorcidas ahora secas que la cruzan de lado a lado y que en verano deben ser un vergel. En este entorno no me parece estar en una gran ciudad universitaria en la que me hubiera gustado vivir de Erasmus, la sensación es turistear por un pueblo pequeñito y tranquilo.

fuente mural en la Konviktstraße

Al doblar una de estas vías aparece la otra puerta que queda en pie de la muralla, al principio pensé que estábamos en la que vimos de lejos pero no, esta es más baja y el tejado es distinto. Es la puerta de los Suebos, la Schwabentor. El mural pintado en la fachada representa al suebo que quiso comprar Friburgo con una carreta cargada de barriles llenos monedas de oro y que su mujer había cambiado por piedras y arena.

Seguimos hacia nuestro destino por la calle Gerberau, continúo mirando en Maps,  me indica que son las calles mas antiguas y con mas encanto, y desde luego que son bonitas. Caminar a paso tranquilo es la forma de conocer bien una ciudad. Fachadas pintorescas, puentecillos para salvar el canal, todo tiene un encanto innegable. 


Una cabeza de cocodrilo asoma del agua en el cauce que nos va acompañando desde que entramos en la calle. Sacamos las cámaras, a este muchacho hay que hacerle una foto. 

Llegamos a la zona de los agustinos, la plaza, la calle, la antigua iglesia y convento convertido en museo, todo lleva su nombre, "Agustiner". Allí nos esperaba la guía que no pudo llegar esta mañana al parking y que ahora nos explicaría en detalle todos los tesoros del Agustinermuseum. Se trataba de Ana María una chica friburguesa con un español muy fluido que le encanta nuestro país. Por cierto, sabía dónde está Ceuta.


Las señoritas de la entrada nos informaron que podíamos dejar chaquetones, bolsos, "paragueses" etc abajo en las taquillas junto a los baños. Allá que fuimos por unas escaleras un tanto peligrosas. Un señor bastante antipático, con cara de muy malas pulgas, no nos quitaba ojo de encima mientras nos quitábamos capas y capas de ropa. Allí dentro hacía hasta calorcito.

Me maravilló la reforma que le han hecho a la antigua iglesia, cada tabique, cada escalera, cada viga de madera  embellece y tiene un propósito, no es un museo moderno cualquiera, es un espacio histórico transformado para contemplar obras que van desde la Edad Media al Barroco, incluso puede que en la colección de pinturas hubiera algún lienzo mas actual, aunque no los vi, estaban en el nivel 3, creo.

El núcleo duro lo forman las esculturas de piedra y vidrieras originales de la catedral de Friburgo, además de tallas medievales en madera, tablas pintadas y obras de artistas importantes.


Empezamos por lo que era la antigua iglesia del monasterio agustino, ahora es una sala con esculturas que conserva la altura y la atmósfera de la iglesia conventual. Al entrar te quedas mirando ese espacio que impacta, es como un templo vacío. Las piezas que vemos son originales de la catedral, dispuestas de tal modo que se ven mucho mejor que si estuvieran en su ubicación original, mucho mas arriba, mas lejos. Aquí aprecias los rasgos de la cara, los pliegues de los vestidos, las manos, su altura...

En el centro del coro está la Coronación de la Virgen que procede del portal principal de la catedral y si miras hacia arriba, ves las gárgolas, vigilantes que dejan de ser meros desagües para convertirse en fabulosas esculturas. Subiendo por las escaleras al siguiente nivel casi se pueden tocar con las manos. 

Cinco Santas Vírgenes


Jesús en la borriquita, el de la derecha tiene un rostro precioso

En los laterales de la nave hay pinturas y algunas esculturas en madera tallada medievales. El Jesús en la borriquita me encantó y el cuadro de las cincos santas, que mas bien era un retablo de altar me pareció maravilloso. Cada santa con sus atributos para identificarlas de un vistazo, lo malo es que ya no tenemos esa cultura, o nos queda poquita.


El museo conserva y expone vitrales medievales de la catedral, entre ellos las llamadas imperiales que vimos hace un rato en la catedral, aquí están las originales, pero la mejor fue una que explicó muy bien la guía. Se trata de una vidriera donada por un particular que fue de peregrinación a Santiago con su mujer. En el vitral aparece el matrimonio recibiendo una corona de manos del santo por haber acabado la peregrinación. Es de un detalle exquisito, en la catedral sería muy difícil de ver.


vidrieras imperiales y gárgola

De este impresionante mundo medieval pasamos al barroco contemplando un altar y un órgano de una iglesia cercana a Friburgo, mas esculturas, pinturas que Ana María nos muestra.


Me da la impresión que disfruta lo que hace, habla con mucho respeto de las obras, de sus creadores, de sus historias. Disfruté muchísimo esta visita que acabó en el antiguo claustro del monasterio reformado en cafetería. Allí estaban Emilio y Faustino bien situados.
Hora de comer, son las 12 de mediodía. 

Vamos a una cervecería Martin´s Brau a comer. Las mesas son de madera para 6-8 personas con bancos corridos. Las camareras muy atentas y simpaticonas, chapurrean el español, están acostumbradas a los turistas. 
De repente mi teléfono suena, no se como, pues el restaurante está en un sótano y no hay cobertura. Es MJ, no saben dónde está el restaurante. Habían entrado en una tienda, Marta esperaba fuera, pero al salir  no aparecía por ningún lado. David y Marta salen a buscarles y cinco en minutos estamos completos. 

Después de las cervezas traen la comida ¡menudo festival! codillo, chuletas, salchichas, chucrut, patatas fritas, asadas, ensalada, salsas... esto es un no parar. Y para rematar la faena, de postre tarta selva negra.
Salimos de allí redondos, con ganas de siesta, pero no, de momento íbamos a caminar en busca del bus.


 Pasamos por la puerta Martinstor, la cárcel de brujas, de camino hacia la catedral. En la avenida, Alberto se metió en una chocolatería, compró unas tabletas de chocolate enormes de camino al bus. Luego si llegó la siesta, mientras llegábamos al lago Titi.

Esta ciudad a pesar del frío y de la lluvia es una maravilla, tiene muchísimo encanto y nosotros no tuvimos el suficiente tiempo para explorarlo. Es el ambiente, la historia, esas casas con gabletes, los bachles, las calles empedradas con mosaicos, es la catedral, las calles medievales reconstruidas....Es una ciudad coqueta, alegre y serena a la vez, con muchísimo atractivo. Otra mas que apuntar en el apartado de pendientes para volver a disfrutarla.






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