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sábado, 16 de abril de 2022

Portugal peregrinos agustinos 2022 Sintra y algo más -2

El martes teníamos un plan: visitar Lisboa, Estoril, Cascais y Sintra y ya se sabe, quien mucho abarca poco aprieta. En fin, había que espabilarse, a las 9 nos esperaba el guía en la rotonda del Marqués de Pombal, en el centro de Lisboa, además de Esther y Marcos, pareja de las habituales que andaban por allí de vacas.
Desde primera hora, el día se torció. Tras 90 minutos de camino, un accidente en la autovía de acceso a Lisboa provocó un atasco de narices y nos hizo llegar tarde, mas de media hora. Una vez conseguido, recogimos al personal y.... cambiamos de destino. Lisboa quedó aplazada para la tarde. El presidente de Santo Tomé y Príncipe se nos había colado en los Jerónimos así que nos fuimos a pasear por Sintra.  
Por fin nos tocó un guía masculino con menos de 40 años. Edgar se llamaba este, su españolo mejor que el de Mónica, alto y guapetón pero con un bigoteeeee... Que no, que no.
Tres horas desde que salimos de Fátima y ascendimos por carreteras serpenteantes la Sierra de Sintra,  llegamos ante las escaleras del Palacio Nacional.
Sintra
A unos 30 km de Lisboa, Sintra la nostálgica, la romántica, con sus majestuosos palacios, torreones, jardines y villas. Lord Byron quedó fascinado por la city y nosotros tuvimos media horita para recorrerla y complacer necesidades, que algunos aprovechamos en pasear cuesta arriba por el casco histórico, situado en la falda de la montaña y declarado patrimonio de la humanidad desde el año 95. Son calles estrechas y empinadas con numerosas tiendas de artesanía y souvenirs, y mucho turista. El suelo es un tanto resbaloso, además de empinado, los cuadraditos de piedra blanca se pueden volver peligrosos si la lluvia hace presencia. Múltiples  callejones laberínticos entre coloridas casas ofrecen rincones encantadores que invitan al paseo contemplativo. 
La localización geográfica de Sintra, protegida por montañas tan próximas al Atlántico, le confiere un ambiente boscoso, húmedo y evocador, de fragancia fresca y verde. Su sierra es la primera elevación de terreno con la que se tropiezan las brumas marinas, lo que le resta unos cuantos grados al termómetro en verano. Este microclima, la profundidad de sus bosques, la abundante caza y la cercanía a Lisboa, hizo de la ciudad lugar favorito para la corte y reyes lusos durante calores estivales. 
Edgar nos recomendó una cafetería, Piriquita, nada mas al empezar la calle Padarias, un local pequeñito que elabora los mejores dulces de Sintra, los travesseiros, (almohadas sería la traducción) y las queixadas (pastel con base de queso fresco, huevo y nata).

Dejo enlace, para las peregrinas cocinillas, al blog de una buena repostera que ofrece la receta de los travesseiros: la taza de loza

Nos comenta el guía que un poco más arriba, Piriquita II es mas grande y podremos entrar todos, pero lo encontramos cerrado por lo que volvemos a bajar y nos metemos en una pequeña cafetería que habíamos dejado atrás y estaba casi vacía. La señora que regenta el local ante tal avalancha se ve un poco superada, pone un gesto rarito, aunque nos atendió bien y todos tuvimos ocasión de tomar un tentempié en condiciones, incluidos travesseiros y queixadas.
No hay mucho tiempo mas. Vamos hacia la entrada principal del Palacio Nacional, blanca impoluta con algunos toques amarillos. La escalinata de acceso va a morir en cuatro reales arcadas y una fuente que permiten la entrada al palacio.

Llega el momento de abrir el maletín metálico marcado con el nº25 que portaba el guía. De el salen retransmisores y  auriculares rojos que distribuye a todos para que podamos seguir sus explicaciones en la próxima hora sin necesidad de apiñarnos. 
Este palacio, famoso por sus enormes chimeneas cónicas, es el más antiguo de Portugal, tanto que ya existía antes que naciera el país como tal y fue residencia real hasta la instauración de la república. Dicen los portugueses que en este lugar existía una residencia "moura" donde habitaba el califa de turno y que cuando los cristianos, a la orden de don Alfonso Henriques, reconquistaron Sintra, siguió siendo lugar de residencia cristiana. 
Las vistas de la falda de la montaña desde la escalinata de acceso muestra una preciosa estampa de la villa, tan preciada por los poetas románticos decimonónicos, coronada por el castelo dos Mouros, una antigua alcazaba árabe que aun es visitable. Ellos fueron los que dieron nombre al lugar, Xintara, un asentamiento donde antes habitaron celtas, romanos, vándalos y alanos.

La ruta comienza en un vestíbulo decorado con azulejos de parras en relieve, los primeros de una importante colección hispano mudéjar que iremos apreciando a lo largo del tour. Los portugueses se enamoraron de los azulejos andalusíes hace más de 700 años y siguen adorandolos y colocándolos en todas partes: fachadas, interior de iglesias, palacios, castillos, quintas, paços, salas, salones, dormitorios....
Estamos en la sala de los Arqueros, cualquiera que accediera antaño al palacio real tenia que pasar por aquí, ante los soldados de la guardia real equipados con sus alabardas.  
En una maqueta podemos percatarnos de lo complejo de la construcción: distintos edificios de tiempos distintos mandados levantar por sucesivos reyes, ensamblados por patios, corredores, escaleras y galerías. 
Fue aquí en este palacio, donde el rey Juan I recibió la información sobre el puerto de Ceuta que le permitió lanzar el ataque en 1415 y conquistarla, dando así inicio a la ocupación portuguesa del Norte de África. Esta y los siguientes descubrimientos de los navegantes lusos por mas de medio mundo, hicieron de Sintra una ciudad próspera y rica.
Múltiples estilos arquitectónicos y decorativos encontraremos en sus estancias, desde el mudéjar al gótico, o el manuelino, quizás el mas profuso.  

Pasamos a la " Gran Sala o Sala dos Cisnes" construida en el reinado de Juan I y Philippa de Lancaster. Los cisnes de los paneles del techo son todos diferentes y llevan gargantillas de oro en el cuello. Las paredes se decoran con azulejos mudéjares  enmarcando ventanas y puertas y rematados por castillos. Algunos cuadros, arcones y muebles antiguos salpicados aqui y allá dan algo de calor a la enorme sala. Una pesada lámpara dorada cuelga en el centro de la habitación. A ambos laterales, grandes ventanales con postigos de madera guardan las ventanas de estilo "hispano-moro" por donde entra la luz a raudales. Todas las ventanas del palacio, o eso me parece a mi, son geminadas, con arcos enmarcados por un alfiz. 
A un lado, el paisaje exterior de la falda de la montaña, al otro, un coqueto patio central interior. Al fondo, la gran chimenea coronada por un castillo , necesaria para calentar tamaño recinto. Junto a ella una puerta conduce al "patio de las audiencias" con una bancada corrida y un trono cubiertos de azulejos moriscos que tanto gustaban al portugués.
Y nos tropezamos con el personal de limpieza. Andaban sacando brillo a cristales y azulejos. Distintos equipos repartidos por todo el palacio, algunos limpiando, otros restaurando... en fin,  que no son horas.



Cruzamos el patio interior adornado con una columna retorcida con cuerdas muy labradas de estilo manuelino (ya empiezo a reconocerlo) y rematado por unas figuras mitológicas. Las paredes también tienen azulejos mudéjares. En un rincón, la sala de baños, una especie de hornacina grande  con azulejos muy antiguos y un techo de estuco precioso. Dicen que de unos orificios en la pared  de losas salen chorritos de agua para refresco de los usuarios.

Llegamos a la "sala de las urracas". Cuentan que el rey Joao  ideó el diseño de este techo harto de tanta  chismosa en la corte. No paraban los rumores en radio patio a cerca de una supuesta infidelidad con una de las damas cortesanas. 
En cada cajón triangular, cada pájaro porta en una pata una rosa, emblema de la casa de Lancaster y una cinta en su pico con la frase " por bem" que fue lo dijo D. Juan cuando lo sorprendieron besando a la dama. 
Fue en este salón donde Luis de Camoens leyó al rey Sebastián sus "Os Luisíadas"

La "cámara de Ouro" es un dormitorio utilizado por el rey Sebastián con una enorme cama de ébano con dosel. En las paredes, azulejos con la hoja de parra en relieve rematados con mazorcas de maíz y la flor de lys. Preciosos. De aquí, un paso al vestidor real que aunque se llama" el cuarto de las sirenas" no vi ni una. Tampoco me fijé. Estarían nadando

En la sala de los Galeones si que miré al techo. Es un artesonado abovedado de madera  recuperado hace no mucho, que estuvo oculto por un falso techo. Las galeras que navegan por esas aguas picadas verde azuladas enarbolan las banderas y escudos de Portugal, Países Bajos y el imperio Otomano, potencias navales de la época.

En un pasillo que va a dar a unos   jardines con unas buenas vistas a la alcazaba, se expone una colección de platos muy muy similares a los morunos con los  que tan familiarizados estamos los caballas. Artesanía mudéjar.

Cruzamos una estupenda puerta manuelina de cuerdas retorcidas y pompones para acceder al salón heráldico más importante de Europa, y por tanto del Mundo. Se trata de la "sala del Escudo de Armas" o "sala dos Brasões". Todas las paredes se cubren con azulejos decorados en motivos campestres y de caza, "galantes" de colores blanco y azul, hasta alcanzar la bóveda octogonal. 
Se rematan con una leyenda del rey sobre la lealtad y servicios prestados y de ahí para arriba blasones y escudos a " tuti plain". En cada casilla un ciervo que lleva al cuello el escudo familiar y un lazo con el apellido que toca. 
Al mirar hacia arriba, en el centro veo el escudo de Ceuta. 
En realidad es el de Portugal, en concreto el del rey D. Manuel que lo colocó ahí hace más de 500 años. Lo rodean los blasones de los 8 hijos que tuvo con María, su segunda esposa,  vástaga de nuestros Católicos Reyes, y a continuación, 72 blasones de casas nobles portuguesas.  O algo así, porque me voy a cargar las cervicales de tanto levantar la cabeza, este palacio tiene techos de lo más interesante. 
Me llama la atención las semiesferas de las esquinas que soportan el peso de la enorme bóveda. Más esferas.
Llegamos a un balcón interior desde el que contemplar la Capellina. Una única nave rectangular, en la zona  más antigua, de la época del rey Dinis (s XIII) y aunque fuera reformada posteriormente, conserva su techo mudéjar que es una preciosidad, las paredes estucadas plagadas de palomas inclinadas en angulo de 45º llevando una ramita de olivo en el pico,  y las losas andalusíes del suelo imitando una alfombra que conduce hacia el altar. Exquisita.
Continuamos recorrido por la "sala moura", recubierta de mas azulejos espectaculares dibujando líneas diagonales, con una fuente de bronce exótica sobre una pila de mármol, situada en medio de la habitación. A mi me recuerda el salón de embajadores de la Alhambra. O será ya el emborrachamiento de tanto azulejo mudéjar.
Esta es de las zonas reconstruidas después del terremoto, parece ser que en este emplazamiento existía una torre que se vino abajo cuando Lisboa tembló casi hasta morir.

Cruzamos otro dormitorio con cama de dosel y un maravilloso cabecero y nos adentramos en las cocinas. 
Se levantaron en tiempos de Joao I en el lugar mas apartado posible, por aquello de los incendios en casa y las dotaron con esas enormes chimeneas cónicas de 33 metros de altura, (la nariz de Sintra).
Se exponen enormes peroles, cazuelas, ollas y hornos. Mas tarde, cubrieron paredes con losas blancas que le dan el aspecto actual. Aquí se debía cocinar para bastante gente cantidades ingentes comida. Me gustaría mirar por un agujerito del tiempo y verla a pleno rendimiento, es lo que falta para apreciarla en su salsa. Dos enormes morteros están expuestos sobre un poyete. No puedo ni moverlos de lo que pesan.

Nos queda el ala manuelina, construida por orden del rey Manuel I "el afortunado", llamado así por el montón de cosas buenas que ocurrieron durante su reinado, como el descubrimiento de las rutas marítimas hacia Asia, las relaciones comerciales con Oriente, el descubrimiento de Brasil... todo esto trajo una gran fortuna al país que él supo invertir en levantar y/o mejorar palacios, monasterios, como el de los Jerónimos en Lisboa, la torre de Belém, ...
El salón manuelino es una estancia cuidada, elegante, bien amueblada con una lámpara de cristal de murano que pende sobre una imponente mesa y un bonito espejo veneciano. Las puertas de acceso se adornan con dinteles de piedra típicos al estilo de D. Manuel y las paredes se cubren con cerámica mudéjar que dibujan la esfera armilar rematadas por la flor de lys. 
Esta sala se tabicó posteriormente para conseguir un dormitorio anexo. 
Desde ella se llega a los aposentos de la última habitante real del palacio, que lo fue hasta 1910, la reina madre María Pía de Saboya. Esta señora tuvo muy mala suerte, quedó viuda, le mataron al hijo y al nieto y perdió la cabeza definitivamente cuando se declaró la república. La familia se la llevó a su lugar de origen en el Piamonte cuando los exiliaron. Allí murió. Es la única reina de Portugal que no está enterrada en territorio luso. 
Dormitorio, gabinete, salita, vestidor... Hasta su bañera y el retrete están expuestos. 

A estas alturas ya iba siendo necesario un descanso, después de tanta batallita, tanto rey y tanto arte. Se nos había ido la mañana, se acercaba la hora concertada para el almuerzo, las 13.30h. Demasiado pronto se come fuera de España. ¡Hartibles son!
Sintra llegó hasta aquí. Me quedé con las ganas de la Quinta de Regaleira, en otra ocasión será. Siempre es bueno dejar algo pendiente para tener la excusa perfecta y volver.
Otra vez  al bus, ponemos rumbo a Estoril y Cascais.
De Estoril lo único que puedo decir es que pasamos por delante de su casino, muy famoso y mas famosas las tramas de espionaje que sucedieron en el durante la guerra, que sirvieron de inspiración a Ian Fleming para dar a luz a Bond, James Bond.  
La ciudad costera me pareció una mas de la Riviera portuguesa con buenas playas y casas de gente pudiente. Si conozco algo de lo comentó Edgar sobre familias reales allí exiliadas que vivían en grandes mansiones y le dieron un aire glamuroso y elegante a la villa, poco más.

Cascais si es un pueblo de pescadores con encanto, pegado a Estoril. Cuenta con un centro histórico pequeñito y playas que en verano se llenan hasta la bandera. Aquí por lo menos bajamos del bus para visitar la "boca do inferno" en las afueras de la población.
Se trata de una formación rocosa en los acantilados cercanos a Cascais. La fuerza del océano Atlántico ha erosionado de tal manera la pared caliza, que ha dado lugar a un paraje de belleza sin igual. La boca mas grande forma un arco rocoso que en su día, debió ser una cueva marina cuyo techo se hundió y ahora sus múltiples cavidades suenan como lo haría el mismísimo infierno cuando el agua las golpea y atraviesa con fuerza.
Se puede bajar a un mirador por una amplia escalera cercana al restaurante y las lojas de productos típicos de la carretera.
Me gustó mucho la visita, se ve la fuerza de la naturaleza, y aunque soplaba el viento, el mar no estaba muy bravo. La furia del agua en días de tormenta debe ser impresionante chocando contra esas rocas. 

De allí a comer ligerito en el hotel Eurostar Cascais, a dos pasos. Nos esperaba un "caldo verde" que nadie probó, bacalao y una carne que estaba muy rica, además de sus guarniciones, ensaladas, entrantes y postres. Algunos platos se acabaron pero fueron reponiendo. Tiempo para un café rápido y al bus de nuevo.

Pusimos rumbo a Lisboa, pasando por la parroquia agustina de Sao Domingo do Rana, a escasos 20 minutos del hotel donde almorzamos y aun dió para echar una cabezadita y todo. 
Los agustinos como siempre nos dan sorpresas en estas peregrinaciones, esta fue una visita realmente agradable. Pudimos conocer al padre Joao que más que portugués parece español que haya pasado algún tiempo en tierras lusas. Habla un castellano perfecto, sin exagerar. Pudimos comprobar el montón de actividades que tienen en la parroquia y la ingente carga de trabajo social y pastoral que manejan. En la iglesia andaban de jornada penitencial confesando a los parroquianos. Con todo y con eso nos colaron por la sacristía hasta la cocina. 
Muchas veces pienso que seria de nosotros, todos, sin estos frailes que lo dan todo por que tengamos un poquito mas de bienestar, felicidad, conocimiento, consuelo, esperanza... a cada uno saben darle lo suyo y lo pelean. 
Eran las cinco de la tarde cuando llegamos a los Jerónimos, en el barrio de Belém, Lisboa. Lo pillamos abierto por los pelos, cerraban a las cinco y media. Para la mayoría no era la primera visita y casi que  dió igual, somos más de perdernos por las calles y dar vueltas, aunque a mi me gustan las piedras muy mucho.

La joya de la corona del manuelino portugués es así descrita: 

"el Monasterio de los Jerónimos es la encarnación arquitectónica de la epopeya de la expansión marítima portuguesa. Y lo hace además en un estilo genuinamente portugués: el manuelino, que corresponde a un refinamiento del gótico, más cercano ya en este caso al plateresco y llevando en sí toda la esencia del Renacimiento". (De National Geographic)

Este monasterio lo ideó el rey D. Manuel I como parte de su plan arquitectónico-monumental para demostrar su prestigio. En principio, le pidió permiso a la Santa Sede para levantar un pequeño convento bajo la protección de la Orden del Temple, que aún andaban vivitos y coleando en tierras lusas bajo denominación de la Orden de Cristo, pero al morir su primera mujer, Isabel, hija también de los Reyes Católicos, aplazó planes. Luego casó con María, hermana de la anterior y retomó tareas aplazadas, aunque cambió de parecer respecto a los inquilinos de su monasterio, elegiría una orden española, la de San Jerónimo, bien pegados a la corona española.  
La localización del nuevo monumento estaba decidida, sería a orillas del Tajo, sobre una antigua ermita donde los navegantes que partían desde aquel puerto cercano a la playa de Belém acudían a velar armas antes de embarcar. Lo que se le fue de las manos, fue la modestia de sus planes cuando Vasco de  Gama regresó de su viaje a la India con gran éxito. Salió lo que salió. 
La primera piedra se colocó el día de Reyes de 1.501,  me quedé con esa fecha por el montón de significado que tiene: el número 1 del año, un rey llamado Manuel, un niño llamado Enmanuel al que visitan los Magos, una playa de Belém y la dedicación del monasterio a la Virgen de Belém....
Los dineros salieron del "impuesto a la pimienta" que gravaba las importaciones de especias y oro venidas de Asia y África. Y como era mucho dinero, hubo carta blanca y proyectos a montones desechados. Los arquitectos forman un listín telefónico, me quedé con Juan del Castillo, cántabro que pasó por allí y ejecutó gran parte de la obra, entre otras, la portada Sur.
Paramos frente a esta, desde allí contemplo los 300 metros de fachada que dejan con la boca abierta a cualquiera. A penas hay tiempo para recrearse ante la puerta monumental presidida por el Arcángel Miguel, guardián del reino. Un poco más abajo, la Virgen de Belém flanqueada por apóstoles, santos, papas...

y entre las puertas gemelas bajo el tímpano, la figura de D. Enrique el Navegante, personaje muy familiar para todos nosotros, quien fundó la capilla Restelo sobre la que se asienta el monasterio actual, gran impulsor de las conquistas portuguesas en la época.
Pero no se entra por aquí sino por la puerta Este, la principal. No es un portón tan grandioso pero si muy bonito. A un lado vemos a D. Manuel respaldado por San Jerónimo y al otro a su mujer, la reina María, con San Juan Bautista.
Por fin entramos a la preciosa iglesia de Belém. El contraluz es curioso y la iluminación mas bien escasa. Cuando la pupila se adapta, empiezas a ver cosas: la enorme altura de sus tres naves iguales, las seis columnas infinitas, las nervuras de las bóvedas y el coro, las vidrieras...
Lo primero que se topa uno nada más entrar es con la tumba de Luis de Camoens a la derecha del coro inferior y la de Vasco de Gama a la izquierda. Las dos figuras mas importantes de la época portuguesa del descubrimiento. Dicen las malas lenguas que en realidad no hay nadie dentro de estos sarcófagos porque los restos se perdieron en el terremoto de Lisboa. 
De Luis de Camoens sabemos que fue estudiante en Coimbra, soldado en Ceuta donde perdió un ojo, turista en la India, donde empezó a escribir su poema épico "Os Luisiadas" y que murió en la miseria, como casi todos los grandes. Su tumba se distingue por la pluma y el libro de un lateral.
De Vasco de Gama que era de buena cuna, conde o marqués, con afición al mar, muy cabezón y fue el primer europeo en abrir una ruta marítima hacia la India, donde murió. En su tumba un galeón con las velas infladas al viento.
No nos dejan avanzar mas allá de donde estamos. Los elefantes de las tumbas reales de Don Manuel y Sra. quedan aplazados para otro día, igual que la mayor bóveda con el menor número de apoyos gótica y el maravilloso claustro de los jerónimos a dos alturas. 
Nos vamos de regreso, no sin antes probar los famosos pasteles de Belém. Carmen y Alberto se acercan a  "pastéis de Belém" a comprar un puñado de estos deliciosos pastelillos que elaboran desde 1.837 mientras mi media naranja se llega a la farmacia de enfrente por unas gotas nasales. El catarro avanza adecuadamente por el bus de atrás hacia adelante. Llegan los de los pasteles con un cajón y una botellita de licor de guindas "ginja", de los que daremos cuenta en la cena y seguimos esperando al de la botica. Decido llamarle tras 10 minutos de espera y.....está tranquilamente sentado en el bus. Cara de tonta se me pone.
No hay tiempo para mucho más. Una vuelta rapidita por la decadente ciudad lisboeta que me deja ansiosa más que me motiva y nos vamos, porque hay que llegar a la cena a las 20.30 en el hotel.
Tenemos que volver a pasear Lisboa, otra tarea pendiente.


web del monasterio: monasterio de los Jerónimos

 visita en 3D: visita en 3d
 
fotos de Sintra, Cascais y Lisboa : Sintra, Cascais y Lisboa

2.010.- TIERRA SANTA 

2.011.- ITALIA : FlorenciaPisaPaduaVeneciaAsísRoma

2.012.- TURQUIA

2.013.- RUSIA 

2.014.- CROACIA: ZagrebLiublianaOpatija, Pula y RovinjPlitviceZadar y SplitMedjugorje y MostarDubrovnik

2.015.- POLONIA: VarsoviaCzestochowaAuschwitzCracoviaMontes TatrasWieliczka

2.016.- RUMANIA: BucarestSibiuTransilvaniaMonasterios pintadosBrasovBran y Sinaia

2.017.- CHIPRE Y GRECIA: LárnacaPaphosTroodosSalamina y FamagustaMorphou, Kyrenia y BellapaisCorintoAtenas

2.018.- REPUBLICAS BALTICAS: TallínParnu y TuraidaRigaRundale y la colina de las crucesKaunas y TrakaiVilnius

2.019.- CENTROEUROPA: VienaSeegrotte y MelkBrnoPraga-1Praga-2

2.019.- TIERRA SANTA: albúm fotos

2.020.- ALBUM TEN DIEZ AÑOS: diez años

2.022.- PORTUGAL: OuremSintraCoimbra y BatalhaEl RocíoSevilla-1Sevilla-2VIDEO fotos

2.023.- EGIPTO: Guiza y SaqqaraKarnak y LuxorValle de los reyesEdfú y Kom-OmboAssuán y poblado nubioAbu SimbelEl CairoAlbúm fotos

2.024.- SICILIA: Palermo-1Palermo 2 y MonrealeErice y SegestaAgrigento y Casale Siracusa y NotoEtna y Taormina,Messina y Cefalu

martes, 12 de abril de 2022

Portugal Peregrinos Agustinos 2022 orando en Ourém -1

Un soniquete repiquetea en mi cabeza mientras el bus avanza rápido por tierras del Sur..." el trece de mayo, la virgen María"...  vamos a Fátima,  Cova da Iría, en Ourém, distrito de Santarém, Portugal. Después de dos años de parón a la fuerza, era este el camino: visitar a la Virgen del Rosario, como ella pidió ser llamada.
Doce años han pasado desde aquella primera peregrinación a Tierra Santa y dos desde la última. Este grupo de amigos vuelve con las mismas fuerzas del primer día pero con mas ganas que nunca de reencontrarse y renovarse, de descubrir y redescubrir nuevos destinos, porque... ¿Quién no ha pisado Portugal alguna vez? 
Maletas listas, cámaras preparadas y un pellizco que llevaba en el cuerpo que apunto estuvo de dejarme en casa (tonta de mi). Salimos el domingo 3 de abril de una Ceuta amenazada por un temporal de Levante que respetó la horita larga que nos hacía falta para llegar a Algeciras, antes de desatar su furia huracanada. 
El bus nos esperaba en el puerto, a sus mandos, Miguel, un señor de buena planta, muy correcto y prudente y también paciente según tuvimos tiempo de comprobar en diversas ocasiones. Cada uno ya sabía dónde colocarse, esto lo llevamos impreso en el ADN viajero: Fito y Angelines delante, llevando un ojo en la carretera y sirviendo de interlocutores con el conductor; Concha y Pedro, dos nuevas incorporaciones, en la zona media; el resto de la mitad para atrás, donde los "malotes y amigos", es lo que es. 
Llegamos al restaurante del hotel Leo en Monesterio, no antes sin equivocarnos de lugar, a comer muy, muy bien: surtidos de ibéricos, una carrillada exquisita y postres varios, para continuar hacia la frontera con el país hermano, cruzando por Badajoz y plantarnos en Fátima a la hora de cenar menos una, la hora de nadie que otra vez comenzaba.
El hotel Cinquentenario nos esperaba con ansia de cerrar su comedor abierto para unos peregrinos "jartitos" de tanto bus. Deseando estirar piernas, después de cenar, salimos para llegar tarde (como no) al Rosario de las 9.30 en la capilla de las Apariciones, corazón de Fátima, situada a unos 60 metros escasos del hotel, en la explanada.
Vacío, así encontramos aquello. Algunas personas se apiñaban en los bancos de la capilla acabando rezos, mientras otras  colocaban en los lampadarios alguna que otra vela al son del ruido de los extractores, que tiraban fuera un humo casi inexistente con olor a cera y favores pedidos.  No hay procesión de las velas, estamos en Cuaresma. La oscuridad, el viento y el frío lo invadían todo.
Adivinando la silueta del nuevo santuario de la Santísima Trinidad, descubro el crucificado minimalista de 34 metros de altura y la escultura de Juan Pablo II, dominando el altozano. Desde aquí  la vista de la basílica de Nuestra Señora del Rosario es impresionante. Hasta que el viento frío nos recordó la comodidad del hotel y nos fuimos a cubierto. Yo me fui a dormir, ni copa ni ná. No andaba el horno para muchos bollos.
El lunes teníamos un día tranquilo, o eso creíamos nosotros. Pocas veces hemos hecho 10 km andando en una de estas. Habíamos quedado con la guía, en el "calvario húngaro", así llaman a la pequeña ermita de San Esteban, rey de Hungría, situada al final del viacrucis, que no teníamos ni idea de donde estaba. Así que, con nuestro director de grupo y preguntando, que se llega a Roma, lo localizamos en tiempo y forma y hasta nos saltamos la primera estación.
Serpenteando entre olivos discurre este precioso recorrido campestre, amenizado por las 14 estaciones y un puñado de losas conmemorativas con frases de Nuestra Señora, comunicadas a los tres pequeños pastores, que medio entendemos y otro medio adivinamos sumergidas entre el moho y el tiempo que le pasa ya por encima. 
Cada una de las 14 estaciones fue diseñada por la escultora portuguesa  María Amelia Carvalheira da Silva (internet es muy sabio) que también es la que firma las esculturas de los pastorcillos y el Ángel de la Paz en Loca do Cabeço, lugar que visitaremos más tarde. En cada capillita, una imagen esculpida en relieve sobre mármol blanco del camino hacia la cruz. Una placa con leyenda se repite en todas: "isten dicsosegere epittette" seguido de un nombre y un lugar de USA. Pienso primero en el latín, pero el Sr. Google, que todo lo sabe, me informa que es húngaro y que se traduce por "edificado para gloria de Dios". Fueron húngaros exiliados en Occidente los mecenas de este lugar, rogando a la Virgen para que librara a la madre patria del comunismo ruso.
A mitad de camino, creo que entre las estaciones 8 y 9, llegamos a Valinhos, lugar de otra de las apariciones marianas, la del 19 de agosto, que no ocurrió en 13 porque Lucía estaba retenida por los incrédulos, siendo interrogada. Una impoluta imagen de la Virgen recuerda al peregrino el acontecimiento. Siempre está rodeada de flores y en esta ocasión, también de lazos amarillos y azules. Ucrania ronda el pensamiento de todos.

Un señor anda por allí podando olivos, le pedimos permiso y nos llevamos unas ramitas para bendecirlas en la misa a la que vamos a asistir en el calvario húngaro, que ya está cerca. Continuamos nuestro bucólico peregrinar hasta la rotonda donde se encuentra la capilla. Se oyen cantos y rezos, otro grupo nos antecede en el orden, son gallegos. Esperando turno, exploramos el lugar, descubrimos la estación 15 del viacrucis, la Resurrección. Subimos a lo alto del mirador, en el techo de la capilla, coronado por un bonito grupo escultórico, "el calvario" que nos sirve de photocall para la segunda foto de grupo, además de hacer un ratito el ganso, boomerang incluido.
Llega Mónica, será nuestra primera guía en tierras lusas, ella nos conducirá hoy por el camino de las apariciones y la vida de los pastorcitos. No habla un español demasiado fluido, se le notan los dos años de parón, aunque se le entiende perfectamente. No le hago mucho caso, prefiero disfrutar del lugar y del Sol que asoma entre nubes.

Salen los gallegos armando jaleo, como todos los españoles, hacen su foto de familia y nos llega el turno de entrar a la capilla. No es muy grande, de diseño sesentero. Dos mosaicos muy coloridos y originales adornan el techo: uno de la aparición de la Virgen a los pastorcillos y otro, con San Esteban que entrega la corona de Hungría a la Señora. Sobre el altar unas bonitas vidrieras en las que se representan santos húngaros. 
Empieza la Eucaristía, la primera en peregrinación en dos años. Nos faltan Emilio, Isidro y Esteban, nuestros queridos compañeros de camino, ¡Cuánto os echamos de menos! Si que tenemos a David, el núcleo, nuestro amigo, hermano, el mismo de siempre, con su alegría, su sonrisa siempre presente, su cariño. ¡Cuánto me hace falta un poco de ese buen saber y estar tuyo! Y por primera vez, nos acompaña Alberto: el ímpetu, los proyectos, el que no para, las 24 horas del día se convierten en 36 a su lado, hay tiempo para todo y además, la voz por excelencia. ¡ mira que canta bonito!  Ha traído su guitarra, a ver si somos capaces de abrir la boca y acompañarlo. 
Escuchamos la bienvenida de David, acogedora, con el corazón contento reflejado en la mirada. Se que somos ya una parte de su vida, y el de la nuestra  ¡sin la menor duda!
Carmen sale a leer, no tenemos a nuestro Antonio Rincón, lector permanente en nuestras peregrinaciones,  Pilar y Antonio no han podido venir en esta ocasión, el año que viene veremos.
Alberto nos anima a cantar y casi que nos vamos atreviendo. Se oyen algunas voces un poco desafinadas aquí y allá, no conocemos las letras tampoco. Desde los asientos de atrás, dos monjitas siguen la ceremonia con expectación. Cuando llega el momento de rezar el Padrenuestro, se levantan los brazos. ¡Oleeeeee, lo conseguimos! esto empieza a rodar.
Continuamos el camino de los pastorcillos para dirigirnos a Loca do Cabeço, el lugar donde el Angel de la Paz se apareció dos veces. Era una pequeña cueva o refugio que ya colapsó donde los niños se guarecían mientras pastoreaban. No mas de un kilómetro separa este remanso de paz de Aljustrel, la localidad que vio nacer a  Lucía, Jacinta y Francisco. Una escultura de mármol blanco representa el momento en que el Angel ofrece la comunión a los niños, arrodillados ante él. 
Todos queremos fotos ahí, es un entorno realmente bonito, tranquilo, soleado, verde, el cielo luce despejado y acompaña la mañana. Invita a la meditación.
Tomamos camino hacia el pueblo, vamos a conocer la casa de Lucía y de la familia Marto. 

La familia Dos Santos debía de ser de posibles, pues para la época, la casona no está del todo mal. La puerta principal la enmarca un frondoso lilo violeta que sirve de fondo para echar algunas fotos.
 Frente a la casa antigua se encuentra la nueva vivienda familiar. Una anciana toma el sol junto a la cristalera. Viste de negro integral, hasta el pañuelo que cubre la cabeza. Se trata de una sobrina de Lucía  de Jesús Dos Santos, la mayor de los tres pastorcitos y la única que llegó a la edad adulta.
La casa antigua convertida en museo está cerrada. Mina, la madre de David, me cuenta que la visitó en otro viaje a Fátima, dentro se puede ver muebles y objetos habituales de la vida cotidiana de una familia humilde que vive del campo. En el corral guardan algunas ovejillas que dan ambiente al tema. Un poco mas abajo hallamos el pozo de la casa familiar, Poço do Arneiro, trasladado desde su lugar original por algún accidente acontecido. Ahí ocurrió otra de las apariciones del Angel de la Paz.
 La vivienda de los primos de Lucía, Jacinta y Francisco, se encuentra unos 200 metros mas alejada. Fotos enormes de los protagonistas y familiares realizadas en el año de las apariciones, cubren los muros de los edificios de Aljustrel. En casi todas, tanto los tres peques como sus familias miran recelosos a la cámara del fotógrafo, nadie les cree, ellos se sienten intimidados, ni sus padres, hermanos, tíos, primos... Todos sufren consecuencias, incluso económicas por este acoso mediático.
Un dormitorio donde dicen que murieron de pulmonía los dos hermanos Marto, con dos camitas bien vestidas, colchas blancas rústicas, una jofaina, una percha y algunos utensilios más de la época. Un estrecho pasillo hacia el comedor y la cocina. El padre debió combatir en la guerra de África, un gorro militar y algunos documentos atestiguan el hecho en una vitrina cercana. 

Pinchando en el enlace el misterio de Fátima del blog primeros cristianos: Fátima

Nos vamos a comer al hotel y ya llegamos tarde, nos espera un buffet bien servido al que siempre debemos ir a abastecernos con mascarilla y guante de plástico. Esto será una constante en este recinto durante los próximos tres días. Hay bacalao y está rico rico.

Alcobaça
Sin tardar mucho, montamos en el bus para dirigirnos a una población cercana,  Alcobaça a unos 40km al Suroeste y luego a Nazaré paraíso de los surfistas, dicen que las olas allí pueden llegar a medir 20 metros. ¡Ya exageran!
Alcobaça es un pueblo tranquilo con un antiguo monasterio del Cister imponente que es patrimonio de la UNESCO. 
Tras una fachada muy restaurada se esconde una "catedral blanca" alta, elegante, austera, sin adornos, primera abadía gótica del país. La luz entra a raudales por el enorme rosetón que corona la puerta de la iglesia. Fue Don Alfonso Henriques quien en el siglo XII cedió a Bernardo de Claraval los terrenos para instalar allí un monasterio a las formas del Císter, motivado quizás por ganarse el favor de la iglesia ante el papa de turno, para conseguir ser reconocido como Alfonso I de Portugal, asunto que consiguió.
Los sepulcros de Pedro I de Portugal y Doña Inés de Castro, noble gallega venida a menos en la corte portuguesa, son una verdadera belleza. A la pobre mujer la asesinaron a los 29 años en la Quinta das Lágrimas por orden del rey, que no quiso que llegara a ser su nuera oficial a pesar de tener ya como cuatro chiquillos con el que fuera entonces infante Don Pedro. Un asesinato dinástico que se llama esto, originado por las luchas de poder entre las familias reinantes de Portugal y Castilla. Terrible fue la venganza de D. Pedro una vez coronado rey. Persiguió y arrancó el corazón a dos de los asesinos, el otro se escondió bajo las faldas del papa en Avignon. Cuenta la leyenda que además, sentó a su amada ya cadáver en el trono, descompuestita y de mal ver y obligó a toda la corte a rendirle pleitesía. La reina póstuma la llaman.
Si hubo algo que me puso los pelos de punta en esta abadía fue el retablo de la muerte de san Bernardo. Está sin restaurar y esa pérdida de colores y estado de dejadez de la figuras de terracota da escalofríos. La autoría se la atribuyen a los monjes del s. XVII que andaban por allí.
 
Pinchando en el enlace, monasterio de Alcobaça: monasterio

Nazaré
Luego nos fuimos a Nazaré, pequeño pueblito costero situado en una maravillosa bahía de arenas doradas. Las señoras mas veteranas del lugar visten aun a la antigua usanza: faldas de siete capas por encima de las rodillas, con festoneos, encajes y bordados; delantal bordado con gran lazo a las espaldas, blusa bordada, toquilla de lana para ir bien abrigaditas y pañuelo en la cabeza. Joyas doradas cuanto mas grandes mejor, en forma de pendientes, pulseras y collares. ¡Ahhh ...! y chanclas o zapatillas. Como hace frío van con leotardos o medias gordas.
 
Entramos en la iglesia de Nossa Senhora da Nazaré que está a rebosar, esperando la hora de salir en procesión y casi me da un pasmo al encontrarme de bruces con una nena vestida de virgen de Fátima, o eso creo que era el disfraz. Fito le mandó una foto a su nieta por si quería que le llevara uno.
Esta iglesia es famosa, o eso contó la guía, por una escultura de madera localizada en el altar mayor, de una virgen negra dando de mamar al niño. Lo malo es que es tan pequeñita que casi no se ve, ni el color de la virgen. Dicen que fue tallada en Nazaret de Galilea por San José y que cuando llegó a estos lares, le dio nombre a la aldea. 
También existe una leyenda en Nazaré sobre el alcalde de un pueblo cercano, que andaba con amiguetes cazando venados por el litoral y quedó aislado en medio de una espesa niebla. El venado cayó por el acantilado y él que lo perseguía al galope, casi va detrás, entonces vio una pequeña cueva dedicada a una virgen. El hombre rogó por su vida a la Madre y el caballo clavó las patas en el suelo salvándose ambos de caer por el acantilado. Se bajó del caballo, se encomendó a la Señora y prometió una capilla allí donde se encontraba la cueva. Los albañiles al derribar el altar del refugio para levantar la ermita encontraron una reliquias y un pergamino con la historia de la imagen de Nossa Senhora de Nazaré. El lugar se convirtió en centro de peregrinaciones. En el siglo XIV el rey de Portugal conociendo de los milagros de la virgen y la afluencia de peregrinos, mandó levantar el santuario que visitamos hoy.
Un Cristo yacente tapado hasta los ojos a modo de manta con un paño de terciopelo negro y una virgen plagadita de encajes y lentejuelas, son los pasos cofrades que en parihuelas estarán en un rato en la calle. Los azulejos que aparecen en la foto detrás de esta virgen merecen mención aparte, son una verdadera preciosidad.
 Decidimos dejar de molestar y nos vamos a jugar con el viento al mirador que es ahora el "pico del milagro". Unas vistas maravillosas de la playa de Nazaré nos invitan a poner nuestras cámaras a prueba.
Allí mismo, una señora ataviada con su traje típico ofrece galletas y dulces del pueblo , se coloca bien los arrefajos y las joyas y nos deja hacerle uno y mil retratos. Por supuesto, nos llevamos unas cuantas bolsas de galletas y chuches.

Para saber mas sobre Nazaré pinchar en el enlace: Nazaré

Fátima
Volvemos a Fátima. No sé a ciencia cierta de donde proviene el nombre, me cuenta Concha que es por uno de los reyes que casó con una morisca, es lo mas probable. Esto es lo que he podido encontrar en internet:
Promesas. Voluntad. Oración. Fe. Esperanza. Dos chicas separadas por unos metros caminan sobre sus rodillas avanzando hacia la basílica por el suelo marcado de tanto roce. 
Ahora si encontramos las iglesias abiertas. Primero visitamos la de la Santísima Trinidad, un lugar inmenso, circular, diáfano, sin una columna, donde cobijar a unas 9.000 almas. Aquí todo es grande. En el mosaico dorado resplandeciente como la luz con la que se presentaba la Virgen está representada a un lado Nuestra Señora acompañada de los niños. El cristo crucificado que preside el altar mayor es una mezcla ecléctica de todas las razas. Estamos prácticamente solos por lo que podemos campar a nuestras anchas por el recinto.

Me encanta el crucificado de los 34 metros. Tan simple y a la vez tan expresivo. Que diferente se ve la explanada con la luz del día. 
Suenan las nosecuantas campanas de la torre coronada. Aveee aveee, avemariaaaa... ¡que bonito! esas notas le dicen al sentido y al alma donde estas y a que has venido.
La vista exterior tiene algo que me recuerda a san Pedro en el Vaticano, quizás sea la columnata. No se. Me gusta el enorme escenario que construyeron cuando la visita del papa Juan Pablo II, es un contrapunto al alto campanario que lo equilibra. 
La encina sobre la que aparecía la Virgen ya desapareció, desmembrada por la impetuosidad de tanto peregrino. El lugar lo ocupa ahora la imagen en hornacina de la Virgen del Rosario, en la Capilla de las Apariciones. Otra encina centenaria y ya protegida en lugar cercano, contempla el pasar de los fieles, ajena a esas manos deseosas que hicieron desaparecer a su hermana. 
La basílica de Nuestra Señora del Rosario si que está llena de gente, acaban la última misa del día  y aprovecho para pedir favores a la virgen, ¡con todo lo que tengo y sigo pidiendo!
Son 14 los altares laterales de la basílica, una por cada misterio del Rosario, el nº 15 es el altar mayor, arriba un cuadro un tanto extraño de la Virgen, el ángel, el papa y los niños.

Luego vamos al encuentro de las tumbas de los pastorcitos, a un lado las chicas, al otro Francisco. Jacinta lleva un corderito en brazos igual que su hermano. Son túmulos alegres, sencillos, como fueron sus vidas, protagonistas, sin quererlo, de una historia que cambió el mundo. 

Volvemos al hotel, cansados después de un día bastante completo. Hoy si hay ánimo de copas y chuches y  de conocer a un camarero que ayer sentó cátedra: el chaval apuntaba, repasaba, seleccionaba, medía, escogía el recipiente adecuado, buscaba hielos, vertía y a la media hora, tenías la copa lista. Hoy no está, hay otro, no mucho mas rápido. Lo que no falla son las chuches del padre Alberto. ¡Que ricas están las galletas de cacahuetes de Nazaré! Redondos volveremos.
Mañana más. Iremos a Lisboa, pero eso será mañana. 

fotos del primer día pinchando en el enlace: primer día en Fátima y demás

lunes, 14 de marzo de 2022

y nos fuimos pa Madrid...

Fin de semana en la sierra madrileña de Guadarrama, aprovechado al milímetro, sorprendentemente  innovador en algunos aspectos, por lo menos para mi y terriblemente divertido. Aviso a navegantes: quiero repetir, es decir, amenazo con volver. Avisados estáis.

En marzo de 2.020 nos quedamos con los billetes del tren en el bolsillo y las ganas almacenadas detrás del miedo y la mascarilla, a la espera de que, aquello que iba a ser nuestro primer congreso Hipona, tuviera luz verde en algún lugar de un futuro cercano. 24 meses más tarde, llegó el momento de acudir a la convocatoria, de llenar la maleta de curiosidad e ilusión y de abrir las ventanas de la mente de par en par para compartir esa jornada y media de sabado y domingo. Ha habido un poco de todo, charlas, ponencias, experiencias, convivencia, reencuentro con viejos amigos, visita cultural, diversión, catarro, cansancio y sobre todo compañerismo, descubrimiento y conocimiento. 

Carretera y manta, literalmente, "pa Madrid " lo mas cómodo para llegar a Guadarrama, el coche, medio que permitía ahorrar en "dólares y tiempo", aunque esto es un decir, pues nada mas pisar tierra firme peninsular, paramos a comer y nos dieron.... bueno, no nos dieron las 10 y las 11 y las 12... de puro milagro.

 Llovió casi todo el tiempo, la carretera estaba lenta y pesada y la compañía divertida y chuchera. Llegamos al complejo Fray Luis de León a la 1 AM. Un soñoliento y amable conserje, nos dió la bienvenida y alojó a "los de Ceuta", que vamos haciendo patria por donde pasamos.

 Habitaciones, sobrias, limpias, calentitas, con todo lo necesario y una cama que me llamaba como canto de sirena, irresistible. Creo que me quedé dormida antes de poner la cabeza en la almohada, amanecí en la misma postura. 

Habíamos quedado en el hall para desayunar a las 9, pues aquello empezaba poco mas tarde, así que ducha rapidita, algo de chapa y pintura y a salir volando. Mi compañera de habitación, Afri, a la que ya conocía pero que este finde me ha conquistado, andaba con un catarrazo del 10. Un par de paracetamoles mas tarde para poner estos cuerpos serranos en pie y que no nos doliera nada, salimos en búsqueda del clan caballa y de ese enorme comedor escondido entre un laberinto de puertas y escaleras.

Primera sorpresa: gente por todas partes buscando sus acreditaciones y mas gente jovencita que se encargaba de organizar un poco aquello. Jovenes, amables, serviciales... encantadores, atendiendo a 160 almas en total reunidas a la señal de Hipona. Allí me encontré con un viejo amigo y compañero de viaje, el padre Isidro, ahora viviendo en Madrid y por lo que compruebo, contento de esta situación, aunque siempre se esté quejando de algo, y es que siempre debe haber algo a mejorar, ¿O no?

Los "de Ceuta", llegamos al auditorio puntuales, buscando un lugar estratégico donde sentarnos con buena perspectiva y mejor evacuación, por si las moscas. 

Tras la presentación y oración inicial digitalizada, organizada por los alumnos del colegio de Valencia, (dificil de entender por esas mascarillas que no dejan salir la mitad de las sílabas de manera entendible), llegó la primera ponencia del congreso y del día. Segunda sorpresa: Cristina Inogés. Una maña cuyo curriculum puede que sea bastante insólito para habituales y profanos. Si algo me llamó la atención de lo que refirió su telonero sobre ella fue que estudió teología en la universidad protestante de Madrid,  que en octubre pasado abrió el Sínodo de obispos y poco antes intervino ante el mismísimo Papa. Interesante. Además, su conferencia se titulaba:"Iglesia ¿qué estás dispuesta a escuchar de ti misma?" Tenía toda mi atención.


Me enganchó desde el minuto uno, aunque no fuera divertida, leyera su discurso, no se apoyara en ningún medio audiovisual ni utilizara ningún tipo de recurso didáctico. Crítica aunque respetuosa, rayando a veces el feminismo sin entrar en el color morado, valiente, incluso atrevida, rozando el filo de la navaja, diáfana en su diagnóstico del estado actual de la Iglesia. Me gustó su estilo al descansar en los Textos Sagrados para dar fuerza a sus argumentos. 

Un par de ideas: Si el mundo evoluciona ¿porqué no la Iglesia? El miedo es lo contrario de la Fe.

 Defiende una Iglesia futura INCLUSIVA, CONTEMPLATIVA y MARGINAL en la que la actitud predominante sea la de los gansos: trabajo de minorías donde todos ocupen la dirección alternativamente sin caer en el agotamiento y donde nadie permanezca nunca en soledad si se separa del grupo, ni para morir. (se remitía al vídeo de youtube de los gansos)

Propuso, según entendí, cambios de actitud, romper inercias, la escucha activa, y un sínodo desde abajo donde, aunque no se trate de una consulta referendum, las tropas laicas tengan mucho que opinar y actuar. Una especie de ensayo-error supervisado por los que deben estar ahí y no a otras cosas. Incluso me quedé con ganas de unas cuantas más " preguntas al final". ¡Chapó! 


Cofee-break y cambiamos de tercio, de Aragón nos vamos a Huelva con Mindundis Factory. Una pareja de hecho laboral con bastante complicidad en su misión: enseñarnos a COMUNICAR de otra manera. Nos enseñaron algunos ejemplos de como romper con lo establecido para conseguir resultados distintos. Sugirieron "vender ya la barca" que tan amenudo aparece en imágenes cristianas y nos presentaron al Rey de los Mindundis, un Jesús que "no se calla por ná, que va con lo puesto, no contamina, lo da todo gratis y que tiene una sola ley llamada amor".

Un frase clara y concisa: "en la comunicación es el EMISOR del mensaje (nosotros) el que debe hacer el esfuerzo, no el RECEPTOR.( niños, oyentes)"

Por tanto, nos propusieron la tarea, tanto a sacerdotes como a laicos allí presentes, de esforzarnos en cambiar nuestro mensaje diciendo cosas que interesen con un lenguaje "entendible" por los críos y menos críos, sustituyendo antiguas parábolas por vivencias actuales, tomando en serio el tiempo- época en el que vivimos aunque a algunos, nos cueste un poco más romper con las viejas reglas. 

Aconsejaron buscar la creatividad en el mismo Evangelio porque "Jesús está vivo y vive en la gente", en nosotros, todos y por tanto "cada época debe reinventar su proyecto de espiritualidad". Una espiritualidad entendida con coraje y valiente, porque la mejor forma de convencer es llegando al corazón.

El amor por encima de todo y en todas direcciones. GUAUUUUU!

Comida en mesa de 8 , paseito de reconocimiento por las magníficas y cuidadas instalaciones del complejo y a las 4 pm mesa redonda que fue lo que menos me gustó de todo el congreso: "Caminar juntos con San Agustín, como familia, para mejorar el mundo". 

Creo que no conecté con el primer ponente, porque en realidad fueron tres charlas y no una mesa redonda, y ya se me fastidió el resto. Eso y la horita, claro. 

El padre Santiago si que llevó al terreno de San Agustin, haciendo multiples referencias a sus escritos, la sinodalidad del congreso, la misión de la Iglesia y la importancia de hacer ese camino juntos. Lo demás, ni fu ni fa.


Y tercera sorpresa: la tarde acabó con un concierto del señor Nico Montero, choquero de Cádiz, para mas señas, que fue todo un descubrimiento. Bonitas las canciones, genial el pianista, y divertidísima su versión del amerizaje en el río Hudson del capitan Sully, tambien de Cádiz, por supuesto. Prometió pasar por Ceuta en breve. Te esperamos con los brazos abiertos y con toda tu banda.


Salimos pitando hacia El Escorial, allí aguardaba un amigo del padre Alberto y aunque ya era tarde para recorrer el monumental monasterio lugar de formación y oración de frailes agustinos, hicimos una pequeña visita privada que nos permitió apreciar el magnífico patrimonio que nos dejó en herencia la persistencia de aquel Austria, Felipe II, que hoy cuidan los padres agustinos. Hay que volver y con tiempo, por lo menos una mañana entera, para perderse por esos pasillos que crujen y conducen a patios donde resuenan ecos de risas infantiles que traspasan los gruesos muros de pisos superiores y nos recuerdan que allí, ademas de novicios y profesores, habita una escolanía agustina. Capillas, aulas, salitas, escaleras y refectorio que huele a puchero de cena temprana. Ventanas del tamaño de la puerta de una iglesia que hay que abrir entre dos para contemplar ese eje vertebrador del claustro de los Evangelistas....


Gracias por este regalo, por este rato que compartimos, por esa intimidad  y esos recuerdos que vislumbramos, esa puerta que cruzamos hacia el pasado, nos mostró vuestros años mozos de duro aprendizaje, que nunca olvidareis y que curtieron a los hombres que conocemos y queremos hoy. 

Por supuesto, entre conocimentos, vista guiada, charlas, opiniones, reliquias, costumbres y otras milongas varias, llegamos a cenar  con una hora de retraso. La Parrilla del Principe, frente al monasterio, pero en la otra punta, claro, y lloviendo a mares, con un frío que hacia volar bajo al grajo.

Cenamos como príncipes, bebimos como reyes y nos reímos como si no hubiera un mañana. 

Javi, otra maravillosa sorpresa que dentro de nada comenzará un camino emancipado. ¡Buen camino peregrino! Llevas la mejor mochila que se pueda encontrar. Suerte y coraje en esa vida que comienzas.

Y nos fuimos a..... echar gasolina. Las tantas de la madrugada, una ventisca como las de los Bálticos en pleno enero y cayendo un aguanieve que se metía por los poros de la piel. No hay cuerpo que resista eso. Volví a caer en el catre como la noche anterior, me quedé frita oyendo la lluvia rebotar en la cornisa de la ventana. No hay otro sonido ¡Que paz!

El domingo amaneció un dia radiante, soleado, aunque servidora y cía. andabamos un poco "pa trás"y el catarro mejoraba adecuadamente, tiramos de botiquín para hermosear estados corporales.
En el programa teníamos a Monseñor Luis Marín, Luis para sus amigos que son muchos, pero la clausura comenzó con algo que ya nos anunciara el organizador del congreso la tarde anterior: el testimonio de unos "sin techo" porque según este señor, si no se contaba con este testimonio, aquello no era sínodo ni era nada. 

Los localicé en el desayuno, andaban con chicos de la organizacion que les  acompañaban y animaban ya que, francamente, no debió ser fácil para ellos subirse al escenario y contar delante de un montón de desconocidos como era su vida y que pensaban de la Iglesia. Me dió la impresion de que eran unos muñequitos de feria exhibidos en un escaparate. Una frase que dijo ella me puso los pelos de punta: "hay gente que nos ayuda pero no nos quiere" Eso dolió, como duelen las verdades que van derechas al corazón, por verguenza ajena y porque es así. Quizás por esa sola frase valiera la pena dejarse llevar allí. 

Y luego llegó Monseñor. Sabía de él desde que, en 2.011 junto a Emilio, Isidro, Esteban y David se fueran de ruta gelatti en lugar de venirse  a sufrir los museos vaticanos. Lo vi mas delgado, con su eterno pelo canoso y tan alto y elegante como entonces. 

Comenzó a hablar y se hizo la magia. Me lo esperaba  mas teológico, quizás mas teórico, pero no. No vino a vender un mensaje del Papa, vino a mostrarse como es: todo un corazón de agustino que tiene tareas de obispo. El mismo lo dijo: "no soy un obispo agustino, soy un agustino obispo".  Si habló de la sinodalidad desde el servicio y el amor, de la necesaria renovación, del papel de la familia agustina toda ella entera, en esta tarea hercúlea a la que muchos no sabremos como meter el diente. Animó a los de 20 a tirar de los de 60, a sacarlos de la zona de confort que ya huele a rancio en este siglo XXI. Me maravilló aquello de " Dios llama a tu puerta todos los dias, ¿lo has reconocido hoy? o ¿ni lo has mirado?". Me emocionó con "Quien es Cristo" ¿eres capáz de decir soy yo?", Nos confesó no ser capaz de decirlo y nos regaló 4 verbos de enorme contenido y responsabilidad: DESPERTAR, ARRIESGAR, RESPONDER y REVITALIZAR para alentarnos a ser capaces de presentar una alternativa creíble al Mundo. Y para cerrar una charla que se pasó volando citó a su Papa de cabecera, Juan XXIII: "es preciso pensar a lo grande y mirar alto y lejos". Nada más y nada menos.


                                            

La misa que presidió un rato mas tarde, con su mitra de obispo que aun no cumple el año, fue de esas que se quedarán en la memoria, bien guardaditas, en el rincón de "cosas especiales". Íntima, a pesar de un salon de actos al 80%, y cercana, a pesar de un escenario tipo teatro y con un montón de curas por allí repartidos. Si hay que poner un "pero" fue a la música. Que no... que me gustan más nuestros chicos del Sur tocando y cantando.


Últimas fotos con otro de los fichajes del padre Alberto y despedida de los compañeros hasta la próxima, que no debe tardar mucho porque aqui hay trabajo para rato. 

   


Si el Papa se ha empeñado en que la Iglesia sea sinodal hay que juntarse más, mucho más, y convivir y bajar de las alturas, que a los chicos del cleriman aún no les toca andar en los dominios de San Pedro, sino de los simples mortales.

 La sociedad ha cambiado mucho, sobre todo en los últimos 50 años, y la Iglesia está despistada, dormida en los laureles. Un buen análisis D.A.F.O. no le vendría mal a esta institución que lleva años estancada, que posee el mejor efectivo de todos los tiempos y no sabe venderlo a los compradores de hoy. Busquemos debilidades y convirtamoslas en fortalezas, analicemos amenazas y aprovechemos oportunidades. El tiempo nos llevará en volandas hacia la luz sobre todo si la misión está en manos de esa gente tan bonita como estos compañeros de viaje: Arantxa, Afri, Susana, Damián, Ignacio, Alberto y David. Con esta calidad humana, el éxito está asegurado, solo nos queda trabajar para conseguirlo antes.