ÍNDICE PEREGRINACIONES

INDICE PEREGRINACIONES

 2.010.-  TIERRA SANTA    VIDEO Tierra Santa 2.011.- ITALIA :  Florencia ,  Pisa ,  Padua ,  Venecia ,  Asís ,  Roma   VIDEO fotos   2.012.-...

domingo, 2 de junio de 2019

Centro Europa 3 peregrinos agustinos 2019. Brno con guisantes verdes.

La última noche en Viena la pasamos echandonos unas risas en el bar del hotel, tomando copas vienesas y alpiste importado de España. En estos sitios es mejor pedir cerveza que cubatas, no saben servirlos. Son sositos los austriacos, como casi todos los guiris ¡Así cuando cruzan los Pirineos quieren quedarse en tierras hispanas!

La tercera jornada en Centroeuropa nos llevó , camino de Praga, a conocer Brno, capital de Moravia. Esta región, con la extensión de la Comunidad Valenciana le ha dado al mundo una increíble cantidad de genios, como el compositor Gustav Mahler, Sigmund Freud, Gregor Mendel, Milan Kundera, Alfons Mucha o el deportista Emil Zatopek que no son austriacos de Viena, sino checos de Moravia. Y sobre todo, la que fuera reina consorte  y regente española esposa de Alfonso XII, María Cristina de Habsburgo Lorena, nacida en el castillo de Zidlochovice, a unos 15 km de Brno, hoy convertido en un hotel.
 En medio de un paisaje de amables colinas, bosques y viñedos por donde corre alegre el afluente que va a morir al Danubio y le da nombre a la región, el Moldava, encontramos una ciudad culta y universitaria que presume de circuito de motos GP además de ser la segunda más grande de la República Checa. 
Salimos de Viena tempranito y creo que nos perdimos nada más salir. Dos horas como mucho hay hasta Brno (140 Km) las que tardamos en llegar a la frontera para hacer parada técnica. Excalibur Free Shop un restaurante para tomarse un café, , ambientado en las leyendas del rey Arturo, Merlín y temibles dragones, con tienda libre de impuestos carísima.



Tardamos otro buen rato aún hasta llegar a la única Abadía agustina del mundo, la de Santo Tomás de Brno. Los agustinos llevan en la República Checa toda la vida, su andanza en esta ciudad data del siglo XIV cuando el hermano del emperador Carlos IV, el margrave de Moravia Juan Enrique de Luxemburgo los apadrinó para construir la iglesia de Santo Tomás. Lo de margrave es un título alemán que equivale a nuestro marqués, margravina sería la consorte.



Nos están esperando para celebrar misa aunque ya vamos retrasados, norma habitual. El bus se para en una amplia plaza, Mendlovo Námestí, la plaza de Mendel, a unos metros la basílica de la Asunción de la Virgen María, delante, una columna mariana, y un crucificado dorado, empezamos bien, el entorno es muy bonito.


El recinto parece cerrado, un cartel informa que estamos en la puerta de la  Augustiniansky Klaster SV.Tomase.


En un escudo que veo sobre la parte superior del portón principal, aparece la silueta de una especie de cubo que contiene una mitra y un báculo.


El teléfono, que hace milagros, nos comunica con el otro lado del muro al que se encuentra un compañero de fatigas de nuestros frailes, polaco de nacimiento, el padre Vit. Son seis los agustinos de Brno en la actualidad, tres curas y tres novicios, la figura del abad ha desaparecido, bueno, en realidad existe un abad digamos, "emérito" que ha terminado siendo expulsado de la orden por no respetar la norma agustina. Este señor que llevaba en el cargo algún tiempo y tenía contactos con la élite del poder político, académico y empresarial decidió no honrar la obediencia debida a su orden y en venganza a su expulsión, no para de hacerle la vida imposible a sus excompañeros en Chequia por lo que se ven apartados, ignorados y ninguneados en administraciones públicas, sociedades culturales académicas y religiosas... en fin, lo que se dice una "vendetta".

El padre Vit cayó bien desde que abrió la boca y empezó a hablar en un spanich polka con acento castellano muy particular. Nos invitó a pasar y preguntó si llevábamos prisa a lo que todos empezamos a menear testas en sentido negativo. ¿Que prisas vamos a tener si estamos en un lugar privilegiado?. Entramos al templo por el patio de la abadía, una fachada blanca impoluta anexionada a la iglesia gótica construida en ladrillo visto y con un pozo antiguo muy bonito en una esquina.


 Al entrar en la basílica nos quedamos sorprendidos. En su página web donde se puede disfrutar de una visita virtual, la describen como "la perla del gótico en Moravia".

Visita virtual a la abadía de Santo Tomás de Brno: visita virtual

Hay muchas cosas que empiezan a llamar nuestra atención además del estilizado diseño de bóvedas, arcos apuntados y ventanales: está pintada, con frescos, pero no solo las cúpulas y frisos...toda, entera, brillante, colorida, viva, hermosa. Diseños vegetales, geométricos, con un colorido espectacular, ascienden por las paredes y columnas hacia los nervios de las bóvedas de la cúpula central, del crucero, manifestándose allí en amarillos, rojos verdes, azules, es un festival maravilloso de colores perfectamente sincronizados. Es pura alegría entrar en la casa de Dios.



En una de las bóvedas los nervios se unen en un medallón con el Agnus Dei



Un candelabro enorme de bronce descansa junto a la puerta de la sacristía, probablemente se utilizara para alumbrar la iglesia en siglos pasados, piensan que habría muchos más pero acabarían fundidos para fabricar cañones.


Por dentro, muchos elementos dejan paso al barroco y es que se empezó a construir en el XIV pero se acabó en el XVIII, como el púlpito, la trasera del altar mayor o las capillas laterales.



El altar de plata con la madonna negra justo en el centro del altar mayor es el punto culminante de la basílica, luego nos contarían,  primero celebramos. El padre Emilio preside, le han prestado unas ricas vestiduras moradas que lucen sobremanera en el entorno. Con su habitual devoción mariana, nos invita a reflexionar en este periodo previo a la Semana Mayor.



Acabada la misa, el padre Vit cumple con lo prometido, se coloca en el ambón y nos habla de la Virgen, de la basílica menor, de la abadía y de su fraile más famoso, Mendel y además nos hace de cicerone por todo el convento.

El emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos IV,  regaló a los padres agustinos el cuadro de la Virgen Negra para su iglesia de Santo Tomás en Brno, que no es esta en la que estamos sentados, es otra que se encontraba intramuros, junto a su convento en la plaza de Moravia. La tradición cuenta que este cuadro llegó de Jerusalén a Constantinopla a manos de Santa Elena, pintado por el mismo San Lucas, de allí viajó a Milán para posteriormente formar parte del botín de guerra del emperador Federico I, Barbarroja y acabó en el castillo de Praga. Si el carbono 14 no engaña, su edad real data del s.XII-XIII por lo que lo más seguro es que sea una copia de una antigua pintura bizantina.


 Una vez instalada en la iglesia agustina de Santo Tomás, no tardó en atraer peregrinos que querían venerar la imagen, pues obraba milagros tanto en la enfermedad como la en la desgracia. En la Guerra de los 30 Años, la Virgen extendió su manto sobre la ciudad durante el asedio sueco, salvandola de la destrucción, también en la guerra con los prusianos y en la epidemia de la peste.
Cuando el emperador José II, el del despotismo ilustrado, confiscó todos los bienes materiales de la curia, expulsó a los agustinos de su convento, los mandó a vivir a la antigua abadía cisterciense extramuros, aunque consintió en que se llevarán la imagen y el baldaquino de plata con ellos, de esta manera pudieron conservarla y aquí, en esta iglesia de la Asunción de María, se quedó hasta nuestros días. La abadía cisterciense, que sí es donde estamos ahora, por aquel entonces debía estar hecha unos zorros, ya que el lugar se situaba fuera de los muros de la city y claro, se llevaba todos los cañonazos habidos y por haber de los que por allí llegaban pidiendo guerra: tártaros, turcos, husitas, suecos, prusianos...A base de trabajo y tesón, los agustinos volvieron a restaurar el convento y la iglesia.


La imagen se engalanó con el baldaquino de plata cuando fue coronada en 1735 y contiene una rara reliquia dentro del broche, un trocito del manto de la Virgen salpicado por una gota de la sangre de Cristo. El cuadro porta además de las coronas y el broche, un collar.
 En el crucero de la iglesia, si miramos al suelo, vemos una E coronada, ahí está enterrada la reina de Bohemia y Polonia dos veces viuda, que patrocinó esta abadía en sus inicios cistercienses y un pequeño hospital anexo, Eliska Rejcka. Esta basílica menor comenzó siendo la capilla del hospital.


Comienza el tour. Vamos hacia un lateral del templo, una zona más pequeña y resguardada debajo del coro donde seguramente celebrarán misa cuando son pocos y el frío aprieta. Un Cristo que me recuerda a los de pata de ganso del Camino de Santiago media en la columna que parte la reja. Dentro, un precioso Vía Crucis estampa las paredes rodeando el habitáculo, colores, figuras, más colores. ¡que bonito!


Pasamos al convento. Llegamos a un jardín privado, Mendel cultivaba aquí sus guisantes, una estatua del ilustre abad con el hábito agustino (no se si esto tendrá mucho rigor histórico) se alza en un rincón frente a la entrada del museo. Aquí el padre Vit nos contó cosas del descubridor de la genética moderna y sus experimentos.


Johann mendel nació en 1822 en un pueblecito de la región de Silesia perteneciente al antiguo imperio austro-húngaro, la actual Hyncice de la República Checa. Sus padres eran campesinos con escasos recursos para dotar a su estudioso hijo de una educación académica adecuada, a pesar de ello, cursó estudios en Olomouc y su profesor de filosofía le recomendó al abad Napp de la abadía de Santo Tomás en Brno para que ingresara como novicio y pudiera continuar estudiando.  Allí se fue con 21 años y se hizo fraile, pasaron cuatro más y se ordenó sacerdote adoptando el nombre de Gregorio. En el convento se encargó del jardín de experimentos situado frente al refectorio, había especies de plantas de todo tipo y con su experiencia como hijo de horticultores la cosa fue muy bien. Durante los primeros años de la década de los 50, el abad le envió a Viena a estudiar matemáticas, física y ciencias y cuando volvió a Brno, el instituto de secundaria ganó un excelente profesor que durante 14 felices años se dedicó a la docencia y a sus estudios con los guisantes que tanta gloria le aportaron a posteriori.



Cuando murió el abad Napp en 1868 él fue elegido para sustituirlo, se había convertido en una personalidad muy respetada dentro y fuera de la comunidad agustina. Sus estudios publicados sobre la transmisión de caracteres en los guisantes del huerto de la abadía "experimentos sobre hibridaciones de las plantas" presentado en la Sociedad de Historia Natural de Brno en 1866 no tuvieron repercusión en la comunidad científica por lo que se dedicó a las ocupaciones de abad y repitió ensayos con otra planta, Hieracium, que no le dieron los mismos resultados, hoy sabemos por qué, la muy cuca se reproduce también por partenogénesis. Así que dejó las frustrantes plantas, guardó su "tratado mendeliano con los "pisum sativa" en un cajón y se dedicó a observar a las abejas y el tiempo. Tuvieron que pasar 30 años desde su muerte para que se descubriera que Gregor Mendel había sentado las bases de la genética.



El manuscrito presentado en la Sociedad de Historia Natural permaneció missing hasta que reapareció en Alemania en manos de un descendiente de Mendel, que decía que se lo había regalado un monje checo. Y se montó la fiesta. La familia de Mendel lo consideraba de su propiedad, los alemanes que de su país no salía, la vicaría de Viena que si era de ellos y claro, los agustinos también entraron al trapo. Hasta 2012 no hubo sentencia: el manuscrito residiría donde fue escrito, en la abadía de santo Tomás de Brno. Y aquí lo encontramos nosotros.


Entramos al museo, el café Mendel y la tienda de recuerdos es lo primero que se encuentra. Una bonita cafetera de cobre dorado y un mostrador lleno de pastelitos que hacen salivar. Una señorita muy rubia se encarga de atender a los clientes que entran, junto a su mostrador, una vitrina con diversos objetos y un perchero con algunas camisetas negras y verdes, me encanta la verde, a la salida la compraré para Fau que le chiflan las camisetas de recuerdo.


Antes de entrar al museo, el padre Vit que lleva un manojo de llaves XXL en la mano, nos lleva hacia una puerta situada tras las mesas de la cafetería. Es el refectorio del convento agustino,  blanco, barroco y precioso. Semi-relieves decoran los techos y paredes, en el frontal aparece una imagen de San Agustín frente a un grupo de personas y la basílica. Lo tienen habilitado para alquilarlo a demanda para todo menos para bodas.


Tanto este bonito salón, como la sala capitular, el refectorio cisterciense, el patio o la misma abadía  son susceptibles de alquiler para eventos varios. También pudimos comprobar que hay un ala dedicada a oficinas y a una clínica oftalmológica. Es la única manera hoy dia de poder mantener el patrimonio en buenas condiciones.
El museo muestra la figura del genio, su vida y como Mendel llegó a sus tres leyes de la genética, está preparado para que chicos y grandes pasen un buen rato en sus instalaciones.
Volvemos al patio, no sin antes pasar por la tienda donde hacen furor las camisetas verdes, todos nuestros muchachotes la lucirán este verano.


Frente a la puerta del museo, en el patio donde aún permanecen los cimiento del invernadero mendeliano vemos el edificio de la antigua fábrica de cerveza abacial, hoy producen la Starobrno fabricada con los métodos tradicionales aunque complementados con innovaciones y tecnologías modernas.

enlace a la web de la cervecería: starobrno



Subimos un piso para visitar la biblioteca, los "no caminantes" pueden coger un pequeño ascensor.
 Al fondo del amplio pasillo, una gran puerta da paso al salón de los libros, totalmente forrado de maderas nobles, el trabajo de marquetería es muy delicado, una obra de arte. La luz entra por los ventanales de la fachada.

En cada una de las cuatro esquinas, una figura de madera oscura tallada reposa sobre su pedestal, vigilando los 26.000 volúmenes ordenados en los estantes, algunos manuscritos, algún incunable, biblias, libros de teología, de derecho.... En cada cuerpo de la librería, un medallón indica la letra, y la materia que contiene. En el friso superior los angelotes juegan entre la teología, la ciencia, la justicia, la historia, el arte, la música... y retablos dorados esculpidos. Impecable, cuidada con mimo, muy bonita.

La música fue muy importante para los agustinos checos del s.XVIII-XIX, de hecho, uno de los grandes compositores checos, Leos Janacek, se formó con ellos en Brno desde chiquitito, formando parte de los "pajaritos azules", los alumnos de la escuela musical de la abadía. Lo de "bluebirds" hacía alusión al uniforme celeste de los chiquillos. Janacek completó su formación en Praga y Viena pero luego volvió a Brno y fundó una escuela musical para enseñar a tocar el órgano, instrumento del que era virtuoso.


A un lado de la biblioteca vitrinas con las joyas de la corona, a otra una mesa escribanía sobre la que reposa el libro de visitas. Nuestro padre mayor deja constancia de la presencia de los peregrinos agustinos en esta antigua abadía de la que tanto estamos disfrutando.


Continuamos visitando el museo de la abadía, algunos objetos dignos de atención, vestiduras sacerdotales muy antiguas, entre ellas la mitra y el báculo, una custodia maravillosa, un cuadro de una virgen que debe ser de autor reconocido, en el que aparecen unos pastores curioseando a través de un ventanal y un dragón, el símbolo de la ciudad.



 También algunos cuadros de motivos sacros, cruces con gemas, relicarios, incluso una puerta de madera antigua espectacular.

No demasiadas cosas, entre las guerras antiguas, las modernas y la represión comunista del último siglo donde lo pasaron tan mal, no se como han conseguido conservar este patrimonio.


 Continuamos por los laberintos abaciales admirando el amplio refectorio cisterciense que expone en una de sus paredes un enorme óleo de la puerta dorada de Jerusalén, cruzamos la sala Tagaste y llegamos a la sala del capítulo, un bonito y restaurado recinto, al que se entra por dos puertas gemelas, varios escudos de las familias fundadoras y de los abades del convento quedan aún aquí.


Las vidrieras muestran a la reina de Bohemia y Polonia Elisa o Elisabeth Richeza, la fundadora que fuera de la abadía cisterciense que cuando quedó viuda de su segundo marido y cesó su reinado, tomó los hábitos en esta abadía y aquí permaneció hasta que murió y la enterraron modestamente donde ella quería dormir para siempre.

Nos despedimos del padre Vit deseandole lo mejor e invitándole a que nos devolviera la visita, nos había hecho el mejor regalo del mundo, su tiempo, aderezado con arte, historia, ciencia y religión en un lugar que es un precioso tesoro del patrimonio agustiniano.


Hanna nos llevó a dar una paseo para conocer la ciudad después de comer, dejamos el bus aparcado en el Hotel Best Western Premier, y fuimos adentro a buscar su restaurante Plzenka, el del huevo relleno emplatado, seguro que lo recordáis, después nos fuimos a estirar piernas. Tomamos camino hacia la plaza de la Libertad, Namesti Svobody, allí encontramos además de algunos edificios Art Nouveau bastante aparentes, el reloj astronómico-balin-supositorio mas raro del mundo.



Una mole negra grandota de granito sudafricano que da las horas y que a las 11 de la mañana, que en Brno son las 12, lanza una canica de cristal la Brnenka, o algo así. Lo de la hora que se comen en esta parte del mundo tiene su explicación: en 1645, durante la Guerra de los 30 años la ciudad llevaba sitiada por las tropas suecas un montón de tiempo y al comandante nórdico le entró la buya, si ese dia a las 12 cuando sonaran las campanas de la catedral no habían entrado en Brno, tiraba la toalla. Total, que como los servicios de espionaje no son cosa de americanos ni rusos, si no que viene de antiguo, el general francés que comandaba las tropas checas se fué a hablar con el cura, el campanario de la iglesia dió a las 11, las 12,  los suecos recogieron cañones y se fueron a freír monas.


Continuamos por la "calle real" Masarykova, una langosta en la fachada de una farmacia no deja de sorprenderme, hasta busco el nombre en el traductor de Google, lekarna dice que en esloveno es farmacia, sigo sin saber que pinta la langosta.


Llegamos al antiguo ayuntamiento, desde un pasaje vemos su portón, adornado con unas torretas góticas, una anda un poco retorcida, los arquitectos del gótico tardío buscando I+D, aunque cuenta la leyenda que su constructor se enfadó porque no le pagaron el precio acordado y la dejó así, el alcalde mandó rehacerla pero al dia siguiente volvió a amanecer con la adorno torcido.


En el vestíbulo encontramos dos leyendas mas de Brno representadas por un cocodrilo bien gordote y una rueda de carro. Resulta que había un dragón en los arrabales del pueblo y no conseguían matarlo aunque ofrecían 100 monedas de oro al que lo consiguiera. Un señor apareció por allí que rellenó una piel de vaca con cal viva. El bicho se tragó de un bocado el exquisito manjar y luego se fue a flotar una rato al río para hacer la digestión. El agua hizo su trabajo con la cal viva y el dragón cocodrilo se achicharró. Aunque, más bien, este animal disecado es un presente de algún exótico mandatario.
En cuanto a la rueda había algo a cerca de otro señor al que acusaron de algún delito y dijeron que si era capaz de fabricar una rueda con la madera de un arbol seria inocente... no lo recuerdo bien. En el próximo viaje voy a tener que tomar notas, mi memoria ya no es la misma.


Y llegamos a la plaza de la Col donde cada dia, desde que se creara en el siglo XIII, se monta el mercado de verduras. La zona presenta una ligera pendiente hacia la colina Petrov la de la catedral. Esta plaza alberga en el subsuelo un laberinto de túneles y bodegas que servían antaño para almacenar mercancías.
En el centro de la plaza, camuflada entre tanto puesto de vendedor, sobresale una fuente muy rara, parece una cueva con adornos barrocos,  la fuente de Parnaso.


Frente a nosotros, un hotel y a la derecha, un bonito edificio en tonos celeste que es un teatro, el Reduta. Dicen que Mozart tocó aquí en Navidad con 11 años y tuvo un gran éxito. Delante de la fachada, sobre una columna, un angelito negro que no es el de Machin, sino un Amadeus con cuerpo de niño, cabeza de adulto y una sola ala.

Empezamos a subir la pendiente, pasamos por delante de otra de esas columnas de la santa Trinidad que tan profusas fueron en el imperio austrohúngaro. Justo detrás, una fachada clásica llama la atención por algunos elementos fuera de lugar: una señora en la ventana, unos brochazos de colores sobre el fondo ocre..., hasta que leo "divalo", otro teatro.


Y llegamos a la cima de la colina, ahí encontraremos el magnífico edificio de la catedral de San Pedro y San Pablo. Estupendo trabajo neogótico el de sus dos torres altísimas que apuntan al cielo, no se si se podrá subir, probablemente. Precioso el pórtico de la entrada, con una cita de los evangelios en dorado.


Por dentro el mobiliario es barroco, después de haber salido ardiendo en un par de ocasiones y ser reconstruida en su estilo original, resulta sencilla y muy elegante. Paramos aquí un ratito y luego desandamos camino para volver al bus. Era hora de salvar los 200 km que nos separaban de Praga.

pinchando en el enlace iremos a la visita virtual de la catedral:visita virtual

Un día redondo, lleno de descubrimientos interesantes para estos agotados peregrinos que cuando llegaron a Praga, por supuesto cenaron, dejaron maletas y salieron a patear la ciudad más bonita de Europa, esa maravillosa Praga nocturna llena de turistas, estudiantes, monumentos y frío, mucho frío.

fotos de Brno pinchando en: FOTOS DE BRNO


ÍNDICE PEREGRINACIONES

2.010.- TIERRA SANTA 

2.011.- ITALIA : FlorenciaPisaPaduaVeneciaAsísRoma

2.012.- TURQUIA

2.013.- RUSIA 

2.014.- CROACIA: ZagrebLiublianaOpatija, Pula y RovinjPlitviceZadar y SplitMedjugorje y MostarDubrovnik

2.015.- POLONIA: VarsoviaCzestochowaAuschwitzCracoviaMontes TatrasWieliczka

2.016.- RUMANIA: BucarestSibiuTransilvaniaMonasterios pintadosBrasovBran y Sinaia

2.017.- CHIPRE Y GRECIA: LárnacaPaphosTroodosSalamina y FamagustaMorphou, Kyrenia y BellapaisCorintoAtenas

2.018.- REPUBLICAS BALTICAS: TallínParnu y TuraidaRigaRundale y la colina de las crucesKaunas y TrakaiVilnius

2.019.- CENTROEUROPA: VienaSeegrotte y MelkBrnoPraga-1Praga-2

2.019.- TIERRA SANTA: albúm fotos

2.020.- ALBUM TEN DIEZ AÑOS: diez años

2.022.- PORTUGAL: OuremSintraCoimbra y BatalhaEl RocíoSevilla-1Sevilla-2

2.023.- EGIPTO: Guiza y SaqqaraKarnak y LuxorValle de los reyesEdfú y Kom-OmboAssuán y poblado nubioAbu SimbelEl CairoAlbúm fotos

2.024.- SICILIA: Palermo-1Palermo 2 y MonrealeErice y SegestaAgrigento y Casale Siracusa y NotoEtna y Taormina,Messina y Cefalu Sicilia albúm video

2.025.- Quince años de peregrinos agustinos Ceuta ALBUM VIDEO quince años video

2.025.- VIETNAM Y CAMBOYA: Hanoi cityHa LongHuévideo fotos Ha LongHuéHoi AnAngkorTemplos y Aldeas















sábado, 25 de mayo de 2019

Centro Europa 2 peregrinos agustinos 2019. De Seegrotte a Melk.

Erase una vez un tranquilo pueblecito llamado Hinterbruhl localizado en los hermosos bosques de Viena, a  no más de 20 km de la capital. Sus habitantes vivían tranquilamente en un idílico entorno, de vez en cuando, gozaban de la compañía de algún ilustre visitante, como Beethoven o Schubert, que buscaban la tranquilidad del lugar para disfrutar los largos y sosegados veranos entre los parroquianos. Estos, en su inmensa mayoría, se ganaba el jornal trabajando el campo o en las cercanas minas de yeso, descubiertas por el molinero, un vecino que andaba perforando la tierra para construir un pozo. Hasta que un dia de 1.912, en una voladura rutinaria para buscar nuevas vetas del ya agotado  mineral, una enorme bolsa freática explotó y 20 millones de litros de agua remojaron las minas, dejando las galerías inferiores totalmente inundadas. La explotación tuvo que ser clausurada. Con el pasar del tiempo, aquello cayó en el olvido,  hasta que en los años 30, un grupo de espeleólogos recordaron la mina, bajaron y descubrieron un enorme lago subterráneo. Un emprendedor señor de negocios vienés pensó que aquel lugar sería una buena atracción turística, excavó un túnel para acceder a la mina, lo iluminó, fletó un bote eléctrico para pasear a los visitantes por el agua y colgó  el cartel de "se venden entradas". Cuando estalló el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial, las minas fueron confiscadas por la Wehrmacht. Los nazis iban buscando un lugar a salvo de los bombardeos aliados y en este sólo necesitaban drenar  agua y echar hormigón al suelo, asi comenzaron a fabricar aviones Heinkel , los H162,  conocidos como "salamandra", el primer caza a reacción. Claro, también necesitaban mano de obra barata, estos lo tenían muy claro: salían de redada y volvían con los camiones a tope de prisioneros de guerra, así que unas 2.000 criaturas del campo de concentración de Mauthausen se ganaron aquí la gloria. En el 45 y antes de que llegaran los rusos, decidieron destruir la fábrica. Acabado el conflicto bélico, sus dueños volvieron a adecentarla y prepararla para el turismo y aquí estamos nosotros esta mañana, en la puerta, esperando turno para entrar a conocer este emblemático lugar que visitan unas 250.000 personas al año.



La mañana ha amanecido fresca y con amenaza de lluvia, de hecho, una ligera llovizna ya comienza a caer. Mientras Hanna va a comprar entradas y a preguntar cómo de "larga" es la visita para los "no caminantes", nos refugiamos en la cafetería anexa a la entrada.




Aún es temprano, faltan unos minutos para la hora concertada. Llega un grupo de alemanes que se nos unirán para el recorrido, llevaremos el mismo guia. Veo mantas para los turistas junto a las taquillas, aquí tiene que hacer frío en otra dimensión...
Nos ponemos en la cola, mi vista se tropieza  con un cartel de cine -¿que pinta esto aquí?- es de la película "Los tres mosqueteros" de Disney. Mmmm, escenarios exteriores, cruce de espadas y aventuras a demanda en el 92-93.


 Comienza la visita, vamos en fila india por un estrecho túnel  de menos de 2 metros de altura con paredes de ladrillo, no se ve el fin, solo vigas que marcan los tramos y soportes. El silencio reina en el grupo,  se escuchan nuestros pasos y alguna palabra susurrada. Tras unos 500 metros de adentrarnos en la montaña, los laterales se ensanchan,  se separan para formar una gran oquedad,  esto ya parece más una mina.



El guía viste un elegante uniforme de minero negro con botones dorados, aunque encima se ha echado una buena chaqueta para paliar la temperatura del recinto. Nos pide que le rodeemos y pulsa el ON de un reproductor que lleva incorporado. 





Una voz en OFF comienza a hablar en un perfecto español dándonos la bienvenida, explicandonos donde estamos (gruta), que se hacía allí (extraer yeso), para qué servía esa habitación (almorzar y descansar los mineros)y cual es la temperatura del recinto (9-12ºC dependiendo de la habitáculo). Acabando la grabación, repite de viva voz lo mismo en alemán para el otro grupo y continuamos andando. 



Un poco más adelante a ambos lados del pasillo central, en intersecciones de corredores u oquedades de las paredes, vemos expuestos diversos escenarios que muestran el dia dia del minero, la maquinaria, los aperos de trabajo, maniquíes que se afanan en sus tareas diversas y algunos caballos. Las bestias se quedaban ciegas, no salían del boquete en 20 años y claro, a la luz de las velas acababan por perder la vista.



Llegamos al "Lago Azul" aparece por vez primera el agua,  protagonista de esta historia. Es un espejo quieto en mitad de la gruta, los focos de colorines adornan la escena para que sea un poco más amena.

Además de la inundación,  6 manantiales vierten el líquido elemento constantemente a la cueva sin que haya sumidero natural por lo que todas las noches drenan unos 60.000 litros al exterior.

Otra vez se amplía el espacio, estamos en la capilla. Desde 1862 existe un pequeño altar que los mineros dedicaron a su patrona, Santa Bárbara y a las víctimas de la mina. Las letras G y A, son las iniciales de las palabras "Gluck Auf ", "Buena Suerte", en este mismo espacio vemos varios nichos marcados con lápidas donde están enterrados algunos mineros fallecidos dentro de la mina. Me llama la atención una fecha, 2.004 y unas flores, luego entenderé. Hubo un accidente en este año y murieron 5 turistas alemanes.




 Y llegamos a los restos de la fábrica de aviones. Los prisioneros trabajaron en turnos de 24 horas bajo la supervisión de trabajadores cualificados en los prototipos de aviones que se montaban y probaban en el aeropuerto de Viena, aquí se fabricaron sobre todo los fuselajes. Hay una maqueta expuesta y restos de algún aparato volador.



El último gran espacio, situado detrás de la capilla, es la galería de Santa Bárbara, el salón de las grandes celebraciones, con ocasión de  no recuerdo que aniversario, el Arzobispo de Viena celebró misa en este lugar a la que acudieron una 3000 personas incluidas las autoridades del país, los  Niños Cantores fueron la guinda del pastel con sus cantos y el ambiente lo pusieron los ramos de acebo y la única iluminación de las velas, desperdigadas por toda la cueva. También se celebran bodas. Bonita estampa.


Nos resta el crucero por el Seegrotte, el cénit de la excursión. Unas amplias escaleras descienden hasta el lago subterráneo, según presumen, el más grande de Europa, unos 6.200 metros cuadrados.
Y se nos perdió Fito. Estábamos en la cola esperando el Love Boat cuando le echamos de menos. A "grito pelao" empezamos a llamarle y no asomaba bigotes por ningún sitio. Carmen, que está en plena forma física, subió los 60 metros de escalera en un segundo y allí andaba el muchacho, descansando piernas en un incómodo banquito.




Una barcaza con proa de dragón flota junto al embarcadero, es lo que queda del atrezzo de la peli que rodaron hace unos cuantos años. Vamos a dar una vueltecita en la barca eléctrica. Los alemanes se nos han colado así que no cabemos todos, con lo que ya vamos mosqueteros.



Les decimos adiós a nuestros compañeros que quedan en el muelle y la oscuridad nos engulle, no se ve nada. Se van encendiendo algunas luces cuando detectan el movimiento de la barquita. El paseo no dura más de 10 minutos, es más bien sosito, volvemos a la casilla de salida.



Informamos al capitán que los españoles no desembarcamos, pretendemos que se bajen los alemanes y  suban nuestros compañeros. El pobre hombre temiendo el motín, consiente, con lo que volvemos a la singladura. Ahora sí, ahora estamos todos. En medio de esta navegación silenciosa comenzamos a cantar el "novio de la muerte", ya lo echaba yo de menos. Risas fiesta y aplausos para acabar este mágico paseo en la gruta subterránea.
Nos despedimos del amable guía y volvemos sobre nuestros pasos, hay que realizar el mismo recorrido para salir de Seegrotte. Un KitKat para café y subimos al bus destino Melk.


Menos de 100km distan de Seegrotte a Melk aunque tardamos más de una hora, creo que el conductor que nos llevó en esta peregrinación andaba un poco despistado. Estuvimos dando vueltas por Wachau, el valle vienes por excelencia, la imagen que Strauss veía en su mente cuando las musas le susurraron el Danubio azul. Un remanso de paz en la campiña austriaca, paisajes de viñedos de vinos blancos, extensos bosques y huertos de albaricoques, los "marillen", el oro anaranjado del Wachau.


Nos acercabamos a  Melk y la vimos: Majestuosa, bien plantada, amarilla dorada refulgente, lo mejor del barroco austriaco en lo alto de un risco a orillas del Danubio. Esa primera estampa en la distancia de la hermosa abadía sobre los tejados de las casas del pueblo y rodeada de árboles,  con sus torres barrocas apuntando al cielo, es una visión que se quedará prendida en la retina, nunca la olvidaré. Tenía muchísimas ganas de conocerla, fue asignatura pendiente en mi anterior visita a Austria allí por el final de los años 80. Otro tiempo, otra década, otra gente y sin embargo, la ilusión es la misma o más.


 Hanna, al igual que el conductor, tampoco andaba muy allá, era hora de comer y llevaba el móvil con el navegador puesto buscando el restaurante. Subimos una buena cuesta hasta lo alto del peñasco sobre el que se asienta la Stift y el móvil dijo que habíamos llegado al destino, a las puertas del cenobio estaba nuestro restaurante,  Stiftrestaurant Melk, el restaurante de la abadía, situado en el antiguo invernadero, L'Orangerie, como eran denominados finamente estos recintos en las postrimerías del XVIII. Algo queda de esto, limoneros y árboles frutales en el jardín.




En 1089 el rey Leopoldo II cedió a los monjes benedictinos un castillo en esta localización del que no queda rastro hoy día, además de tierras para el sostenimiento de la orden.  Los frailes lo adecuaron a sus necesidades espirituales y no tardaron mucho en convertirlo en un importante centro cultural con una afamada escuela además de su scriptorium. Hoy el instituto cuenta con unos 900 estudiantes, de la biblioteca hablaremos luego.

A pesar de la incómoda llovizna, aprovechamos el tiempo en explorar los dos pesados bastiones  que dan acceso al recinto, en el primero se podía subir en ascensor a la azotea que ofrece unas magníficas vistas del pueblo a pie del risco, también se ven los huertos, jardines, un pabellón cafetería y a las espaldas, la entrada principal del cenobio. En el segundo encontramos la tienda de recuerdos, las taquillas y otros servicios.



Está lloviendo y hace frío, aguardamos a la guía local que nos acompañará en este recorrido refugiados en el portón de entrada, una vez pasada la fachada principal flanqueada por San Pedro y san Pablo. Aquí se lee: Absit gloriari nisi in cruce («Pero lejos esté de mí el glorificarme sino es en la cruz, Gal.6.14»), que alude a la reliquia de la Veracruz conservada en la abadía. 



Es la sala dedicada a San Benito, en el techo unos frescos pintados en la bóveda, protegida por una rejilla representa al santo con un templo romano y una cruz alude al templo romano de Apolo donde san Benito edificó su monasterio en Monte Casino. (ampliando la imagen de arriba se ve el monte y la cruz)



 La plaza que reparte los edificios, llamada Patio del Prelado, ya nos anuncia la monumentalidad que vamos a conocer, es una plaza barroca, simétrica, con una fuente en el centro en la que destaca al fondo la cúpula de la iglesia.


 Habitualmente los estudiantes del centro hacen también de guías para practicar idiomas, no se si lo será la señorita que ha aparecido corriendo con un paraguas rojo en la mano y que nos va a acompañar al interior para mostrarnos esta joya del barroco europeo.
Ya han pasado casi dos meses, excusa suficiente para justificar mi olvido sobre el orden de la visita, intentaré al menos describir los Top que me dejaron con la boca abierta: el museo sacro, el salón de mármol rojo, la terraza-balconada, la biblioteca, las escaleras de caracol y la iglesia. No permitian fotos en los interiores una pena, pues está cuajado de verdaderas joyas del arte y la cultura europeas.



Comenzamos subiendo por la escalera del emperador decorada en tonos rosa, nata y vainilla, un pastelito que conduce al ala  imperial, lugar de la exposición. Es la zona de la abadía donde se alojaba la familia imperial cuando visitaba el monasterio.


El museo sacro comienza en una sala minimalista, ambientada con una luz azul de neón, que deja leer en las paredes la norma de la orden en alemán-austriaco. Ora et labora et lege. "San Benito de Nursia dice a sus monjes que deben glorificar a Dios en todo lo que hacen, no sólo rezando sino también trabajando e intentando aprender cada día algo nuevo. “Nunca dejar de comenzar”: esto es, finalmente, el objetivo para sincerarse consigo mismo, con los demás y con Dios y para llevar una vida feliz" (texto extraído del folleto).
Este minimalismo austero me llevó a pensar si tan poco quedaba de los tesoros del Sacro Imperio que lo único que íbamos a ver eran letras en las paredes. Nada más lejos de la realidad, en la siguiente sala empezaron a aparecer tesoros de la familia Babemberg, primeros reyes austriacos, cedidos en herencia a los frailes: tronos, sarcófagos, retablos, altares portátiles, etc... hasta el cadáver de San Coloman, (que no lo vimos, ¡menos mal!) un fraile supuestamente irlandés que en su peregrinar a Jerusalén tuvo un tropiezo al cruzar tierras austriacas, le acusaron de espía. Como el hombre no hablaba alemán, no pudo defenderse y lo colgaron.


El museo se extiende por varias salas que nos llevan a disfrutar de un viaje en el tiempo atemporal. El salón de las vestiduras sacerdotales, códices medievales, cálices, báculos, custodias y relicarios, manuscritos, crucifijos, hasta la maqueta del proyecto de construcción por el que pasó la abadía en sus múltiples obras y ampliaciones. Yo puse el piloto automático y me dediqué a mirar y admirar vitrinas.
Recuerdo un retablo precioso en una de las salas donde todos buscábamos¿¿¿ una llave???. Ayer pregunte por el magnífico whatsapp a todos, Carmen recordaba también que era una llave, pero Javi nos dejó a todos muertos: "la llave que abre el cinturón de castidad que lleva el enano vestido de blanco". Yo no llegué a verla, no se si alguien la descubrió y donde estaba.


Sala tras sala la guia relataba la historia del lugar, de las innumerables joyas que el pasar de las centurias han ido a parar o han buscado cobijo en la abadía. Oí hablar de un incendio acontecido allá por el siglo XIII que dejó solo cenizas y un abad, Ulrich II,  que consiguió una reliquia de la Veracruz a ver si de este modo se ponía otra vez de moda Melk y volvían los peregrinos y la prosperidad.
Sobre esta reliquia debemos detenernos un momento porque se encuentra guardada en la cruz de Melk, una joya maravillosa que regaló el duque Rodolfo IV a la abadía cuando recuperaron la astilla de la Veracruz que les había sido robada. La cruz también desapareció de Melk un par de veces.

Es un relicario de plata dorada con perlas y joyas. La cara anterior es un crucificado rodeado por los cuatro apóstoles y la posterior está cuajada de piedras preciosas. Solo se enseña en algunas ocasiones, en el museo hay habitación para ella solita, muestran una réplica.



En el siglo XV el monasterio estaba muy endeudado y la disciplina monástica rota. El entonces Abad de Melk, tras el concilio de Constanza se puso las pilas y al poco la abadía era un lugar de estricta disciplina, hermanaron con la universidad de Viena y volvieron a ser un ejemplo para la comunidad cultural europea.  La mayor parte de los manuscritos que se conservan son de este periodo. 
En el XVI llegaron los turcos y el monasterio se vio dañado, incluso se pensó en la disolución de la abadía por falta de personal, pero un nuevo abad puso en práctica las reformas necesarias para atraer a nuevos frailes y conseguir la financiación para las futuras obras. 
Fue en el inicio del XVIII cuando un jovencito abad llamado Berthold Dietmayr inició la reforma del conjunto de todos los edificios de la abadía a cargo del arquitecto Jacob Prandtauer, a la moda barroca que iba muy bien con el hábito benedictino. En este periodo la escuela se centró bastante en la música, su alumno más aventajado  fue Haydin. 
En el XIX el emperador José II fiel a su despotismo ilustrado, clausuró la escuela de teología, confiscó los bienes de la iglesia y puso todas las pegas del mundo a la vida monástica, aunque en Melk el "josefismo"pasó de puntillas. Las guerras napoleónicas también hicieron pupa y lo de que Austria se anexionara a la Alemania nazi casi le cuesta la vida a la Abadía.  
Cuentan que cuando Napoleón se alojó en Melk llegó en una carroza tirada por ocho alazanes y fue recibido en la puerta por el abad.



Cuando nos dimos cuenta estábamos en una enorme sala de mármol rojo con unos impresionantes frescos pintados en el techo. La diosa Athenea y Hércules, alegoría a los Habsburgo que gobernaban con sabiduría y fuerza. Anduvimos jugando a movernos pues las figuras están pintadas con tal perspectiva que depende de donde te pongas, verás perfectamente proporcionada la escena o hecha una pena.  Este era el comedor de la familia imperial y salón de banquetes. 


 La luz entra tamizada por los altos ventanales proporciona un ambiente acogedor, muy luminoso. Sobre las puertas de acceso al salón,  medallones dorados con frases en latín aluden a la norma de San Benito e indican el propósito de la sala: "Hospites tamquam Christus suscipiantur" Los huéspedes deben ser recibidos como lo sería Cristo y "Et omnibus congruus honour exhibetatur" Y a cada uno el honor que le corresponde. Una estancia realmente hermosa.




Una gran puerta permite salida a la terraza. La vista es preciosa. Al frente el Danubio que no es azul, se acerca discurriendo alegre hasta los pies del peñasco, continuando camino hacia el Mar Negro. Al otro lado, la fachada de la Colegiata, impoluta, preciosa, con sus torres campanarios barrocos. La terraza puede que sea el mejor lugar de la Abadía, una balconada panorámica  exquisita donde quedarse extasiado contemplando el paisaje. Este magnífico balcón conecta el salón de mármol con la biblioteca, otro "top one" de Melk.



La sala principal de la biblioteca me dejó literalmente babeando, me recordó muchísimo la sensación al entrar en otra magnífica biblioteca, la del Monasterio agustino de la Vid en Burgos. Cada uno de los libros que se cuidan en estos lugares son el resultado del esfuerzo, del pensamiento, de las ideas de personas que han querido dejar escritos sus conocimientos, sus experiencias para que otros puedan aprovecharlos y eso merece el mayor de los respetos.
Melk contiene una colección de ejemplares de valor incalculable. En esta habitación se agrupan 16.000 volúmenes cifra que se convierte en 100.000 si contamos las otras 11 salas.  Manuscritos 1.888, incunables 750 (trabajos impresos antes de 1.500), 1700 trabajos del s. XVI, 4500 del XVII y 18.000 del XVIII, aparte, los libros nuevos. Los ejemplares están ordenados por temas: ediciones de la Biblia, teología, jurisprudencia, geografía y astronomía, historia y léxico barroco.


El padre Emilio preguntó por los libros del índice: "index librorum prohibitorum". A lo que la guía respondió que ya no existían, aunque si nos mostró dos puertas disimuladas en los estantes de madera que conducen a zonas de lectura privada. Los libros del índice son los que la iglesia católica  decidió que eran malos para la fe del cristiano y los quitaron del medio. En algunos monasterios como este se hicieron copias y se guardaron bajo siete llaves, aunque muy pocas personas sabían del tema y muchos menos tenían acceso a ellos.

En una abadía lo más importante es la iglesia y después la biblioteca, y se nota. La sala es espectacular. Estantes de madera tallada reluciente, puertas que conducen a más estantes, dos enormes globos terráqueos, vitrinas que muestran los tesoros incunables,  manuscritos y libros musicales, algún pentagrama, frescos en los techos del mismo autor del salon de mármol que aluden a la Fe rodeada de cuatro virtudes cardinales: sabiduría, justicia, fortaleza y templanza. A ambos lados de las puertas y dos a dos, cuatro esculturas de madera dorada que representan las cuatro facultades: teología, filosofía, medicina y jurisprudencia.


En 1997 entre tanto papel se descubrió un fragmento original del siglo XIII del Cantar de los Nibelungos.

La pequeña biblioteca, a continuación de la sala principal, contiene libros del XIX y conduce a otra de las maravillas, la escalera helicoidal.


"ya al final de mi vida de pecador, mientras, canoso y decrépito como el mundo, espero el momento de perderme en el abismo sin fondo de la divinidad desierta y silenciosa, participando así de la luz inefable de las inteligencias angélicas, en esta celda del querido monasterio de Melk, donde aún me retiene mi cuerpo pesado y enfermo, me dispongo a dejar constancia sobre este pergamino de los hechos asombrosos y terribles que me fue dado presenciar en mi juventud." 

Así comienza la novela inspirada en esta biblioteca, en esta escalera y en un incendio: "El nombre de la Rosa", el libro de Umberto Eco en el que habla de las andanzas de un jovencito novicio, Adso, nacido en Melk, ayudante de Sean Connery, perdón, fray Guillermo de Baskerville. Cuenta el autor que vino a visitar la abadía porque  llegó a sus manos un manuscrito donde un tal Adso de Melk narraba sus experiencias por el Norte de Italia, o algo así. Mucho se ha escrito de esta novela-película y su relación con Melk que no es tanta al fin y al cabo.

Dejo enlace a un artículo de la hemeroteca de la Vanguardia: La Vanguardia Umberto Ecco


 La escalera helicoidal es un bellezón que comunica las distintas salas que forman la biblioteca de las que visitables sólo son estas dos. Aquí si pudimos hacer fotos y desde aquí llegamos a la iglesia, lo mas hermoso de la abadía por este atajo.

En realidad hay otra escalera helicoidal mas, la segunda con pinturas de tonos verdes.



 No se si conozco alguna iglesia barroca que pueda competir en belleza con esta de Melk, creo que no. Es impresionante, difícil describirla con palabras, mejor ver las imágenes. El interior está ricamente adornado con pan de oro, estuco y mármol, frescos, figuras doradas, ángeles regordetes... es un festín para la vista.

Está consagrada a San Pedro y San Pablo y dedicada a San Benito y a San Colomán, ambos disponen de sus sarcófagos en el altar, aunque el único que lo ocupa es San Coloman, patrón de Melk.
Y llegó la hora de asistir a la celebración del día. En una capilla lateral con nada que desmerecer al resto del templo.

 Nuestros curas aparecieron con unas bonitas vestiduras que le prestaron los benedictinos. Unos hábitos de color hueso, de lino, amplios muy elegantes. Ofició el padre Isidro, ¡que disfruta estos días!, bueno, en realidad, igual que todos.


Y luego, ....pues luego nos fuimos. Pasamos por la tienda, me compré una pequeña lámina de la abadía para la colección viajera y un libro de donde he sacado parte de la informacion que aqui transcribo, sobre todo las cifras. Emilio creo que al final se llevó el licor de los albaricoques del Wachau y casi todos los demás picaron en algo.

Nos inflamos a fotos en las escaleras que llevaban al parking que recuerdan la norma benedictina y hasta aquí llegó  Melk, una visita que de verdad merece la pena. Es un centro cultural que ha sobrevivido a través de sus casi mil años de historia  y nos ha llegado a trancas y barrancas, pasando muchas penalidades, pero ahí está y bastante completito desde hace 300 años. La guardaremos siempre en nuestro corazón y en el diario del peregrino.


fotos de Seegrotte y Melk: FOTOS SEEGROTTE Y MELK



fuentes: web abadiamegaconstrucciones;

ÍNDICE PEREGRINACIONES

2.010.- TIERRA SANTA 

2.011.- ITALIA : FlorenciaPisaPaduaVeneciaAsísRoma

2.012.- TURQUIA

2.013.- RUSIA 

2.014.- CROACIA: ZagrebLiublianaOpatija, Pula y RovinjPlitviceZadar y SplitMedjugorje y MostarDubrovnik

2.015.- POLONIA: VarsoviaCzestochowaAuschwitzCracoviaMontes TatrasWieliczka

2.016.- RUMANIA: BucarestSibiuTransilvaniaMonasterios pintadosBrasovBran y Sinaia

2.017.- CHIPRE Y GRECIA: LárnacaPaphosTroodosSalamina y FamagustaMorphou, Kyrenia y BellapaisCorintoAtenas

2.018.- REPUBLICAS BALTICAS: TallínParnu y TuraidaRigaRundale y la colina de las crucesKaunas y TrakaiVilnius

2.019.- CENTROEUROPA: VienaSeegrotte y MelkBrnoPraga-1Praga-2

2.019.- TIERRA SANTA: albúm fotos

2.020.- ALBUM TEN DIEZ AÑOS: diez años

2.022.- PORTUGAL: OuremSintraCoimbra y BatalhaEl RocíoSevilla-1Sevilla-2

2.023.- EGIPTO: Guiza y SaqqaraKarnak y LuxorValle de los reyesEdfú y Kom-OmboAssuán y poblado nubioAbu SimbelEl CairoAlbúm fotos

2.024.- SICILIA: Palermo-1Palermo 2 y MonrealeErice y SegestaAgrigento y Casale Siracusa y NotoEtna y Taormina,Messina y Cefalu Sicilia albúm video

2.025.- Quince años de peregrinos agustinos Ceuta ALBUM VIDEO quince años video

2.025.- VIETNAM Y CAMBOYA: Hanoi cityHa LongHuévideo fotos Ha LongHuéHoi AnAngkorTemplos y Aldeas