Viajamos hacia la costa Dálmata. Probablemente el nombre de
los perritos blancos con pintas negras no tenga nada que ver con este litoral
plagado de islas, o quizás sí. Croacia tiene como unas 1400 en sus costas de
las cuales aproximadamente60 están habitadas.
El primer destino hoy es Zadar, la antigua Zara latina. Tras
la inesperada fiesta de anoche, las
caras en el desayuno están animadas y
sonrientes. De nuevo hay que arrastrar maletas, dormiremos en Split.
Terraferma
Zadar ha cumplido ya 3000 años. Lo primero que descubrimos
son unas murallas muy antiguas en las que se abre una gran puerta, Terraferma. El león alado veneciano la preside. Tomamos un atajo para dirigirnos a la plaza de
los Cinco Pozos, antiguo abastecimiento
de agua de la ciudad junto a una torre medieval cuadrada, restos de la antigua
muralla.
Enseguida llegamos a la iglesia de San Simeón. Venimos
advertidos de las malas pulgas del párroco, no podremos abusar de las máquinas
fotográficas, ni charlar, ni otros comportamientos pocos fervorosos dentro del
templo. Hoy oficia la misa el padre Esteban. La iglesia tiene un aspecto
exterior un tanto extraño, está pintada en un coloroxido anaranjado , no parece tan antigua como
es, se nota que ha sido muchas veces restaurada,sin embargo se levanta sobre una basílica
paleocristiana y está dedicada a uno de los santos patronos más populares de
Zadar, San Simeón, del que guarda sus restos momificados. Empezamos a hacer bromas con
mantear al santo a ver la cara del señor cura.
iglesia de San Simeón
En el centro del altar mayor y mantenido en alto por dos ángeles, se encuentrael sarcófago recubierto en plata y pan de oro. Fue mandado
realizar por Isabel de Bosnia reina de Hungría y Croacia en el siglo XIV, a ver
si se le concedía la gracia de un heredero varón. Según cuentan, solo lo abren el día 8 de octubre que es el día
del santo, sin embargo, el párroco le pide ayuda a Goran y deja los restos
momificados a la vista durante la misa.
A mí esto siempre me ha dado un poco de repelús. Al acabar la celebración nos
permiten pasar cerca de la urna e incluso podemos llevarnos unos sobrecitos conteniendo
reliquias, hemos debido portarnos bien porque este señor estuvo atento hasta
ver quien rezaba y quién no.
Hace un día precioso, el sol está en la calle y hay mucha
gente paseando, viendo escaparates, en terrazas,... el centro de Zadar es un laberinto
de callejuelas con monumentos góticos, renacentistas y barrocos, el suelo es de mármol, hay grandes columnas y
obeliscos por doquier... otra preciosa y animada ciudad croata.
En la placita donde está la iglesia, la guía local nos
cuenta como la ciudad romana y luego la medieval estaba construida en una
península rodeada por murallas frente a un archipiélago con unas 300 islas,
algunas hoy día aun vírgenes que la protegían
de ataques, vientos, mareas etc...son las islas Kornati.
Vamos paseando por la calle Siroka dirección al campanario
de la catedral, antes nos detenemos en la plaza del Pueblo. Este es el lugar de
encuentro de la población desde hace cientos de años. Cuatro edificios son
destacables,el de la Guardia Nacional,
ahora museo etnológico; enfrente, la antigua logia, que se convirtió en palacio
de justicia y ahora es sala de exposiciones; también el ayuntamiento y el
palacio Ghirardini.
Seguimos andando, llegamos a la iglesia de Santa María,
desde sus escalones una explanada se abre ante nosotros, aquí podemos
contemplar el antiguo foro romano, la iglesia de san Donato y el campanile de
la catedral de Sta. Anastasia.
El foro es del siglo I d.C., está dedicado al emperador
Augusto, me sorprende que forme parte del
decorado de la ciudad, no hay entrada ni que pagar para verlo ni nada. Es el más
grande de la costa del Adriático pero la mayoría de las piedras las usaron para
construir las murallas medievales y las fortificaciones.
La Iglesia de San Donato es quizás el edificio mas señero de
la ciudad, es redondo,robusto, de
estilo prerrománico bizantino, su solidez la ha demostrado con creces a lo
largo del tiempo. A pesar de tantas guerras e invasiones siempre se mantuvo en
pie. Antes se llamaba de la Santísima Trinidad pero Donato, arzobispo de la
ciudad, hizo suficientes méritos para que lo enterraran allí y le cambiaran el nombre
a la iglesia.
La guía nos recomienda que vayamos a ver la catedral de
santa Anastasia, la iglesia de san Crisógino, el órgano marino que está en el
puerto y el saludo al Sol. Todo esto antes de irnos a comer. Ya tengo encima el
síndrome del Stendhal, ¡a correr!
Empezamos por la catedral de Santa Anastasia, tiene un
tremendo parecido a las iglesias toscanas. Dos rosetones en la fachada y arcos ciegos en cuatro alturas. Es ancha,
robusta, llama la atención la sillería del
coro y las puertas de la entrada.
organo marino
De aquí continuamoshacia un impecable paseo marítimo. Hayferrys continuamente saliendo y entrando del
puerto que está muy cerca. En el suelo empiezan a aparecer circunferencias de
cristal azul con bordesmetálicos, es el Saludo al Sol, conforme nos vamos acercando a la circunferencia de 22 metros de
diámetro que simboliza al astro rey los planetas van apareciendo. Descubrimos agujeros en el pavimento por donde salen sonidos y escalones con más huecos, es el Órgano del Mar
ideado por Nicola Basik. Cada vez que se mueve un poquito el mar, se oyen
sonidos extraños, es una sinfonía marina relajante dicen unos, afrodisiaco para las ballenas dicen otros,
creada por el vaivén de las olas. Los escalones de este instrumento son un
magnifico lugar donde sentarse un rato para contemplar vistas y escuchar la música marina.Que delicia disfrutar aquí del aire, el mar y
el sol. Hitchcock dijo:"
Zadar tiene la más hermosa puesta de sol del mundo".
saludo al Sol
Llegó la mejor hora del día,buscamos un sitio donde tomarnos una gran cerveza zareña antes de comer
en el céntrico restaurante 2Ribara. En la sobremesa brindamos con Maraschino, el licor que sirvieron en el
Titanic, lo fabrican con cerezas dálmatas. Es como nuestro anís del mono pero más
dulce aún y con cierto olor a fruta, muy bueno, pero seguro que da resacón.
Tras unos kilómetros de siesta en bus llegamos al paseo
marítimo de la ciudad más grande de la costa Dálmata, segunda mayor del país,
Split. A pocos pasos, tras cruzar la calle y subir unas escalones gigantes
aparece el capricho del emperador Diocleciano, Spalatum. Nada más entrar tengo la sensación de estar en
un enorme foro romano reconvertido en centro comercial. Bajo arcadas ennegrecidas
por el tiempo se abren modernos edificios y locales alumbrados con luces de
neón.
Lo de ser emperador debe ser agotador pues más de uno
pensando en su jubilación se construyó una humilde morada en lugares nada
desdeñables, Tiberio se retiró aVilla Jovis
en Capri,y Diocleciano, dálmata de
nacimiento, se construyo la ciudad palatina junto a su natal Salona en el tiempo récord de 10 años. Diecisiete siglos después sigue en pie gran parte de ella.
El palacio ocupa un recinto de 200 x 200 metros atravesado por
dos vías principales, el cardo maximus que recorre de Norte a Sur el edificio
uniendo la puerta Aurea con la puerta de bronce y el decumano de Este a Oeste,
uniendo la puerta Argenta con la puerta
de Hierro. De los cuadrados resultantes, los que daban al Norteestaban dedicados a los oficiales y a la
administración, mientras que el resto estaba ocupado por las dependencias
delemperador, su mausoleo y el templo
de Júpiter separados por un patio central o peristilo.
Pero Diocleciano no
pasó a la historia por construir este fabuloso palacio sino por idear la
tetrarquía romana que repartió el imperio entre dos emperadores augustos y dos
cesares lo que daría lugar a la partición final Oriente- Occidente y porque a
partir del año 303 algo hizo fijar sus ojos en los cristianos persiguiéndoles
con saña, llegando a matar a mas de 150.000 personas, entre ellos los médicos
Cosme y Damián, San Dimas o Santa Inés.
Fue el primer
emperador en abdicar al concluir los 20 abriles establecidos por la
tetrarquía. Cuando el imperio se tambaleó fueron a buscarle a ver si arreglaba
la marimorena que se había montado con su sucesión, a lo que contestó que prefería
cultivar coles. Muypoco tiempo después
murió y su ciudad se convirtió
en un enorme taller de uniformes romanos. Cuando ya nadie se acordaba de
Diocleciano ni de su magnífico palacio, llegaron los bárbaros y los ciudadanos
de Salona se refugiaron tras las robustas murallas de Spalatum. Se alojaron en sus dependenciasque fueron pasando de padres a hijos,
modificando el recinto a placer de cada cual, construyendo y restaurando la
estructura para habilitar viviendas, capillas, palacios, iglesias, comercios, restaurantes,
cafeterías... Así el mausoleo del emperador pasó a ser una catedral, el templo
de Júpiter un baptisterio, los antiguos patiosson ahora animadas plazas con sus cafés o el vestíbulo que conduce a las
habitaciones del emperador dependencias municipales. Aún permanece en pie la
estructura amurallada, y sobre todo los sótanos intactos que reproducen las
estancias del piso principal, la sala de
planta circular con enormes sillares de piedra que ejerce de distribuidor, el
refectorio, el triclinio, la biblioteca, jardines interiores...Algunas de estas galerías subterráneas
son ahora lugar de tiendas de suvenirs, láminas de dibujos o filigranas en
plata que según dicen solo las hacen también en Salamanca, herencia de la
colonia de judíos sefarditas que se establecieron aquí huyendo deEspaña en el siglo XVI.
Los sótanos permanecieron durante siglos llenos de escombros
y basuras arrojados por los habitantes de la ciudad superior. Así han conseguido
permanecer intactos hasta mediados del siglo pasado en que empezaron a escarbar y
apareció el mejor sótano de palacio romano del Mundo.
Las gradas del peristilo, justo delante de la catedral de
San Doimo,es la zona más bonita y
espectacular del palacio. Es la plaza central de la vida de Split, allí una
esfinge egipcia negra contempla impertérrita el paso del tiempo y de visitantes frente al café Luxor. De aquí hay un paso al Baptisterio de San Juan
y a la calle del "déjame pasar". La verdad es que todo este recinto
es un batiburrillo de edificios que a lo largo de la historia han ido
construyéndose de manera caótica y han llegado a conformar un recinto único en
el Mundo.
Salimos por la puerta de Hierro adornada por la Torre del Reloj
y la estatua de San Antonio, estamos en la plaza Nacional, segundo lugar de
reunión para locales y visitantes. Amalita, que ya esta hasta la bola de tanta
piedra, se sientaen unos escalones al
pie de una estatua de un famoso escritor y se pone a charlar animadamente con unos italianos. ¡Esta
mujer es la leche! La plaza está formada por edificios góticos de estilo
veneciano, palacios renacentistas y barrocos, incluso un hotel.
Seguimos por el segundo núcleo de Split, la
ciudad nueva, que también es muy antigua, aunque menos, a ver si compramos algún
recuerdo. Al final de la Riva se encuentra la plaza de la República muy bonita y muy veneciana también,se ve la influencia de las culturas
venecianas, napoleónica y austrohúngara en esta ciudad. Seguimos paseando buscando la
puerta de Oro de la ciudad vieja, allí encontramos la estatua del obispo Gregorio Nin que no quería
cantar las misas en latín, hay que frotar el dedo gordo del pie para que nos de
suerte. El cardo está lleno de tiendas de souvenir, compro un macuto azul muy bonito para la playa y algunos imanes de recuerdo. Otra vez me estoy inflando a fotos, todo me llama la atención, es muy original esta ciudad.
Después de cenar buscamos un local donde ver al Madrid que
juega la copa de Europa con el Borusia. Nos sentamos en una terraza cercana al
palacio a tomarnos unas copas y disfrutar el encuentro. Cuando vamos a darnos
cuenta hay un grupo de alemanes al lado, grandes como armarios. ¡¡¡Buffff!!!
Me gusta más
Split nocturno, está bien iluminada, no hay apenas gente, no se ve tan sucia,
sino romántica. parece el escenario de una película gótica. Se puede disfrutar de los edificios, de las postales que nos muestra con tranquilidad, hace una noche estupenda
No me extraña que
romanos, venecianos, franceses, alemanes, austriacos... estuvieran tanto tiempo
por aquí, totalmente enamoraditos del capricho del emperador.
Es lunes, 7 de abril, día de sorpresas. La
primera es la iglesia de Santiago, la segunda Plitvice y la tercera y más
entrañable, el cumpleaños del padre Emilio.
Antes de pillar ruta y tras un
abundante desayuno, vamos a la pequeña iglesia que ya estaba al lado del mar
antes de que el turismo de la corte austriaca inundara Opatija. Es una edificación
muy restaurada, rodeada de uno de esos parques que embellecen
la villa. Muchos detalles en la decoración la vinculan con el mar y con el
santo, hasta los cristales de la puerta de la sacristía tienen cangrejos y
vieiras.
mujer con gaviota
Le toca oficiar a Emilio, es su día,
se le ve contento y feliz al lado de sus muy queridos amigos David, Esteban e
Isidro, además de los que por allí acompañamos.
Vamos hacia el bus dando un paseo
para despedirnos como se merece esta preciosa ciudad costera, le decimos hasta
luego a la mujer de la gaviota símbolo de Opatija y al viejo marinero del
pequeño puerto. Sigue asombrándome las playas artificiales en todo el litoral.
En realidad no hay playas, esto es un trabajo aún por hacer de la naturaleza, así
que los croatas se apañan con orillas artificiales.
terraza restaurante Poljana
Salimos de Opatija dirección al
parque nacional de Plitvice. Debemos desviarnos de las autopistas para tomar
carreteras de montaña, la carretera es un camino de lujo para motoristas,
ofrece vistas de frondosos valles embutidos entre bosques y montes, curvas
sinuosas que van ascendiendo poco a poco, cada vez mas alto, paisajes cada vez
mas verdes y húmedos.
Mientras llegamos, nos vamos enterando
de datos sobre este parque. El territorio ocupa unas 300.000 hectáreas pero
solo son visitable 8 kilómetros cuadrados, que es donde se localizan 16 lagos.
Estos se sitúan a distintas alturas por eso el agua va formando riachuelos,
saltos, cascadas, rápidos... el terreno es roca calcárea porosa y dependiendo
de los minerales que contengan el color del agua puede variar. La vegetación la
forman hayas, abetos y pinos, hay muchas especies de mariposas, aves,
murciélagos, lobos, linces y osos pardos que bajan al agua cuando los turistas
abandonamos el parque. Llegaremos para comer y sobre las 3 de la tarde
comenzaremos la visita. Debemos ir preparados para el frio y el agua, pues hay
mucha vegetación, es probable que refresque.
Durante los años 60-70 antes de
saltar a la fama, el parque sirvió de escenario para una serie televisiva de
westerns basada en las novelas de
aventuras de un escritor alemán llamado Karl May que
cuenta las peripecias del jefe indio Winnetou y su compañero de aventuras Old
Shatterhand.
Otro episodio muy triste es que aquí
murió la primera víctima de la guerra de los Balcanes. Los serbios estaban en
contra de la independencia de Croacia,
tomaron las oficinas del parque que entonces ya era un destino turístico
en 1.991, el resultado fue un guardia forestal muerto y la llamada "pascua
sangrienta de Plitvice". En el 95 los acuerdos de Dayton devolvieron el
parque a manos croatas.
Llegamos por fin al restaurante
cercano al lago. Se llama Poljana, está situado muy cerca de unos de los
caminos que conducen a la entrada sur de la lagos, la número 2. Es un caserón
grande, de madera con una gran chimenea en el centro del salón donde comemos.
Emilio nos invita a las cervecitas.
Hay que brindar a su salud y que cumpla
muchos más. Nos sirven pescado asado, probablemente pescado en las aguas del
lago.
Nada más acabar nos dirigimos hacia
la entrada del parque. Vamos a dividirnos en dos grupos, los que quieren andar
mas y los que menos. Para no dar la vuelta y salir por la misma entrada, el bus
lo enviamos a la entrada 1, allí volverá el grupo a unirse. Los que optan por
la ruta corta toman un bus panorámico que les conduce a un paseo de unos 40
minutos a pie por la zona alta de los lagos. Los demás nos dirigimos a tomar el
barco eléctrico, primero tenemos que descender unos 200 escalones amplios por
donde nos cruzamos con un grupo de japonesas con las que volveremos a coincidir
en distintas ciudades a lo largo de lo que queda de viaje. Empezamos a asombrarnos con las vistas, la imposible
luminosidad del agua de azul celeste grisáceo a los turquesas bellísimos, el verde
multitonos de la vegetación, la paz que se respira en este lugar... empiezo a
volverme loca y a tirar fotos a diestro y siniestro.
Llega uno de los barquitos cargados
de más japoneses que bajan y embarcamos los españoles. Tras unos quince minutos
de navegación silenciosa y asombrada llegamos a un embarcadero donde hay una zona
de descanso. Aquí empieza el paseo a pie. Hacemos una simpática foto en una
cabaña, seguimos nuestra ruta, comenzamos a oír la musicalidad del agua precipitándose
hacia el siguiente nivel.
Podría estar horas escribiendo acerca de la
belleza del paraje donde nos encontramos. Este bello y bucólico capricho de la
naturaleza que utilizando el agua y la piedra ha dado a luz una joya que tardó
10.000 años en gestar, es un espectáculo con una belleza plástica difícil de
superar, luminoso y umbrío, tranquilo y agreste, fantástico y romántico,
entiendo que sea Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Seguimos andando, los caminos están
bien señalados y hay zonas que van cruzando sobre el agua, por pasarelas de
madera para salvar riachuelos y apreciar mejor las cascadas y los rápidos,
senderos, pequeños puentes, alguna pradera. El agua es cristalina, se ven los
peces, también objetos sumergidos como una piragua o un tronco que están
petrificados. El agua está fría, muy fría. Procede de manantiales y pequeños
arroyos que en este momento probablemente se esté deshelando. Cruzamos delante
de alguna gruta... ¡esto es precioso!
La tarde es cálida,(o es la caminata),
otro regalo de la naturaleza que nos ha preparado esta luz para disfrutar de
tan excelso escenario. Sobran los abrigos, el agua, los musgos y líquenes, los
bosques de hayas, pinos, abedules... es un festival de colores que estimulan la
retina.
Casi al final, subiendo hacia la
entrada 1, un gran estruendo nos anuncia que estamos delante del salto más
alto, la cascada Slap, son casi 80 metros de caída en continuo. Fotos, fotos y
mas fotos. Es la madre Naturaleza.
Llegamos al merendero fritos por
descansar un rato, ir al baño y tomar nuestra ración de cafeína diaria. Aquí
leo una curiosa leyenda de los lagos, dice que la gente del lugar tenían un
grave problema porque no llovía nunca y el terreno era árido y pedregoso así
que rezaban, rezaban y rezaban para que la lluvia hiciera acto de presencia. El
demonio, harto ya de tanto rezo, hizo aparecer una gran nube negra que estuvo
echando agua hasta que el territorio se inundó y así aparecieron los lagos.
Para mí que el demonio se equivocó porque esto es un gran jardín donde juegan
los ángeles.
Tras reagrupar otra vez la tropa,
volvemos al bus para dirigirnos ya a la costa dálmata. Goran nos regala un kiki a cada uno, están buenísimos, mañana debo acordarme de comprar media docena de paquetes. Esta noche dormimos en
Zadar, ciudad que mañana visitaremos pero antes, en la cena tenemos una
sorpresa preparada para el cumpleañero. De postre hay tarta con bengala
incluida. Somos peregrinos, espero que nunca perdamos la alegría, la ilusión ni
las ganas de divertirnos.
De Liubliana nuestra ruta nos conduce a Opatija, cuidad balneario en la
península de Istria. Allí en un lujoso hotel donde en verano familias croatas
e italianas disfrutan de sus playas y en invierno y primavera jubilados
alemanes y austriacos bailan, comen y pasean, dormiremos durante las dos
siguientes noches.
sentada en San Francisco en Pula
Istria es un mundo aparte, una península
en la zona Norte de Croacia con forma de triangulo, o de corazón, un corazón
partido entre la Croacia patria y la Italia cálida. Todos hablan el italiano, lo
enseñan en la escuela, son bilingües. Goran es istrio, de la preciosa
Rovinj que visitaremos por la tarde.
Los antiguos romanos llenaron esta
bella península de templos, teatros y anfiteatros, villas, palacios, fabricas
de salazones...debía de gustarles mucho, más tarde los venecianos lucharon por ella y dejaron sus leones
alados, sus campaniles y su magia por toda Istria. Pero los que inventaron aquí
el turismo fueron los nobles austrohúngaros. El señor Scarpa, de gran fortuna,
buscando un lugar para construir una opulenta villa, fijó sus ojos en un pueblecito marinero con no más de treinta casas y una iglesia, la abadía de
Santiago. Opatija nació como ciudad balneario gracias a
la llamada villa Angiolina en honor a la
señora Scarpa. Esta villa fue dotada de un jardín botánico con especies
exóticas traidas por marineros de lejanas aguas, también con animales exóticos
y sobre todo con una interminable colección
de huéspedes exóticos e influyentes. Miembros de casas reinantes,
artistas, aristócratas etc cambiaron entonces los rigores invernales de sus respectivas residencias por el clima suave de Opatija. A finales del siglo XIX este rincón del Adriático rivaliza con Niza
aunque he de decir que la elegancia de sus casas color pastel, su clima, su
vegetación llena de robles, laureles palmeras y castaños, sus hoteles, sus
frondosos parques, sus villas y ese largo y maravilloso paseo marítimo llamado
Lungomare, la hacen mucho mas señorial y romántica que la población francesa.
Desde Opatija nos dirigimos a conocer Pula y Rovinj, es último domingo
de cuaresma antes del de ramos. Ha dejado de llover, el sol está en
la calle y hace incluso calor. Hoy vamos a la iglesia de San Francisco de Pula,
allí va a oficiar el padre Isidro, como no le dejan en la de Ceuta, por lo
menos que se quite la espinita aquí.
Pula es única, aunque creo que podría decir esto de cada una de las ciudades
que hemos visitado en este país. Fue centro administrativo de la península
Istria en tiempos romanos, ahora es una tranquila ciudad costera con un gran
puerto comercial y unos astilleros. Vamos dando un tranquilo paseo para conocer
la ciudad, Goran nos hace de guía local, está en su tierra y le encanta.
claustro del monasterio de San Francisco
Nos lleva a la Plaza del Forum que sigue siendo el punto de reunión de los
habitantes de Pula desde tiempos del antiguo Imperio. Llama la atención el Templo de Augusto, utilizado a lo
largo de la historia para mil cosas, incluso de granero, fue destruido durante
la Segunda Guerra Mundial, hoy es un museo. Muy cerca, el Ayuntamiento. Las
banderas comunitaria, croata y de Istria ondean en este edificio, en la última un símbolo
típico de la región, la cabra. El padre Emilio y yo estamos sentados en el poyete de una
ventana de la oficina de turismo, no paramos de reírnos de alguna "chalaura" de
las miles que se nos ocurren durante el día. Parece que aún seguimos en el colegio, no hay manera. Seguimos caminando, en esta parte de la ciudad nunca vemos el final
de la calle, andamos por una calle circular que rodea el perímetro
de una colina. Vamos buscando el convento franciscano, hay que subir hasta la
calle circular superior por una empinada cuesta empedrada y unas escaleras, ya aparece el pórtico y su campanario.
puerta de los Sergios
No es solo una iglesia, es un monasterio muy antiguo, construido sobre un
lugar de culto anterior, entramos, atravesamos la barrera del tiempo, grandes piedras forman unos robustos muros, es muy austero, huele a pasado, a incienso y
a cera. Los bancos son de madera, tienen calefacción. Mientras los sacerdotes se dirigen a la sacristía y saludan al párroco, unos
cuantos nos escapamos al claustro. Tranquilidad, belleza, sosiego, es lo que
siempre transmiten estos lugares. Una virgen blanca al lado de un pozo
contempla serena el lugar. Llevamos dos días en Croacia y nuestros padres están
por la labor de que seamos mejores cristianos. ¡que difícil tarea! , nos piden
reflexión, perdón y sobre todo misericordia. Isidro nos habla hoy de la muerte de Jesús. ¡Que oídos mas tercos tenemos!, solo
oímos lo que queremos oír. Al salir, saludo a San Antonio, en todas las
iglesias croatas que hemos entrado esta la figura de este santo. Otra señal de
la influencia italiana. Jacobo quiere hacer una foto de
grupo en la escalera de acceso al templo. Sentados, sugiero, una sentada por
San Francisco de Ceuta, a ver cuando nos la abren de una vez ya.
Bajamos de San Francisco para continuar descubriendo Pula, continuamos por
la calle Sergijevaca y llegamos a un arco muy curioso, el arco de los Sergios.
Lo mandó construir una señora de la familia Sergia en honor a varios familiares, ciudadanos importantes en Pula por los años 29 a 27 aC.
Más tarde Napoleón lo tomaría de ejemplo para su Arco de Triunfo. Hora del tiempo muerto, compras, baños, café... Salimos de la zona antigua,
cruzamos un par de calles y nos sentamos en una maravillosa terraza al sol muy
ambientada hoy domingo. Detrás, un mercado local ofrece vinos, aceites, quesos,
flores… nos llegan los aromas a lavanda tan típica de estas tierras. No
puedo resistirlo, compro un pequeño frasco de aceite de lavanda y unas bolsitas llenas de
la planta para los armarios.
Tras el descanso, seguimos bordeando las murallas romanas, cruzamos hacia
el anfiteatro para visitarlo por dentro. La vía que une la ciudad antigua con este enorme monumento situado en las afueras es la vía Flavia. Le llaman Arena y está muy bien conservado, fue construido en la misma época que su
mellizo, el de Roma. Dice Goran que es el sexto mas grande y ahora se utiliza
para conciertos y espectáculos en verano. Es impresionante y majestuoso.
En los
pasillos del subterráneo donde antes había gladiadores ahora hay una exposición
dedicada a la tradición vinícola y al cultivo de la aceituna en tiempos
antiguos. Pero lo que mas me gusta es un curioso mapa que no es tal, son las
rutas de los antiguos romanos por el mundo conocido entonces, se llama Tabula
Peutingeriana, es muy curiosa. Se puede encontrar en Wikipedia.
paseo marítimo en Rovinj
El hambre aprieta, camino de Rovinj comemos en un cortijo donde se dedican
a cultivar tierras, a criar cerdos y a preparar ricos embutidos típicos de
Istria. Este será hoy el menú además de coles fermentadas típicas de la región.
Más de uno deja el plato intacto. Salimos rumbo a Rovinj, tenemos una templada
y luminosa tarde por delante. En Rovinj hay que frotarse los ojos al llegar, sobre todo si está atardeciendo, como ahora. Nada más bajar del bus, nos apresuramos a sacar de las fundas las cámaras y apuntar hacia las vistas que nos brinda esta población. Nos dirigimos hacia la ciudad vieja caminando por un paseo marítimo que se prepara para albergar en unos días un gran festival de vuelos acrobáticos. Empiezan a aparecer los primeros comercios dedicados al turismo, abiertos a pesar de ser domingo por la tarde. Una señora que esculpe ornamentadas velas multicolores nos invita a pasar a su local.
puerta Balbi
Vamos hacia el casco antiguo por una calle peatonal en la que encontramos
una leyenda en el suelo:" piazza del ponte". Es donde antiguamente se encontraba
el puente que unía al continente la isla de Rovinj. Aquí se quedan algunos que no tienen ganas de subir cuestas, se van a explorar las terrazas que
abarrotan el puerto.
Llegamos a la puerta de Balbi, da entrada a la ciudad vieja, está presidida por el león alado veneciano y una
cabeza turca tocada por un turbante. Esto indicaba que los caballeros que
lo portaran no eran bienvenidos. Al otro lado de la puerta la cabeza es de un veneciano.
Los chicos aprovechan y se hacen foto todos juntos.
Rovinj es pequeña, preciosa y marinera. Se alza sobre una colina, arriba del todo un
campanario de 60 metros, parecido al de San Marcos, marca el
lugar donde se encuentra la catedral de Santa Eufemia. Hasta aquí llegan cuestas empedradas y estrechas callejuelas plagadas de edificios
enladrillados y polícromos, me recuerdan las angostas calles venecianas con sus casas medievales deslizándose hacia el mar.
calle Grisia
Un aire bohemio y elegante envuelve callejones, arcos, fachadas, balcones y
patios secretos. Subimos por la calle Grisia, donde tiendas de arte, de recuerdos
y tascas que ofrecen sus productos plagan esta típica vía mediterránea.
Rincones y más rincones descubrimos que nos cuentan la historia de esta bonita antigua ciudad.
mirador en Santa Eufemia
Llegamos por fin a lo alto de la colina, un amplio mirador nos invita a
contemplar las vistas donde el maravilloso cielo azul se funde con el
tranquilo mar Adriático y el verde de la vegetación que nos rodea. Istria es verde y azul. Detrás, la catedral de santa Eufemia, la más grande de Istria con su campanile coronado
por la estatua de la santa. Está cerrada y no podemos subir. Volvemos colina
abajo paseando, con cuidado, las calles empedradas resbalan. Buscamos una de
las múltiples terrazas en el puerto para tomarnos el café de la tarde, seguimos
paseando por el centro de Rovinj, ¡que ciudad más bonita! Ya nos lo habían avisado. Istria es un pedazo de tierra que los croatas y los italianos guardan en el mas absoluto
secreto.