Mañana de sol radiante, sin una nube en el horizonte y todo el día por delante para disfrutar de otros lugares maravillosos de Cantabria. Se había cumplido nuestra tercera noche en el hotel Náutico de Santander, hoy cambiábamos de alojamiento, nos mudábamos a Potes, otro de los pueblos mas bonitos de España, pero antes, teníamos muuuucha plancha.
Empezamos repitiendo desayuno en las tortillas, esta vez tuvimos que esperar un poco, la cocinera especialista en tortillas había salido y la camarera ucraniana nos pidió un poco de paciencia. La chica no tardó, fue cuestión de minutos.
Tras un buen desayuno, volvimos al hotel a recoger equipajes y a Tesla, y pusimos rumbo al cargador de Reocín, cerca de Santillana. Necesitábamos llevar el coche a tope pues, aunque en las montañas existían cargadores, no eran de los rápidos de Tesla. Unos 20 minutos echamos en la estación de carga antes de dirigirnos hacia la primera visita del día: Comillas.
Veintitantos kilómetros mas tarde llegamos a la afamada ciudad costera, de las mas emblemáticas de Cantabria y de las mas interesantes desde el punto de vista de la arquitectura modernista del XIX.
Comillas es una mezcla de antigua villa marinera, población medieval, lugar de emigrantes enriquecidos en América y elegante destino de veraneo de la aristocracia española. Lo más curioso es que gran parte de su transformación se debe a una sola persona: Antonio López y López, primer marqués de Comillas, cuya fortuna, influencia política y amistad con el rey Alfonso XII cambiaron para siempre la historia de la localidad.
La verdadera transformación de Comillas comenzó en la segunda mitad del siglo XIX, por aquellos años España vivía el fenómeno de los "indianos", españoles que habían emigrado a América, sobre todo a Cuba, de los que algunos regresaban con enormes fortunas. Estos indianos construían grandes palacios, financiaban escuelas, hospitales e iglesias y contribuían a transformar sus localidades de origen. El ejemplo más extraordinario en Comillas fue el ya nombrado Antonio López y López que en 1878 recibió de Alfonso XII el título de marqués de Comillas. Tres años después, en 1881, consiguió que el rey y la familia real pasaran parte del verano en su pueblo natal. Aquella visita convirtió su pueblo en un destino aristocrático de moda, la localidad se llenó de nobles, políticos, empresarios y personalidades vinculadas a la corte. Para recibirlos se decoraron calles y plazas, se construyeron arcos conmemorativos y se acometieron importantes mejoras urbanas. Uno de los episodios más famosos fue la instalación de iluminación eléctrica en las calles con motivo de la visita real de 1881, por lo que Comillas se recuerda como una de las localidades pioneras en el alumbrado público eléctrico en España.
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| palacio de Sobrellano |
Gracias a la fortuna del marqués, llegaron a Comillas algunos de los mejores arquitectos y artistas catalanes del momento. Su intención era convertir su localidad natal en una villa monumental, elegante y capaz de recibir a la aristocracia. De ahí salieron el Palacio de Sobrellano, el impulso inicial del Seminario Pontificio, la llegada de arquitectos modernistas y la presencia de la corte española.
Nos costó aparcar, casi nos salimos del pueblo, y nos inflamos a andar. Por fin dimos con un parking con hueco mas allá de la avenida donde está el palacio de Sobrellano y claro, esa fue nuestra primera parada.
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| palacio de Sobrellano |
El palacio de Sobrellano me parece sacado de un cuento medieval. Fue construido en la década de 1880 para la familia del marqués. Su estilo es neogótico, con torres, ventanales, arcos apuntados, galerías exteriores y abundante decoración escultórica. Pretendía transmitir poder, prestigio y refinamiento y lo consigue. Fue el primer edificio de España en alumbrarse con luz eléctrica. El dueño falleció en 1883 antes de la finalización del palacio, por lo que fue su familia quien pudo disfrutar del edificio terminado.
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| capilla-panteón de Sobrellano |
Junto al palacio se levanta la Capilla-Panteón, proyectada por el mismo arquitecto de aquel, Joan Martorell. Fue inaugurada en 1881 antes de acabar las obras de palacio, durante la estancia de la familia real. Es una iglesia neogótica concebida como lugar de culto y enterramiento de la familia de los marqueses. El mobiliario lo diseñó un joven Gaudí. Dejo enlace a un PDF donde lo explican muy bien: Gaudí en la capilla de Sobrellano
Seguimos la senda de los jardines del palacio para visitar el "Capricho" de Gaudí que está muy cerquita, a sus espaldas, pero la puerta más cercana estaba cerrada. Había que bajar toda la cuesta y dar la vuelta a la manzana.
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| Casa Ocejo |
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| fuente de los Tres Caños y Ayuntamiento |
Enfrente, al otro lado de la acera, se abre una plaza, con el Ayuntamiento, la oficina de turismo y una extraña fuente en el centro, es la Fuente de los Tres Caños. Esta combinación de fuente con un farolillo en lo alto, es un homenaje de Comillas ideado por un arquitecto modernista catalán, Luis Domenech i Montaner, al benefactor que pagó la red de aguas del pueblo, Joaquín del Piélago, yerno del marqués. Mas que una fuente parece un enorme candelabro.
Hubo que dar toda la vuelta hasta llegar a la entrada principal del Capricho, donde pasar por taquillas. Había cola, nos advirtieron que hasta pasados 20 minutos no empezaba la siguiente visita, por lo que decidimos irnos y aprovechar el tren turístico que era el último de la mañana, salía en 10 minutos de la parada por la que habíamos pasado antes.
El Capricho, construido entre 1883 y 1885, es uno de las construcciones más singulares de Cantabria. Fue diseñado por Gaudí para Máximo Díaz de Quijano, un hombre acomodado, abogado del marqués y gran aficionado a la música.
Esta es la información que la página de Gaudí ofrece sobre el Capricho: El Capricho de Gaudí – Obra d'Antoni Gaudí
Su arquitectura resulta sorprendente: una torre cilíndrica revestida de cerámica, fachadas cubiertas de girasoles, balcones de hierro forjado y una decoración que combina influencias orientales y modernistas. Parece una casita de dulce, como las del cuento de Hansel y Gretel. Pero lo más interesante es que Gaudí concibió la casa pensando en el movimiento del sol. Distribuyó las habitaciones según la luz que recibirían a lo largo del día e incorporó un invernadero central para aprovechar la luminosidad. Además, introdujo múltiples referencias a la música, afición del propietario.
Dossier sobre el Capricho de Gaudí
Volvimos sobre nuestros pasos hacia el parking del Sobrellano, parada del tren turístico, pasando de nuevo ante la placeta del Ayuntamiento y la casa Ocejo. Mientras esperábamos el trenecito, fui a uno de los restaurantes que había en la acera de enfrente a comprar una botella de agua para que mi santo se tomara las pastillas que se le había olvidado en el desayuno y de paso admirar las losas del baño. 2€ me cascaron por una botella pequeña. Se nota que hay turistas en Comillas.
Hora de subir al tren, va lleno a mas de la mitad, se dirige hacia el centro de la antigua villa. En uno de los vagones delanteros un señor lleva un perrito tecker como nuestro Pepe Luis, y todos nos acordamos de Mer, mi cuñada, su dueña, hoy es su cumple. Si no es por mi hija Adi, que me ha avisado, ni me entero, tengo mala cabeza para estas cosas. Le quiero hacer una foto al "Pepelui" del tren para mandársela con nuestras felicitaciones, pero imposible, así que nos hacemos una foto los cuatro para felicitarla, nada que ver, claro.
El tren hace un recorrido panorámico por el casco histórico, circulando por calles empedradas entre casas de piedra tradicionales con galerías de madera y tejados a dos aguas, pequeñas placetas, alguna iglesia... hasta llegar al monumento al Marqués de Comillas en un parque sobre un promontorio, ya cerca de la playa. La estatua del marqués se encuentra en lo alto de una columna, cuya base es una proa de barco que mira al mar.
Es un homenaje modernista, tan de moda en el XIX, al mecenas de Comillas. En Barcelona también tuvo uno, pero la sospecha de su pasado como esclavista hizo que los catalanes lo eliminaran. En esos años, las grandes fortunas de los indianos estaban muy relacionadas, además de con la explotación de grandes plantaciones en África y América, con tráfico de esclavos. Dice la voz en off que al monumento le faltan figuras de bronce, reutilizadas durante la Guerra Civil para hacer munición.
El trenecito también nos deja ver la casa del duque de Almodóvar del Rio, en otra colina no muy lejana, una mansión de estilo inglés con torres y tejados muy inclinados. A mi me da un poco de repelús, parece la casa de Psicosis.
Circulamos por el bonito paseo marítimo para contemplar la playa y su puerto a lo lejos, veo una escultura de una mujer que vende pescado, no me dio tiempo a cogerla bien con la cámara. La playa es de arena dorada, amplia, una ensenada realmente bonita.
El tren se paró un momento ante el cementerio gótico del que sobresalía una estatua blanca, el Ángel Exterminador. Este antiguo cementerio de Comillas se encuentra en lo alto de una colina mirando hacia el mar Cantábrico.
Tiene un aspecto entre misterioso y romántico fascinante. Está rodeado por los muros de una antigua iglesia gótica abandonada hace como 400 años, en la reforma que sufrió gestionada por el segundo marqués, el arquitecto Montaner le dio la impronta que presenta hoy. Lo mas llamativo es el ángel en mármol blanco que se ve desde todos los ángulos.
Subimos un poco mas, desde aquí tenemos una magnífica vista de Comillas, estamos cerca de la Universidad Pontificia. Ideada por el primer marqués, a sugerencia de un colega cura como seminario de sacerdotes procedentes de diócesis hispanas, hispanoamericanas y filipinas, que con el tiempo, adquirió rango universitario y se trasladó a Madrid para convertirse en una de las universidades más importantes de nuestro país en grados como Ingeniería, Derecho, ADE, relaciones Internacionales etc.
El seminario estuvo a cargo de la Compañía de Jesús, orden con larga trayectoria en educación porque lo que se pretendía es que los sacerdotes fueran personas ilustradas con una sólida formación intelectual. Lleva el apellido "pontificia" ya que el Papa León XIII avaló su creación en el documento Sempiternam Dominici Gregis.
Aclarar que el enorme edificio gótico mozárabe que estamos contemplando ahora mismo no es la Universidad Pontificia de Comillas propiamente dicha, esta es la que se trasladó a Madrid y el que quedó en Comillas acoge actividades educativas, culturales y de investigación vinculadas a la Fundación Comillas. El palacio que estamos viendo posee una imagen espectacular, se concibió así para que pudiera competir en monumentalidad y prestigio con las grandes universidades europeas.
El tren pasa junto a la portada del recinto universitario que la verdad, para mi es un tanto estrambótica. En el escudo se distinguen muy bien las llaves cruzadas del vaticano y el gorro papal entre dos figuras humanas y las letras de la compañía de Jesús. JHS.
Regresamos al punto de partida, son casi las dos de la tarde, decidimos buscar sitio para almorzar en la ruta de Potes. Recogemos a Tesla, que nos sugiere vayamos al restaurante Muñorrodero ya de camino al monte, en pleno cruce del val de San Vicente.
La ruta nos lleva por la costa permitiéndolos disfrutar de algunos de los paisajes más típicos del Norte peninsular: verdes praderas, pequeñas aldeas, rías, montañas, incluso magníficas vistas de los Picos de Europa hoy, que el tiempo está despejado. Nos vamos adentrando en un entorno mucho más rural. Estamos cruzando el Parque Natural de Oyambre. Cerca de San Vicente de la Barquera dejamos la costa para adentrarnos en la montaña. El camino se vuelve más boscoso, la carretera sigue un río, el Nansa que transcurre por un valle, el Val de san Vicente. En una media hora llegamos a Muñorrodero. Esta pequeña localidad está situada justo donde se separan el Camino Santiago del Norte y el Camino Lebaniego.
El restaurante se encuentra en un extremo del pueblo, a pie de carretera. Una señora vestida de negro, con algunos añitos ya, pero super ágil y espabilada, nos invita a sentarnos donde queramos. Elegimos terraza a la sombra. Hay que ponerse las rebecas, hace algo de fresquete. Tarda un ratillo en tomar la comanda, hay varias mesas ocupadas. Nos ofrece menú cerrado y casero para comer a 17€. Varios de primero pero recomienda el cocido montañés y los fideos y varios segundos. Nos cuenta que la que cocina es la dueña, que tiene unas manos divinas en los fogones. En una de sus idas y venidas nos pregunta de donde somos, ella es gaditana, se le nota algo en el acento. Acabó viniéndose al norte por su marido y lleva aquí un porrón de años.
Me encantó esa comida, no solo por las raciones tremendas y lo buenísima que estaba, sobre todo el cocido, exquisito, hasta felicitamos a la cocinera, sino por el sitio. Había una paz, una tranquilidad, un ambiente de aire limpio montañés, el sonido del bosque cercano, los peregrinos cargando mochilas que cruzaban para coger el camino lebaniego...
Esa tarde tenía previsto en el cuadreno de Bitácora visitar la cueva el Soplao pero después de ese pedazo de almuerzo y las caras de sueño que vi, decidí que lo mejor era llegar a Potes y descansar un rato antes de ir a las cuevas. No tuve en cuenta que las cuevas desde Potes estaban a 1 hora y que nos encanta la siesta. Además, no había hecho la reserva que te exigen 24h antes y en la web ponía que el tren minero no estaba en funcionamiento, total que lo descarté.
Nos quedaba aún una hora de camino hasta llegar al pueblo, 43 km de carretera espectacular, quizás de las más bonitas, con buen tiempo, del Norte de España. Comenzamos a vislumbrar montañas entre prados y colinas de verde intenso. El primer letrero que anuncia un pueblo me hace pensar, "Unquera" ¿Dónde he leído ese nombre? hasta que me acuerdo, "las corbatas", un dulce de hojaldre alargado cubierto de chocolate o de glaseado. Creo que Mariloli ya había comprado alguna caja, yo las compré más tarde, en Potes.
La carretera se va haciendo más angosta, las colinas se convierten en montes y sus paredes rocosas se acercan a los márgenes del camino. Circulamos siguiendo el río Deva, que nace en la zona de Fuente Dé y recorre Liébana y el desfiladero antes de desembocar en el mar Cantábrico, en una de las rías norteñas. Es curioso, los carteles nos anuncian que la carretera ha salido de Cantabria y transcurren por Asturias.
No mucho después, aparecen las grandes formaciones calizas que anuncian los Picos de Europa. Hasta aquí la carretera resulta relativamente cómoda, pero a partir de ahora el paisaje adquiere un carácter mucho más montañoso. Llegamos al desfiladero de la Hermida, estamos otra vez en Cantabria. Es sin duda el tramo más espectacular del viaje 19km en una garganta montañosa increíble.
Las montañas, que hasta entonces se veían a cierta distancia, parecen cerrarse sobre nosotros. La carretera se estrecha visualmente y comienza a describir continuas curvas siguiendo el río Deva. A un lado encontramos paredes de roca caliza que se elevan cientos de metros. Al otro, el río discurre entre grandes bloques de piedra, vegetación y pequeños remansos. La carretera se adapta al terreno mediante curvas cerradas y tramos pegados a la montaña. Aunque el recorrido es corto, merece la pena disfrutarlo sin prisas: es uno de esos trayectos en los que el propio camino constituye una atracción turística.
En pleno corazón del desfiladero llegamos al pueblo de La Hermida. Pertenece al municipio cántabro de Peñarrubia y es famosa por su balneario y sus aguas termales, que surgen del subsuelo a temperaturas muy elevadas. Estas aguas se conocen desde antiguo y fueron aprovechadas para tratamientos termales.
Continuamos dirección a Potes. Aunque seguimos junto al río Deva y entre grandes montañas, poco a poco comenzamos a percibir una transformación del paisaje. Las paredes del desfiladero van separándose y aparecen nuevamente pequeñas extensiones de prados, árboles y laderas cubiertas de vegetación. Estamos llegando a los primeros pueblos del valle de Liébana.
No me gustó el hotel. A ver, si, una ubicación magnífica, bajar tres escalones y estabas en el cogollo del pueblo, pero el hotel era cutre. Decoración sesentera que se veía mucho mejor en su web, parquet reventado que hacía ruidito al caminar sobre él, y baños ¡madre que baños! rosa salmón venido a menos y con bañera oxidada. Eso si, la cama bien. La verdad es que yo, mientras pueda dormir cómoda y esté limpio, me da igual lo demás, pero vamos, ya le podrían dar una vueltita.
Pasear por Potes significa descubrir pequeños rincones llenos de historia, antiguos soportales, fachadas de piedra y puentes desde los que contemplar el discurrir de sus dos ríos.

















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