Lo que nos queda del día pretendemos emplearlo en dos grandes hitos cantábricos: las cuevas de Altamira y Santillana del Mar. La verdad es que no paramos, Cantabria está repleta de visitas que merecen la pena sea por un motivo o por otro.
Se nos hace tarde, vamos hacia Altamira, las neocuevas admiten público hasta las 19.30 y son ya y cuarto cuando dejamos a Tesla en el parking. Las empleadas de taquilla, que son estupendas, nos facilitan las entradas junto a folletos informativos. Los tres mayores de 65 no pagamos y la "joven" solo 3€, lógico, no veremos la cueva original, con tanto público, en el último siglo se han deteriorado mas que en los 34 milenios que lleva a sus espaldas. En realidad lo que se ve es el museo de Altamira y una réplica fidelísima de la cueva original.
Como ya era bastante tarde, hicimos la visita con muy poquito público y sin guía, fuimos leyendo los paneles informativos que encontramos en el recorrido y luego dimos una vuelta por el museo para acabar en la tienda.
Aunque resulta bastante artificial, si queremos saber de verdad como vivían los humanos en la prehistoria nada mas hay que dejarse caer por la neocueva de Altamira y su museo. La cueva original se cerró en 1977 debido a que la alteración del microclima con tanto público estaba deteriorando las pinturas.
Al entrar lo primero que se ve es un vídeo explicativo. La cueva lleva la friolera de 36.500 años siendo ocupada, se sabe por huesos y restos de objetos encontrados en ella. Las pinturas de los bisontes son más recientes, por decir algo, unos 13.000 añitos de nada. Un derrumbe 1.000 años después, es decir, hace 12.000 años, selló la cueva para que llegara a nuestro tiempo.
En 1868 un cazador llamado Modesto Cubillas rescató a su perro que se había quedado atrapado en una grieta y encontró de esta forma el acceso a la cueva. Lo dejó en el olvido hasta que años más tarde, en 1875 volvió acompañado de un señor aficionado a la paleontología, Marcelino Sanz de Sautuola. Fue este junto a su hija María los que descubrieron las pinturas del interior. Marcelino hizo dibujos y los mostró en la Sociedad Española de Historia Natural y casi se rieron de el. Murió años mas tarde sin tener ni idea de la importancia tan enorme y la repercusión que tendría su descubrimiento, uno de los mayores descubrimientos arqueológicos de Europa.
En 1917 la cueva se abrió al público, miles de personas pasaban por ella al año, hasta que los expertos aconsejaron cerrarla parcialmente, al principio dejaban unas 8500 vistas anuales, hasta que comprobaron que no era suficiente, hubo que restringir mucho más, 260 anuales, 5 cada semana, acompañados de un experto, con tiempo limitado a 37 minutos y traje especial. En 1985 la UNESCO declaró Altamira Patrimonio de la Humanidad.
En 2001 se construye la neocueva, replica fiel de la original y visita estrella del museo. Alberga una reproducción de la sala de los Polícromos donde se ven mas de 20 bisontes pintados en color rojo y negro, colores obtenidos del mineral hallado en las cercanías y del carbón de las hogueras. Las reproducciones están realizadas siguiendo las mismas técnicas utilizadas por los pobladores primigenios de la cueva.
Avanzamos por una rampa, entre luces tenues y sombras nos vemos inmersos en un gran escenario recreado de la cueva de Altamira.
Continuamos avanzando por la rampa para encontrarnos con la recreación de como es una excavación. Se ven las herramientas que utilizan los arqueólogos para excavar, utensilios de medida, como se van realizando distintas capas de datación, incluso hallazgos encontrados.
Cambiamos de escena, llegamos al taller del artista. Dice la info que se iluminaban dentro de la cueva con lámparas de tuétano. Cada uno de los paneles explicativos proyectan un pequeño documental, este me encanta, veo como el pintor elige el espacio, el trozo de roca donde va a pintar su obra. Con un punzón marca el contorno y detalles del animal, luego dibuja en negro con carbón vegetal las líneas marcadas, para acabar con la mano aplicando el color rojo del óxido mezclado con agua.
Bajamos los escalones metálicos para acceder a lo mas profundo de la cueva, el salón de los polícromos, capilla Sixtina del Paleolítico. Es un lugar único, se mezclan pinturas creadas a lo largo de 20.000 años, desde los signos mas antiguos para seguir con los caballos, los ciervos y acabar llegando a los últimos bisontes, poco antes del derrumbe que selló la cueva. Este techo es una obra maestra del arte prehistórico.
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| la cierva preñada |
Lo primero que llama nuestra atención son los bisontes rojos, están en grupo, dibujados aprovechando unos salientes redondeados que dan volumen a las pinturas. Los hay adultos, jóvenes, terneros... uno está como revolcándose, se aprecian los cuernos, el rabo, las patas.... Algunos lucen colores ocres y negros, otros son unicolor. Son las pinturas mas modernas, tienen solo 13.000 añitos de nada.
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| las manos en negativo y negro |
No todo son bisontes, también vemos ciervas, al fondo de la cueva y manos en negro y rojo. Ya saliendo aparecen los caballos pintados, otro caballo grabado y los signos raros.
Se acaba, nos quedan 10 minutos hasta las 20h, 15 si nos dan vidilla, para recorrer el museo que tiene muchísima información, desde apuntes del señor que descubrió la cueva con su hija, a utensilios de distintas épocas, huesos, cráneos, herramientas...es una preciosidad que merece verse con muchísima tranquilidad. Todo esto permite reconstruir como se desarrollaba la vida de nuestros ancestros.
Le doy una oportunidad a la tienda, hay cosas muy bonitas, desde libros hasta pañuelos de cuello y bufandas pasando por paraguas, imanes, posavasos y láminas. Compro un imán, el del bisonte y luego debí dejármelo en algún sitio porque una vez en casa no lo encontré. Esa cabecita loca.
Hora de conocer Santillana del Mar.
Marcamos el navegador para llegar a la plaza del Rey, allí dejamos a Tesla en un aparcamiento de zona azul y nos fuimos en busca de rincones escondidos que resultaron espectaculares. Es uno de los pueblos más turísticos y mas visitados de Cantabria, por lo que no podría faltar en nuestra agenda, además, está incluido en el listado de los más bonitos de España. Santillana es una espectacular villa medieval que se desarrolló en torno a la colegiata de Santa Juliana, parada obligatoria en el camino de Santiago del Norte.
Lo primero que notas nada mas bajarte del coche es que todo el recorrido, salvo excepciones, es por calzadas medievales empedradas, de las que destrozan los pies, además, cuidado donde los ponías para no resbalar y lo segundo, olía a boñiga en casi todo el pueblo.
Fuimos buscando la calle Santo Domingo vía principal para conocer la plaza Mayor donde se ubican los edificios mas representativos que llevaba apuntados en el chuletero y la calle del Cantón que nos llevaría a la Colegiata de santa Juliana, la representación mas importante del románico en Cantabria.
Había muchísimo público, si esto es a finales de septiembre, no quiero pensar que será en agosto.
A partir de aquí me voy a basar en mi cronología de google maps para no dejarme atrás ni un paso que dimos en aquella villa.
La calle de Santo Domingo es una de las principales vías históricas de acceso a la villa medieval, hay que fijarse en tres elementos que se repiten en las casas: la piedra de sillería, los escudos heráldicos y los balcones de madera. Algunas de estas viviendas son palacios, dice , como el palacio barroco de los Peredo Barrera. Es una edificación menos defensiva, construida para demostrar el prestigio familiar. Los escudos heráldicos es la declaración pública del estatus social de los inquilinos. Estas buenas casas medievales nos cuentan que sus habitantes eran familias prósperas. Muchos bajos son hoy restaurantes, tiendas de recuerdos o locales comerciales de todo tipo.
Vamos ahora por la calle Juan Infante dirección a la plaza Mayor, un espacio abierto que constituía el mercado, centro comercial de la villa, tan importante en la Edad Media. No es cuadrada, es mas bien triangular y desde el centro donde estamos vemos varios edificios muy antiguos e importantes según Mr Google:
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| casas del Águila y la Parra |
Casas del Águila y la Parra: dos construcciones históricas unidas, representativas de la arquitectura civil de la villa. Una conserva el carácter de casa noble blasonada con un enorme águila en su escudo, la de la Parra , mas antigua, se llama así por una enorme parra que tenía delante.
Ahora lo que hay es un bisonte como los de las cuevas. Actualmente ambas casas se utilizan para actividades culturales y exposiciones.
| Ayuntamiento de Santillana del Mar |
Junto a las casas del Águila y la Parra está el Ayuntamiento de Santillana del Mar un edificio barroco del XVIII adaptado en el XIX a las necesidades del consistorio.
| casa del Cura |
Casa del Cura: una de las viviendas más fotografiadas de la plaza por su balconada de madera adornada con flores. Se sitúa junto a la torre de Don Borja cuyo origen se sitúa entre los siglos XIV y XV.
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| torre de Borja al fondo |
Vinculada a la familia Barreda una de las más poderosas de Santillana. Aquí si vemos una estructura totalmente defensiva. Esto se lo agradeceré siempre al padre Boni que en Famagusta, Chipre, delante de una iglesia templaria, me hizo razonar en voz alta: muros robustos, ventanas pequeñas, pocos o ningún adorno...si nada, hace cuac y tiene plumas... es un pato. Un magnífico profesor de historia y arte que nos acompañó en un inolvidable viaje a Chipre y también coincidimos con el en otras ocasiones en su tierra Palencia. recuerdo también una anécdota en una pequeña iglesia de un pueblecito palentino sobre unas pinturas flamencas del retablo. Como te hace este hombre apretar neuronas hasta que llegas a la conclusión acertada. Cuanto deberían aprender muchos docentes de hoy de la vieja escuela.
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| Torre de Merino |
En ángulo casi recto con la torre de Borja vemos otra similar, aunque algo mas antigua, la Torre del Merino, una construcción fortificada del siglo XIV. Su nombre procede del merino, un oficial encargado de representar la autoridad del rey, administrar justicia y velar por los intereses de la Corona. Es uno de los mejores testimonios de la Santillana medieval, cuando los poderes monárquico, eclesiástico y señorial convivían y, en ocasiones, entraban en conflicto.
| Parador de Santillana |
Para continuar el recorrido, salimos de la Plaza Mayor por la callejuela anexa a la Torre del Merino. Vamos buscando la colegiata de Santa Juliana, atravesando la calle del cantón repletito de edificios nobles con sus escudos medievales.
| calle del Cantón |
Esta calle formaba parte de la antigua Rúa del Rey, el eje que comunicaba las principales construcciones civiles con la Colegiata. A ambos lados aparecen viviendas y casonas de diferentes épocas. Sus muros de piedra dorada, sus aleros y sus escudos crean uno de los conjuntos urbanos más atractivos de Cantabria, estamos en un pueblo que parece sacado de una película histórica.
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| hotel casa del Marqués |
La casa de doña Leonor de la Vega está apuntada como la mas importante de la calle. En esta rúa todo letrero habla de un marqués, el marqués de Santillana, don Iñigo López de Mendoza, primero del marquesado. Fue uno de los grandes escritores y nobles de la Castilla del siglo XV. Pertenecía a la poderosa familia Mendoza muy cercana a los Reyes Católicos y destacó tanto por su actividad política como por su obra literaria. Actualmente el edificio alberga el Hotel Casa del Marqués.
| casa de los Hombrones |
Poco después llegamos a la Casa de los Villa, conocida popularmente como Casa de los Hombrones por el enorme escudo barroco que adorna su fachada con dos figuras masculinas, representadas como soldados que sostienen el blasón familiar. Bajo el escudo aparece una frase que expresa los valores de la nobleza de la época: «Un buen morir es onra de la vida», una manera de proclamar que el honor debía mantenerse incluso ante la muerte.
| abrevadero |
Continuamos adelante aunque cambiamos de calle, estamos en la calle del Río. Ya estamos cerca de la plaza donde se ubica la colegiata. Al acabar la calle vemos un antiguo abrevadero y la casa que dice google también es importante la de los Quevedo-Cossio. En los bajos venden bizcochos, sobaos, quesadas y vasos de leche, la verdad es que me llamó mucho la atención este establecimiento muy bien iluminado, o así lo recuerdo. he descubierto que tienen obrador propio y los turistas suelen comprar sus productos.
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| cartel obrador Quevedo |
Otra edificación muy interesante ya pegada al atrio de la colegiata es la casa de la archiduquesa Margarita de Austria, pero no la hermana de Felipe el Hermoso que se casó con el único hijo que tuvieron los Reyes Católicos, Juan, muerto unos 6 meses después de la boda, sino de otra Margarita de Austria archiduquesa pero del s.XIX. También se la llama casa de los Abades porque aquí residieron los abades de la colegiata.
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| colegiata de Santa Juliana |
Llegamos, la calle se ensancha totalmente, el espacio se abre para dar paso a una pequeña plaza dominada por la imponente silueta de la iglesia. Vemos sus poderosos muros de piedra arenisca, sus tejados rojizos, sus torres y su magnífica portada románica. No presenta una fachada perfectamente simétrica como la de muchas iglesias posteriores. La Colegiata parece un conjunto de edificios que se han ido anexionando a lo largo de los siglos, con cuerpos de diferentes alturas, torres cuadradas, una pequeña torre cilíndrica y una larga galería de arcos que recorre su parte superior.
Permanezco de pie, mirando embobada la portada. Está formada por un profundo arco de medio punto, rodeado por cuatro arquivoltas concéntricas que descansan sobre columnas con capiteles esculpidos. Esa sucesión de arcos produce una sensación de profundidad. Sobre la puerta, se observa un friso de esculturas románicas bastante desgastadas por el paso del tiempo. En el centro destaca la representación de Cristo en majestad, el Pantocrátor, rodeado por ángeles, los veo raros, tumbados. A ambos lados aparecen otras figuras, podría tratarse de los apóstoles.
En el frontón triangular añadido siglos después aparece Santa Juliana en una hornacina, la mártir a quien está dedicado el templo, representada con la palma del martirio y a sus pies el demonio, al que sujeta con una cadena. Esta santa y la colegiata son el origen del pueblo y de su nombre: Sancta Iuliana, Santillana.
Y en su historia, una vez más van a salir los romanos. Esta vez el emperador Diocleciano (s.III), uno de los mas crueles e insistentes persiguiendo cristianos. Martirizó a una joven llamada Iuliana de Nicosia en la zona de la actual Turquía. Siglos mas tarde, en el IX cuando aquello ya estaba bajo bandera del islam, unos monjes peregrinos trajeron hasta el reino de Asturias, al que pertenecía Santillana, los restos de la mártir. Se construyó una primigenia ermita ampliada a monasterio benedictino y remodelado al románico en el XII. Este que tenemos hoy es aquel con bastantes reformas. Forma parte del patrimonio de la UNESCO por estar incluido en el Camino de Santiago del Norte.
Para saber más de la colegiata: Colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar | Historia, Claustro y el Robo de 1904
Y aquí mas detalles: COLEGIATA SANTILLANA DEL MAR
No vamos a poder entrar pues la ultima visita es la las 19h y ya son mas de las 20.30h pero hay que verla aunque sea por fuera. Damos una vuelta al perímetro y efectivamente, cerrada a cal y canto. Me hubiera gustado conocer el claustro románico que alberga, dicen que es magnífico. Detrás justo de la iglesia frente a los ábsides románicos nos encontramos otro palacio monumental, el de los Velarde, en la plaza de las Arenas.
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| palacio de Velarde |
El palacio de Velarde ahora es un museo interactivo sobre el pasado de la villa. Este pueblo está repleto de rincones encantadores como esta bonita plaza.
Volvemos sobre nuestros pasos por la calle del Cantón, ya se encienden las farolas en la antigua villa, es hora de cenar y además estamos cansados, hoy hemos dado unos cuantos miles de pasos a ritmo paseo, que cansa todavía más.
Entramos en "el jardín del marqués" un bar con terraza, muy bonita pero hace rasca y preferimos quedarnos dentro. Hora y media mas tarde y con las barrigas llenas dimos nuestro último paseo para despedirnos de una Santillana en penumbra, todavía con bares y terrazas llenos de gente. A pesar de las zapatillas deportivas voy con los pies machacados y el aroma a boñiga de caballo continuó hasta que nos alejamos del pueblo, aunque no importó.
Mañana más y mejor.

















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