ÍNDICE PEREGRINACIONES

INDICE PEREGRINACIONES

 2.010.-  TIERRA SANTA    VIDEO Tierra Santa 2.011.- ITALIA :  Florencia ,  Pisa ,  Padua ,  Venecia ,  Asís ,  Roma   VIDEO fotos   2.012.-...

martes, 3 de noviembre de 2026

Potes, Palencia, Mérida y regreso a Manilva Beach 09.26

Y volvíamos al Sur, a la ciudad invadida, a la rutina y al pan nuestro de cada día. Aquella mañana fuimos sin prisas, saliendo de Potes por una carretera de montaña preciosa que nos permitía despedirnos como Dios manda de la maravillosa Cantabria, de sus magníficas playas, sus costas quebradas, sus prados verdes, sus viejos faros y sus escarpadas paredes montañosas. 

La ruta discurre por el valle de Valdeprado uno de los paisajes mas verdes y tranquilos de la comarca de Liébana. La carretera va ascendiendo despacito mientras contemplamos robles, hayas, castaños y avellanos alternándose con pastizales y zonas de matorral de montaña. Conforme ascendemos la carretera se hace más sinuosa, las curvas se cierran cada vez más. A unos 30km de Potes llegamos al puerto de Piedrasluengas en el límite de Cantabria con Palencia.


A un lado de la carretera encontramos el mirador, a una altitud de 1.300 metros, una plataforma de madera protegida por una barandilla. Decidimos bajar del coche y hacer un pequeño descanso. Hay bastante público, muchos moteros. Es sábado, la montaña se llena de excursionistas. 


La primera impresión es espectacular: un inmenso escenario montañoso, con varias cadenas de cumbres superpuestas hasta perderse en la distancia. Es la muralla de roca grisácea de los Picos de Europa con sus crestas recortadas, paredes casi verticales y cumbres casi todo el año nevadas. 

A nuestros pies, valles y mas montañas cubiertas de vegetación. Laderas que bajan plegándose en colores verdes entre barrancos y cursos de agua. Es una magnífica despedida de Liébana que nos regala desde aquí una extraordinaria panorámica antes de adentrarnos en tierras castellanas.

Continuamos marcha, la montaña se abre dando paso a los extensos pastizales de la montaña palentina. pasamos San Salvador de Cantamuda y Cervera de Pisuerga, continuamos hacia el Sur, el paisaje sigue suavizándose, llegamos a la llanura de la meseta castellana, estamos a un paso de Palencia.


A nuestra derecha vemos en la lejanía sobre una colina la figura del Cristo del Otero, una escultura en piedra de un cristo que bendice con sus manos de palmas abiertas la ciudad que se extiende a sus pies. Parece dar la bienvenida a todo aquel que llega por la carretera.
Poco después estábamos aparcados en la estación de buses y yo dándole un enorme abrazo a mi amiga y compañera de peregrinaciones Mina, que vive a dos pasos de allí. Llegó como los Reyes Magos, cargadita de regalos, cajas varias de pastas de las dominicas y de otros conventos, tarros de miel del pueblo... y que rico está todo. Los pastelillos conventuales los cocinan manos divinas, nunca me cansaré de decirlo.
Nos fuimos a pasear la capital palentina. Dejo enlace a una de nuestras estancias anteriores en la "bella desconocida" por si queréis leerla un ratito a pie y otro andando: de Palencia y otras piedras.


Llegando la hora de la cervecita había que ir a nuestro sitio favorito "la Mejillonera" en la calle Soldados a por las mejores "papas bravas" del mundo mundial. En el cruce de la calle Mayor con la calle Soldados existe una escultura homenaje al creador del Cristo del Otero, Victorio Macho, decidimos hacernos aquí la foto con nuestra bandera de Ceuta. Cuando demos por finalizada la INVASION de Ceuta si es que algún día acaba, ya vamos por 95 días, haremos un video con los lugares del mundo donde los caballas nos hemos hecho fotos con nuestra bandera en este tiempo. Va a ser un vídeo muy largo.

Jose Luis, el marido de Mina nos estaba esperando en el restaurante Maño. Teníamos antojo de comer lechazo y se empeñaron en invitarnos. Como siempre, el lechazo en estas tierras no defraudó. En mi modesta opinión, los mejores lugares de España para degustar este exquisito manjar es en las provincias de Burgos y Palencia, aunque también en Valladolid. Nunca olvidaré los pinchos de lechazo en el Laurel de Baco en Traspinedo. 
Comimos como reyes, Mina confesó que nunca había almorzado en este restaurante pero se lo recomendaron unos amigos y desde luego acertaron. El salón está en un semisótano y no es muy grande aunque suficiente. Los de la mesa de al lado que estaban de cumpleaños ocupaban media estancia y con todo y con eso, la encargada nos atendió muy bien. Otro sitio para marcar en favoritos.

Llegó la hora de despedirse, con pena, porque siempre me he encontrado en Palencia como en mi casa. Me gusta muchísimo esta ciudad tan tranquila, tan llena de historia, sin grandes edificios monumentales pero con una catedral que vale un potosí, un mercado espectacular y un precioso puente romano. Y mas me gusta aún la provincia, repleta de rincones románicos y romanos espectaculares. Quedaban aún un montón de kilómetros para llegar a Mérida y había que parar para alimentar a Tesla por el camino, en Béjar.

Y llegamos ya anochecido. La reserva en el hotel Nova Roma en pleno centro no incluía parking, nos recomendaron uno cercano pero nada, la ciudad estaba a rebosar de visitantes. Tres parking después conseguimos plaza en el de la estación de tren, algo alejado del centro pero bueno, no hubo opción y aunque tenían cargadores para Tesla, estaban desconectados, como si les hubiesen robado los cables. 


Volvimos al centro paseando, disfrutando del ambiente festivo del fin de semana, buscando algún lugar para tomar algo, todo estaba a tope, terrazas imposible, interiores hasta la bandera y la calle de caminantes que en algunos sitios había que pedir permiso para pasar. Aterrizamos en un VIPs, que no suelen ser mi opción favorita, aunque total, para cenar después del banquete de mediodía cualquier cosa valía. Tardaron un montón en servirnos lo poco que pedimos, aquello también estaba hasta arriba de gente. Picamos algo y nos fuimos a por un helado a la plaza del templo de Diana. Caminamos viendo el foro, la alcazaba, el maravilloso puente romano y volvimos por la plaza del templo camino del hotel.


Mérida nocturna tiene más encanto si cabe que con la luz del sol. Además, no hace tanto calor. Recuerdo cuando vinimos en junio del 17 que fue casi insoportable esa mañana en el teatro romano, andábamos todo el rato buscando la sombra y sudando la gota gorda. Esta vez no hizo falta ni la botellita de agua.

Es una ciudad maravillosa, sobre todo si eres amante del Imperio Romano y para mi, desde luego, es uno de los periodos de la historia que más me fascina. Posee una riqueza arqueológica inmensa que merece la pena explorar, el pasado y el presente se funden de manera sin igual recorriendo sus calles y plazas. Este conjunto arqueológico fue declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1993.

Su historia comenzó hace más de 2000 años, cuando los romanos fundaron aquí, junto al Guadiana, una ciudad destinada a convertirse en uno de los principales centros políticos y administrativos de Hispania,  Augusta Emerita. Los soldados licenciados, veteranos de las tropas de Augusto fueron sus primeros pobladores. Poco después se convertiría en la capital de la provincia romana Lusitana que se extendía desde Portugal hasta buena parte del Oeste español. Actualmente es la capital de la comunidad autónoma de Extremadura.

 Por la mañana temprano, nos fuimos a desayunar a la cafetería Atenea que está frente a la entrada del teatro y el anfiteatro romano, a dos pasos del hotel, para acto seguido conocer, al menos, estas maravillas que Mariloli y Jose no habían visitado en su anterior paso por la capital emeritense. 


Empezamos por el teatro, yo me hice un lío en la entrada y casi me voy a la salida, pues no recordaba que se entraba junto a las taquillas. Ya comenzaba aquello a llenarse de turistas y eso que era temprano, normal, el teatro romano de Mérida es uno de los monumentos más extraordinarios que nos ha legado la civilización romana. A pesar de sus 2.000 años, continúa siendo un escenario vivo, capaz de reunir a cientos de espectadores, o miles frente a las mismas columnas que contemplaron los habitantes de Augusta Emerita entonces. El escenario además de su excelente estado de conservación posee una armonía y elegancia en la arquitectura de su fachada escénica que embruja, parece que el tiempo se detiene cuando estás aquí.

Se lo debemos a Marco Agripa, yerno del emperador Augusto, uno de los hombres mas importantes de su ejercito, que quiso dotar a la nueva capital de Lusitania de un teatro digno de su importancia política y administrativa. Si queréis saber más sobre la vida de este gran general romano la serie de TV "Domina" en Movistar la muestra bastante. La narración trata sobre la vida de Livia Drusila, la esposa de Augusto, Agripa fue amigo y aliado de Livia desde jovencito y luego cuando se casó con Julia, su yerno. Es una serie histórica muy fiel y bien documentada sobre la vida de aquellos tiempos. 

El teatro no era solamente un lugar de entretenimiento, era un símbolo del poder de Roma, de su cultura, de su grandeza imperial. En una función de teatro se reunían ciudadanos de toda clase social aunque separados en zonas distintas. El frente escénico que nos ha llegado a nuestros días se lo debemos a mi emperador favorito, Trajano el nacido en Itálica, actual Santiponce. 

Con el tiempo, que todo lo borra, guerras, destrucción, aprovechamiento de materiales, etc todo el espacio quedó cubierto de tierra y escombros a excepción de los siete sectores superiores de su graderío la summa cavea, que fueron conocidos popularmente como las Siete Sillas. En 1910 comenzaron a excavar y se encontraron... pues lo que tenemos ahora delante, uno de los monumentos más importantes de la Hispania romana.


Para separarnos un poco de los grupos de turistas, comenzamos por el jardín porticado que hay detrás del escenario. Se llama peristilo y servía de zona para el descanso y paseo. Está  decorada con algunas esculturas. En esta zona tambien hay una casa romana antigua y algo que es posterior a mi última visita, una galería con paneles informativos de Augusta Emerita y el teatro.


 Luego subimos a las gradas llamadas caveas, con una capacidad inicial para 6000 espectadores que fueron construidas aprovechando la ladera de la colina a su espalda. Estas gradas se dividen en tres sectores según la importancia social de quien las ocuparan, de abajo a arriba: ima cavea para los privilegiados, media cavea para ciudadanos libres y summa cavea para los mas desfavorecidos.


Entre las gradas y el escenario vemos un semicírculo que es la "orchestra", destinada al coro. En las tres gradas de honor que la rodean se acomodaban las autoridades principales de la ciudad romana.

Lo que nosotros llamamos escenario los romanos llamaban "pulpitum", una plataforma de madera encima de la que actuaban los actores y debajo de la que se encontraban todos los mecanismos y elementos necesarios para la escena.

con la diosa Ceres. Mide 2m 10cm sentada


A su espalda la fachada monumental, "frons scaenae" el bosque de columnas de mármol con frisos y estatuas de dioses y emperadores. Las columnas están dispuestas a dos alturas de manera que con sus entrantes, salientes y nichos producen una gran sensación de profundidad y monumentalidad.

Las representaciones eran financiadas por personalidades de la sociedad romana como magistrados, tribunos o personas adineradas llamados editores para aumentar su popularidad y prestigio. La asistencia era gratuita por eso estos editores se hacían tan populares.

En 1933 el teatro volvió a acoger representaciones escénicas, con la puesta en escena de Medea, de Séneca, adaptada por Don Miguel de Unamuno y protagonizada por Margarita Xirgu. Aquella representación marcó el comienzo de la historia del actual Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

Es emocionante imaginar que en una noche de verano, mientras los espectadores contemplan una tragedia clásica bajo las estrellas, el teatro cumple prácticamente la misma función para la que fue construido hace dos milenios.

Para saber más: teatro romano de Mérida

Cruzamos el pasillo de arcos entre teatro y anfiteatro, vamos a descubrir uno de los testimonios mas impresionantes de la importancia que alcanzó Augusta Emerita. Mientras el teatro estaba dedicado a representaciones dramáticas o musicales, el anfiteatro ofrecía espectáculos mucho más multitudinarios (cabían entre 15.000 y 16.000 personas) como combates de gladiadores, cacerías de fieras llamadas venatio y otros espectáculos públicos.


Presenta una planta elíptica semejante a los de otros anfiteatros romanos, la estructura se organiza en torno al espacio central llamado arena, corazón del anfiteatro donde luchaban los gladiadores y a su alrededor se levantan las gradas con la misma clasificación según la jerarquía social que el teatro. Una enorme construcción en piedra de las que faltan bastantes filas de la parte superior, summa cavea que fueron reutilizadas en la construcción de otros edificios y el resto está bastante perjudicado.

En los extremos del eje menor vemos las tribunas de honor reservadas para los editores y personajes importantes, mientras en los extremos del eje mayor se encuentran las dos grandes galerías que permitían la entrada de los participantes en la arena. Subimos para conocer los accesos a  estas galerías y a las gradas tanto del público como de los participantes en las luchas. 


Los gladiadores eran combatientes entrenados que participaban en espectáculos públicos. Podían ser o no esclavos, el caso es que sus dueños o jefes invertían mucho dinero y tiempo en su preparación para el combate y contrario a lo que se cree, no siempre la lucha acababa en muerte, eso no era rentable. En las galerías de acceso a la arena vemos a tamaño real figuras en cartón piedra de varios tipos de estos combatientes. se llamaban distinto según sus armas y vestimentas.

Contemplar el anfiteatro de Mérida permite comprender una de las grandes contradicciones de la civilización romana: una sociedad capaz de alcanzar extraordinarios conocimientos arquitectónicos y artísticos que, al mismo tiempo, convirtió los combates violentos y las luchas con animales en acontecimientos multitudinarios.

El anfiteatro no es solamente un monumento arqueológico. Es también un testimonio excepcional de cómo vivían, se divertían y se organizaban socialmente los habitantes de una de las ciudades más importantes de la Hispania romana.

Para saber más: anfiteatro romano de Mérida

Me quedé con las ganas de echar un vistazo al Museo Romano de Mérida, no había más tiempo, además a todo el mundo no le gustan tanto los romanos como a mi😊😊. Ya lo conocía y me encantó, por eso quería repetir. Es uno de los museos mas importantes de España y además de su monumentalidad, es de esos sitios donde siempre se aprende algo. 

Dejo enlace a una visita virtual que merece la pena: visita virtual museo romano de Mérida y en este otro enlace también se puede conocer sus distintos contenidos: museo visita


Hora de retomar carretera, aun nos quedaban unas horas para llegar a la base veraniega, Manilva. Menos mal que ese pedazo de coche en el que viajábamos es una delicia a la hora de conducir. Se ocupa de todo, el conductor no acumula tensión al volante. El mismo Tesla nos recomendó parar para almorzar antes de cruzar Sevilla, en el restaurante La Estación situado a la orilla del embalse de la Minilla, en el Ronquillo, al que se llega por la carretera nacional de la vía de la Plata. Es una antigua estación de tren convertida en un maravilloso restaurante un tanto escondido, pero con Google Maps se llega a todos sitios. Es bastante grande y bien atendido por un montón de personas, la mayoría muy jóvenes que deben ser familia y refuerzan personal en fin de semana. El jovencito que nos atendió fue un encanto, super servicial, amable, atento y rápido. Ya no me acuerdo de lo que comí pero si se que alguien pidió conejo y que salimos de allí contentos y satisfechos.

Tuvimos que parar en los cargadores Tesla de Torre Sevilla, esta vez aunque Google Maps no falló, no los encontrábamos y es porque no están en la gasolinera, sino en el parking subterráneo. Dejamos cargando al chaval y subimos al centro comercial. Dimos una vuelta por ese montón de tiendas abiertas y como no, piqué. Me compré una rebeca verde musgo preciosa, gordita y abrigadita, veremos cuando la estreno, el invierno no llega, estamos a 3 de noviembre y aún nada de frío.

Nos quedaba el último tramo, la mañana siguiente cogeríamos el barco para volver a Ceuta. Finalizaba nuestro periplo veraniego por España, mi querida España tan bonita, tan sorprendente, tan monumental, tan solidaria, tan sabia y a la vez tan estúpida, triste, y rota por obra y gracia de esos incompetentes que se colaron donde no debían y llevan 8 años reventándola. Ojalá seamos capaces de salir de agujero negro donde estamos metidos que solo nos lleva a la intransigencia y al odio. La factura a pagar puede ser inmensa.

Quiero dar las gracias a mis compañeros de viaje por hacer esta experiencia tan excelente, es un placer compartir ruta con vosotros siempre. Y la vida.

FOTOS DEL DÍA






No hay comentarios:

Publicar un comentario